Mides suspende 11.000 Asignaciones Familiares a padres cuyos hijos no concurren a estudiar

Foto: Pablo Vignali / adhocFOTOS

La vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, se reunió ayer con el presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (Anep), Robert Silva, para plantearle su inquietud por la suspensión de 11.000 Asignaciones Familiares que son cobradas por padres que no están enviando a sus hijos a la escuela, el liceo o la UTU.

Hablando en rueda de prensa, Silva aseguró que la cantidad de prestaciones suspendidas genera “una nueva alarma”.

“Una de las cosas que hablamos con la vicepresidenta es que estos números nos revelan la imperiosa necesidad de transformar la educación, y que particularmente nuestros jóvenes y adolescentes nos están dando cuenta de que hay una realidad que es multicausal, que tiene muchos factores, pero que también hay un sistema educativo en la educación media que muchas veces no colma las expectativas, como ellos mismos lo dicen en muchas evaluaciones e instancias donde se consulta su opinión”.

Robert Silva dijo que la Anep ya puso en marcha un estrategia para identificar a los niños y adolescentes que no están concurriendo a los centros educativos y luego reinsertarlos mediante clases de apoyo, tutorías y horas de acompañamiento.

Argimón había solicitado el encuentro con Silva la semana pasada cuando el Ministerio de Desarrollo Social comunicó que iba a suspender 11.000 Asignaciones Familiares que son abonadas a través del BPS. La vicepresidente aclaró que estaba de acuerdo con la medida (que está prevista por ley) pero manifestó públicamente su preocupación por saber qué pasa con los niños y las familias a quienes se le suspende el cobro de esa prestación.

El ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, por su lado, fue enfático en remarcar que “no iba a haber marcha atrás en la decisión”. “Prefiero adoptar una medida antipática, tomando acciones proactivas para que se regularice la situación cuanto antes, que dar una señal de que es lo mismo si los niños van o no van a los centros educativos», continuó.

 

La Tertulia de los Miércoles con Juan Pedro Mir, Gabriel Budiño, Desirée Pagliarini y Agustín Iturralde.

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Candela Stewart

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5 Comentarios

  • Primero lo que desencadena la discusión: las transferencias sociales se reciben por ser pobre, no por mandar a los hijos a educarse. Son además una miseria, seguramente no cubren ni los costos de lo que hablaba una oyente y que están asociados a enviarlos a estudiar. Ni que hablar que mucho menos cubren el «costo de oportunidad» de ponerlos a hacer algo que genere ingresos o simplemente sacarse de la cabeza la preocupación de levantarlos y de batallar con ellos para asegurarse de que vayan a estudiar. No es por plata la cosa. Más aún, para mi es clarísimo que los adultos a cargo deberían recibir ropa, comida, todo lo que precisan para criarlos y que aún así nada asegura que los envíen a estudiar. ¿Y entonces? Entonces pasa lo siguiente:

    Segundo lo de fondo: La educación en Uruguay es obligatoria hasta primer ciclo de secundaria. ¿Qué significa eso? ¿Quién está obligado? ¿El alumno está obligado a decidir autónomamente ir a clase? ¿Los adultos que reciben asignaciones familiares? No, gente, no se acuerdan de cómo eran cuando eran niños o jóvenes. TODOS los adultos con menores a cargo están obligados a mandarlos a estudiar. OBLIGADOS, lo pongo así en mayúsculas, para resaltar la palabra clave. Es parte de los llamados «deberes inherentes a la patria potestad». Creo que ya no entendemos el significado de OBLIGATORIO. No es a cambio de nada, es un DEBER.

    Nadie va a estudiar a esa edad porque le encanta. Lo tienen que obligar a uno. Soy profesional y me he ganado la vida ejerciendo y les aseguro que recién me empezó a gustar estudiar cuando entré a preparatorios, pero cuando terminé la escuela, mi padre que no tenía el liceo terminado, ME OBLIGÓ a ir al liceo. YO NO QUERÍA. ¿Entienden? Ningún adolescente sabe qué es bueno para él ni tiene la madurez para hacerse cargo de su vida. En el sistema de reproducción de la sociedad que tenemos, la autoridad que tutela la crianza de los niños y jóvenes son los padres o en su defecto los tutores. «Firma de padre, madre o tutor» decía el carné escolar cuando íbamos a la escuela. El problema que tenemos en este fallido siglo XXI es que en occidente estamos perdiendo la noción de autoridad y de responsabilidad intergeneracional. Queremos que los hijos nos aprueben y los educadores creen que si a los estudiantes no les gusta un contenido, ellos están en falta. No asumimos la responsabilidad que tenemos, no la asumen los adultos en general y no la asumen los educadores. Para mi es terrorífico escuchar a un maestro hablar como habla Mir, en términos de que el problema es que no les hacemos atractivos los contenidos de clase. Mir debe conocer bien la experiencia de la «escuela atiautoritaria» de los años 70 en Suiza, Alemania y USA y las consecuencias catastróficas que tuvo. No había currícula, las actividades las diseñaban los propios alumnos y se evitaba justamente obligarlos a hacer nada que no quisieran. No había bancos, mesas, nada… sólo espacio para que lo habitaran y fueran felices. ¿saben qué? jugaban todo el día. El alfabeto no estaba nunca en la lista de actividades que elegían. Cuando las autoridades vieron que los chicos estaban en tercer año y no conocían ni las letras del alfabeto, se dieron cuenta de la monstruosidad que estaban haciendo unos adultos «cool» que estaban desertando de su deber de adultos para congraciarse con chiquilines que eran incapaces de tomar decisiones sobre su futuro. Ser adulto es duro, ser padre o educador, más aún. Hay que criar a los niños y jóvenes no para que nos aprueben cuando son niños, sino para que nos recuerden con respeto cuando sean adultos. Como yo recuerdo a mi viejo cuando me dijo que no me iba a permitir no ir al liceo porque él no lo había hecho y sabía que era un error. El punto es ese, quien no piense que sabe mejor que sus hijos qué es bueno para ellos, no está ejerciendo su rol. El educador que no piense que sabe mejor que sus alumnos qué es lo que deben aprender, no está ejerciendo su rol. Los chicos precisan que sepan más que ellos, no que se coloquen como pares.

    Es interesante pensar hacia dónde va occidente como proyecto civilizatorio con el modelo de reproducción de la sociedad que tenemos hoy día. Mi opinión es que los orientales, mucho más afectos a respetar jerarquías y hacer culto al esfuerzo y la disciplina, nos van a caminar por arriba.

    • Pucha; sabe que hoy no puedo discrepar con ninguno de sus comentarios…?

  • ¿Por qué hay deserción educativa?
    ¿Acaso es que la enseñanza no seduce a los adolescentes?
    ¿Hay algo más?

    Por encima de la oferta curricular y mas omnipresente está el modelo social vigente:
    La meritocracia individualista para superar etapas mas o menos rígidas y alcanzar título universitario
    ¿con cual fin? ¿bienestar traducido en cuenta bancaria y consumismo? ¿colma las expectativas de un adolescente?
    Los adolescentes son por definición inmaduros, tienen enorme crédito vital por delante, son en general rupturistas o parricidas del pasado y por supuesto y por suerte, está bien; lo que no son para nada, es estúpidos.

    Si no vislumbran un futuro atractivo en el esfuerzo que se les propone, no solo por la pata educativa sino también, por la otra, la familiar y además la del status quo imperante que tiende a convertirlos en seres replicantes de una inercia pretérita; se bajarán entonces del tren que ven con un cartel de itinerario y destino, el cartel dice: tedio y servidumbre.

    El viernes pasado en la tertulia de homenaje se habló de la generación del 45, hasta los 70, la intelectualidad, la academia y la creatividad ancha eran un bien en éste país; pasó lo que pasó y pasó medio siglo también y aún no pudimos retomar ése camino y tal enjundioso legado; el de darle a las generaciones siguientes con generosidad las herramientas para que sean no lo que nosotros queremos que sean, sino para que sean lo que quieran ser, ojalá mejores que nosotros, tal vez no logren ¿y qué? el futuro y desde ahora, es su potestad.

    • Estimado,
      ¿Usted compara la generación del 45 con la actual? Creo que son dos países que sólo tienen en común su territorio. Mismo el Uruguay que llegó a los albores de los 70 era otro, muy diferente, país ese sí que conozco. La generación del 45 y subsiguientes fueron a una escuela y a un liceo mucho más rigurosos que los que hay hoy día. De hecho la secundaria era parte de la Universidad de la República hasta el plan 41 y los estudiantes rendían exámenes desde primer año. ¡Otra que meritocracia! ¿Vió alguna vez los programas del plan 41 de secundaria? Hoy un estudiante de ingreso a la Universidad no sabe la matemática y la física que sabía uno de primer año en ese momento. Esas generaciones tenían ideas nuevas porque ante todo conocían las ideas viejas, porque eran cultos y llegaban a ser cultos por metódicos y aplicados. El primer problema que tenemos hoy día es que no nos atrevemos a explicarle a un joven que para saber qué es lo que necesitan, primero tienen que confiar en sus mayores y estudiar lo que se les dice que estudien. Así de simple, primero conocer y luego sí, demoler todo si se cree que se lo puede hacer mejor.

      En fin, sé que en esto y en general en las ideas de moda en este Siglo XXI estamos lejos, muy lejos. Yo no lo voy a convencer a usted ni usted a mi. Una cosa tengo clara: quienes piensan como usted son mayoría, incluso entre gente mayor como yo. Son quienes piensan así que están al mando desde hace por lo menos 30 años y van avanzando incesantemente con su programa. Otra cosa tengo clara y es que de eso se vuelve siempre, porque no hay sociedad que se pueda educar y avanzar sobre la base del hedonismo como derecho irrenunciable. Comentaba lo de la experiencia de la «escuela antiautoritaria» porque es un poco un extremo que terminó por caer por su propio peso. Es la tentadora idea que le concede al niño y al adolescente absoluta soberanía sobre su futuro, para que goce y jamás se frustre ni se aburra. Hoy también escuché con horror como una oyente comentaba que sus hijos, universitarios ellos, se habían aburrido en la escuela y el liceo. ¿Y ella? ¿Nunca se aburrió? ¿No es necesario saber sobrellevar el aburrimiento para llegar a comprender algo complejo? En general lo que no se entiende, aburre. Lo complejo aburre y frustra y sólo se vuelve entretenido a quien logra permanecer allí. Lo que libera del aburrimiento es persistir estoicamente en él, hasta que las ideas se vuelven más claras. Creo que estamos mal, estimado Torres. Sé que no pensamos igual en esto, pero le comparto mi lamento. A veces pienso que el que me vaya quedando poco es un alivio. Reciba un saludo cordial.

      • Leonardo
        Usted entendió distinto y hasta a contrapelo de lo que escribí.
        Escribí que la oferta que están recibiendo los jóvenes no está referida a la intelectualidad, la creación, el conocimiento…sino a la escueta integración obediente y sumisa a un modelo de sociedad consumista, cuyo podio significa ser un aceitado tornillo en la máquina de producir; lo veo a diario y lo contrapongo a lo que sucedía hasta que el 73 rompió la enseñanza y rompió más que un modelo de superación personal social, rompió el objetivo de ser personas formadas con herramientas para desarrollar libre albedrío con objetivos propios en el conocimiento.
        Esa rotura sigue vigente y sin reparar, las oportunidades reales son bretes al estilo de «ladrillos en la pared».
        Saludos

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