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¿Qué esperar de las economías de la región en el 2021?

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Hubo una recuperación importante desde abril.

EMILIANO COTELO (EC): En Argentina el riesgo país se acerca a los 1.700 puntos, en Brasil el dólar llegó a superar los R$ 5,80 y la pandemia atraviesa su momento más crítico y en Paraguay siguen las manifestaciones en contra del gobierno y se habla de un posible pedido de impeachment contra el presidente Mario Abdo Benítez. Estos son solo algunos de los titulares de una región que ha estado muy movida en estas últimas semanas.

Con ese telón de fondo y aprovechando que en estos días se fueron conociendo datos de actividad económica en varios países del continente, hoy les proponemos poner el foco en cómo vienen marchando las economías de nuestros vecinos y cuál es el panorama para este 2021. Lo conversamos con la economista Alicia Corcoll, de Exante

ROMINA ANDRIOLI (RA): Alicia, Emiliano adelantaba que se han ido conociendo datos de actividad económica en varios países de la región. ¿Podemos repasar los principales números? 

ALICIA CORCOLL (AC):  Sí, por supuesto. La semana pasada por ejemplo se conoció el dato de PBI de Brasil del último trimestre de 2020 y en Argentina y Paraguay todavía no están las cifras oficiales, pero ya se publicaron estimadores mensuales que suelen ir muy de la mano con el PBI.

Como era esperable, en todos los casos vimos una recuperación importante desde los mínimos de abril. Tomando en todos los casos la comparación último trimestre de 2020 contra segundo trimestre de 2020 (y quitando factores estacionales del cálculo), estamos hablando de aumentos de 18% en Argentina, de 11% en Brasil y de 10% en Paraguay. 

Obvio que esos aumentos hay que analizarlos también en función de cuán fuerte había sido el desplome allá por el inicio de la pandemia y también según cómo estaba el país en el punto de partida, previo al COVID.

RA: ¿Podemos detenernos en eso? ¿A qué te estás refiriendo concretamente?

AC: Claro. Argentina cayó mucho más en el peor momento de la crisis: llegó a caer 16% en el trimestre abril-junio (más que Brasil, Paraguay, el propio Uruguay y en general que las economías desarrolladas). Entonces, con ese desplome tan fuerte e incluso creciendo tanto en la segunda mitad del año, Argentina igual estaba operando al cierre de 2020 en niveles 3% más bajos que los que tenía previo al COVID. 

En Brasil los movimientos fueron más acotados, pero igual terminó 2020 un poco más cerca de sus niveles pre-pandemia: un 1,4% abajo.  

Y en Paraguay la situación de partida es muy distinta, porque Paraguay venía en una senda de crecimiento muy fuerte en 2019 y primeros meses de 2020. Con el COVID Paraguay tuvo caídas que fueron acotadas en la comparación internacional y de hecho terminó cayendo solo 0,5% en el promedio del año. Cerró diciembre con una brecha de casi 3% frente al nivel pre-pandemia, pero porque estamos comparando contra un nivel que de por sí era máximo en términos históricos.

RA: Pero en definitiva, la recuperación en nuestra región terminó siendo bastante intensa, ¿verdad? ¿Cómo comparan estos números frente a lo que estamos viendo en Uruguay?

AC: Sí, eso quería enfatizar. La reactivación fue realmente muy vigorosa en los tres casos y sin dudas el desempeño económico terminó siendo mejor que el podía haberse previsto al inicio de la pandemia. 

Para Uruguay todavía no tenemos datos oficiales, pero en Exante prevemos que la economía habría cerrado 2020 con una caída de casi 6% en el promedio del año (y quedando en octubre-diciembre todavía un 1% por debajo de los niveles pre-COVID). 

RA: ¿Y qué vienen mostrando los primeros datos de 2021? 

AC:  Para 2021 obviamente la información es muy parcial, pero en todos los casos las señales seguían siendo positivas. En Argentina ya se conocieron cifras de producción industrial y de la construcción de enero que volvieron a mostrar crecimientos muy fuertes. 

En Paraguay diría que también fue un inicio de año positivo y luego en Brasil el panorama es distinto, porque la situación sanitaria se agravó mucho en estas semanas. En enero los datos de actividad económica habían sido buenos, pero se espera que ya los datos de febrero y marzo confirmen un retroceso, porque además se suma que dejaron de regir los planes de apoyo financiero a hogares de menores ingresos (que en 2020 habían sido muy importantes). 

RA: Justamente por ahí quería ir. ¿Cómo están quedando las proyecciones regionales para estos próximos meses?

 AC: El horizonte es favorable, aunque con diferencias entre países. En Argentina sorprendentemente las revisiones de proyecciones están siendo al alza y se estima ahora una suba de 6,2% en el promedio de 2021 (un punto más que hace seis meses). Eso puede explicarse en parte porque la situación sanitaria tuvo una mejora en estas semanas y porque la vacunación viene avanzando. Ahora, no hay que olvidar que sigue habiendo muchos riesgos en Argentina, sobre todo por el fuerte déficit de las cuentas públicas y los problemas de acceso al financiamiento que tiene el país. Todavía están abiertas las negociaciones con el FMI, los bonos argentinos se están desvalorizando mucho y como decían ustedes el riesgo país está altísimo, ayer por arriba de los 1.600 puntos básicos (crítico dado que se hizo un canje de deuda hace solo seis meses). Ni que hablar de lo alta que siguen la inflación y las brechas cambiarias, lo que anticipa que más tarde o más temprano habrá una corrección de dólar en este vecino.

RA: Y por el lado de Brasil y Paraguay, ¿cómo ven ustedes la situación desde Exante? Lo pregunto porque en ambos casos hay incertidumbres políticas bien importantes.

AC: Sí, creo que no vale la pena entrar en los detalles sobre lo que está pasando a nivel político en esos dos casos, pero sin dudas que esos episodios van a tener impactos importantes: ya están afectando negativamente a los mercados financieros (lo vemos en Brasil con la disparada del dólar de estos días) y seguramente van a resentir el clima de expectativas en general y las proyecciones de crecimiento económico en particular. 

Por ahora los últimos relevamientos de expectativas apuntaban a aumentos del PIB de 3,3% en Brasil y de 3,8% en Paraguay para este año, pero con estas novedades podríamos empezar a ver algún ajuste a la baja. De hecho en Brasil ya se empezó a pronosticar caída para el primer trimestre, aunque se sigue confiando en que el país va a volver a crecer a partir del segundo trimestre. 

Estos promedios anuales comparan contra ese crecimiento previsto de 6,2% que mencionaba antes para Argentina y un aumento del PIB de 3% como el que tiene la encuesta de expectativas del Banco Central aquí en Uruguay.

RA: ¿Es decir que Argentina va a terminar siendo el país de mejor desempeño relativo dentro de este grupo? 

AC: En términos de promedio anual sí, pero hay un tema no menor que es lo que en la jerga llamamos el “efecto arrastre”, por estar comparando el promedio de 2021 contra el promedio de un 2020 que tiene un pozo sobre mitad de año. Solo por el hecho de comparar promedios vamos a tener tasas anuales de aumento muy importantes este año. En nuestra región concretamente ese efecto va a ser grande, sobre todo en Argentina donde va a explicar casi unos cinco puntos de los seis de crecimiento que se esperan para el año que viene.  

Por eso, es importante marcar que los aumentos de la actividad que se prevén a lo largo de 2021 son bastante más moderados que los que veníamos teniendo hasta ahora y los pronósticos no implican necesariamente en todos los casos retornar a los niveles previos a la crisis.

RA: ¿Y cómo quedarían entonces los países si miramos la situación esperada a fines de 2021? 

AC: A eso iba. Con estos pronósticos, Paraguay recuperaría ya para mitad de año todo lo perdido por el COVID y en Brasil también se retornaría a niveles pre-pandemia, pero recién sobre fin de año. 

En Argentina la situación es más delicada, porque se espera que para fines de 2021 el PIB todavía esté unos cuantos puntos por debajo de su nivel pre-COVID. 

Obvio igual que puede haber cambios: estamos en un contexto de incertidumbre inusualmente alta y las revisiones de proyecciones en el mundo en general están siendo mucho más frecuentes. Ya vimos que en Brasil empezó a haber un ajuste a la baja y en Paraguay todavía no hubo correcciones, pero los sesgos también van en ese sentido. Con todos los riesgos latentes, perfectamente podemos ver sorpresas negativas en materia de actividad en la región.

Gabriela Pintos

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