Drexler de nuevo

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Video: Jorge Drexler

Por Eduardo Rivero ///

Cuando se iniciaba la década de 1990 comenzó a circular entre músicos y comunicadores uruguayos la noticia de que había un pibe nuevo que realmente “la rompía”, con una música transparente, elegante, con claras influencias de algunos nombres de la música uruguaya y otros de la brasileña, que se movía como pez en el agua en la guitarra y que cantaba con una voz chiquita pero muy personal. Su nombre era Jorge Drexler.

Esa noticia llegó apuntalada por el lanzamiento a través del sello Ayuí de un fonograma únicamente editado en formato cassette, La luz que sabe robar (1992) y poco después, en 1994, el que sería su primer CD, Radar. No tengo empacho alguno en afirmar que esos dos primeros trabajos están entre lo mejor de su producción.

Aquel Drexler inicial, mitad músico, mitad médico, presentaba canciones estupendas como Bienvenida, La aparecida, Radar, Tu voyeur, Cerca del mar, la mateística Gegé y Era de amar. Hay que decir que luego Drexler mantendría su nivel de autor e intérprete, por supuesto, pero perdería aquella originalidad, aquella sorpresa que le daba un perfil bien diferente dentro de la música popular uruguaya.

El resto de sus discos seguirían siendo excelentes, con una cuidada producción y arreglos, y seguirían presentando grandes canciones, pero empezaría a gestarse dentro de su música una suerte de fórmula que se iría repitiendo una y otra vez. Tomados aisladamente, cada uno sigue siendo notablemente buenos, muy por encima de la media del mercado uruguayo y también del español, que lo adoptaría casi como un artista propio y su país de residencia desde mediados de la década de 1990 y a donde llegó apadrinado artísticamente nada menos que por Joaquín Sabina. Pero si intentamos una visión de conjunto de su obra, notamos que el “modo Drexler” de escribir, arreglar, cantar, tocar y grabar se parece peligrosamente a sí mismo de un disco al otro. Es realmente un fenómeno curioso.

Si empezáramos a conocer su obra, por ejemplo, por 12 segundos de oscuridad (2006) o Bailar en la cueva (2014), nos parecerían discos muy disfrutables, inteligentes y encantadores, y es que realmente lo son. Pero vistos en el contexto general de su trabajo ya no sorprendían como sus mencionados dos discos iniciales, y aquellos editados en lo que podríamos rotular como su “época de oro”, que arranca con su radicación en España y que va desde el hermoso Vaivén de 1996 -uno de sus mejores discos- a Eco de 2004, donde encontramos también otros dos discos preciosos y muy bien logrados como Frontera de 1999, posiblemente su álbum más popular, y Sea de 2001.

Las canciones que definen ese período «dorado” son realmente excelentes. Si tuviera que reunirlas en un playlist serían: Luna negra, Ana, De amor y casualidad, Antes (las últimas dos de su disco Llueve, de 1997), La edad del cielo, Frontera, Corazón de cristal, Princesa bacana, Sea, Causa y efecto (una de sus canciones más hermosas), la muy difundida Horas, Eco, Deseo, Todo se transforma, Guitarra y vos, y la Milonga del moro judío.

Curiosamente, el tema que le dio el Oscar de la Academia por el filme Diarios de Motocicleta, la recordada Al otro lado del río, dista muchísimo de ser uno de sus mejores temas.

Jorge Drexler, a quien conocí ya en sus inicios, es una persona de una viva inteligencia, lo que le lleva a ser perfectamente consciente del peligro de la “fórmula Drexler”, fórmula que parece repetirse en especial en sus últimos tres o cuatro discos. Por ello ha intentado diversas variantes para darle a su producción un nuevo perfil. Ha apelado a la electrónica, pero también a la instrumentación despojada y minimalista, al predominio de la guitarra y la voz acompañadas de percusión mínima, o a orquestaciones más sobrecargadas con instrumentos de viento (es el caso de Bailar en la cueva, de 2014), pero sigue, de todas formas, repitiendo una fórmula gratísima al oído pero demasiado igual a si misma.

En este 2017 acaba de editar su nuevo trabajo, Salvavidas de hielo, donde una vez más seduce desde la primera “escuchada” y donde nuevamente intenta variantes para “no sonar tan Drexler” sin dejar en modo alguno de ser quien es: un tremendo músico. En este caso apela a una instrumentación basada en guitarras españolas y eléctricas tocadas en forma convencional o utilizadas incluso como elementos de percusión, y evitando en lo posible otro tipo de instrumentos.

El experimento le sale bien, porque desde el punto de vista tímbrico y arreglístico es su disco más interesante desde Eco hasta el presente. También apela a incluir voces invitadas en algunas canciones como Mon Laferte, Natalie Lafourcade y nada menos que la célebre mexicana Julieta Venegas. Vuelve a salirle bien el experimento por ese lado. Y por el lado letrístico también este último disco es el más interesante en mucho tiempo.

Encontramos estupendas canciones como Movimiento, que abre el disco y que, como siempre, muestra que en sus textos Drexler es tan talentoso como astuto.

«Somos una especie en viaje
no tenemos pertenencias sino equipaje…
»

Estalactitas, Abracadabras y Despedir a los glaciares también nos devuelven al mejor Drexler. Un momento muy especial es Pongamos que hablo de Martínez un título que remite a la histórica balada de Joaquín Sabina Pongamos que hablo de Madrid, y a su autor e intérprete, a quien agradece por el papel decisivo que tuvo en su vida y su carrera, aún sin mencionarlo ni por nombre ni apellido. «Creo que sabes que el regalo que me hiciste/me cambió la vida entera» afirma en su letra, un texto que respira gratitud y que, dicho sea de paso, se acompaña de una de las melodías más bonitas de todo el disco.

En el memorable día de su Oscar, le escuché declarando a un canal de televisión uruguayo: “Solo soy un pibe que le robaba acordes a Mateo, Cabrera y Jaime”. Drexler sabe perfectamente que es mucho más que eso. Este disco demuestra que el peligro de la “fórmula Drexler” sigue vigente pero también que es posible sortearlo a puro talento, algo que a Jorge le sobra. También que hay Drexler para rato.

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Urquiza esq. Abbey Road es el blog musical de Eduardo Rivero en EnPerspectiva.net. Actualiza los miércoles.

Playlist: Jorge Drexler

Eduardo Rivero

Periodista y crítico musical, publicista, autor, docente y músico. Integró grupos como Lavanda Elástica y el dúo Galemire-Rivero. Conduce el programa Ecléctico, que se emite actualmente en Radiomundo 1170 AM.

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