Argentina: Intento de magnicidio a Cristina Fernández generó repudio en todo el arco político

Foto: Emiliano Lasalvia / AFP

Argentina busca aún recuperarse de shock que provocó el intento de asesinato a la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, que ocurrió el jueves por la noche, cuando saludaba a un grupo de seguidores que la esperaba a las puertas de su casa en Buenos Aires.

La Justicia todavía no pudo determinar si el agresor tiene cómplices o si actuó en solitario. También se investiga si hubo alguna falla en el esquema de seguridad de la vicepresidenta. Cristina Fernández no ha hecho hasta ahora ninguna declaración.

El intento de magnicidio fue repudiado de inmediato por los principales líderes políticos del país. El viernes, en medio del feriado excepcional decretado por el presidente Alberto Fernández, tuvo lugar una enorme manifestación en su apoyo y de rechazo a la violencia.

En Plaza de Mayo, la actriz y dirigente Alejandra Darín leyó un documento firmado por referentes políticos, de derechos humanos, sindicales, empresarios e integrantes del Gobierno:

«Desde hace varios años un sector minúsculo de la dirigencia y sus medios partidarios viene repitiendo un discurso de odio, de negación, estigmatización y criminalización de cualquier dirigente afín al peronismo. Se pasearon por las plazas más importantes de la capital federal con bolsas mortuorias, ataúdes o guillotinas. No es inocente ni gratuita la legitimación de discursos extremos y llamados a la agresión».

Sin embargo, los cruces entre el oficialismo y la oposición persisten. El sábado se celebró una tensa sesión en la Cámara de Diputados para condenar el ataque pero el principal partido de la oposición, el PRO, se retiró de sala luego de suscribir un texto común para repudiar el intento de magnicidio.

«No queremos que este hecho gravísimo sea utilizado con el objetivo de generar más división, asignar culpables y mucho menos convertirse en una tribuna para atacar a la oposición política, Poder Judicial y los medios de comunicación», aseveró el PRO en alusión a los reproches mutuos sobre la supuesta propagación de un discurso de odio.

La Tertulia de los Lunes con Martín Bueno, Santiago Gutiérrez, Eleonora Navatta y Miguel Brechner.

Viene de:
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Candela Stewart

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4 Comentarios

  • Un comentario al margen: Tienen un enlace de LaTertulia apuntando a esta nota, que es una nota del corresponsal Fernando Gutiérrez y no lo que corresponde al debate de La Tertulia sobre este asunto.

    Saludos cordiales.

  • No está la tertulia sobre el intento de magnicidio en Argentina, sino el reportaje a un corresponsal argentino.

  • El tema era el suceso en la Argentina, se difuminó en las percepciones locales uruguayas, ni siquiera se nombró a Alberto Fernández que, aunque no parezca ni luzca, es el presidente del país hermano; en el comentario anterior escribí sobre la óptica local ombliguista que adquieren muchas tertulias.
    En algún momento fui migrante y confirmé lo que antes de serlo sospechaba sin evidencia empírica, que NO se deben medir las realidades complejas de otros países con la formalidad simple de nuestra realidad -por cierto en disputa- si no hay apertura para intentar entender otras idiosincrasias, los debates se reducen a conversar de nosotros mismos; es cierto que todos terminanmos diciendo de nosotros por la imposible otredad física, sin embargo no es imposible y además es necesario, el esfuerzo de por un momento de construcción racional y sensible, esforzarse a sentir el lugar del otro; de no hacerlo queda como una sentencia inapelable aquello de que «…EL INFIERNO SON LOS OTROS…»

  • Me tocó de casualidad estar con argentinos estos días. Me asombra el nivel de irracionalidad de las convicciones políticas que vi. Más aún entre gente que en otros aspectos de su vida parece ponderada y racional. Hay gente que pondría sus manos en el fuego sosteniendo que es un atentado de falsa bandera, que la pistola era de juguete, que tiraba agua, y que al brasilero le plantaron una de verdad, que es imposible que una pistola no dispare al jalar el gatillo, etc, etc. Uno no puede menos que preguntar ¿qué te hace estar seguro de lo que dices? Nada, excepto su fe anti-K. Son los malos y entonces todo lo que digan es mentira. «Se robaron todo», me espetó una conocida. Es un poco el latiguillo cuando el interlocutor empieza a pedir justificaciones racionales de las certezas viscerales. Un robo que además, suponiendo que la damos por buena, no explica que el atentado sea de falsa bandera. Un ladrón no tiene porqué mentir las 24 hs del día. Cuando le pregunté porqué estaba segura de ese robo, afirmaba que era imposible justificar su enriquecimiento de otra forma. Sin embargo no sabía cuántas veces había crecido ese patrimonio y en cuánto tiempo, nada. «Informate» es lo más explícito que pueden decir. Que me informe yo porque ella no podía hacerlo, digámoslo. Al final, terminamos en que eso es lo que se está tratando de probar en la justicia. Y bueno, cuando la justicia tenga condena firme, habrá por lo menos un enunciado falsable escrito en un documento y se podrá debatir sobre la justeza del proceso, el valor de las pruebas y el rigor de la conclusión.

    En fin, el problema que yo veo en la política argentina es lo contaminada que está de emociones y sentidos de identidad política. La gente agarra dos o tres latiguillos que los identifican como colectivo y los repite sin permitirse la duda. Un análisis irracional e identitario que poco aporta a comprender los móviles de la política. Más aún, en ese estado emocional de pensar la política, jamás se asume que la sociedad es ante todo un conflicto de intereses materiales, que no hay buenos ni malos, sino intereses y estrategias. Cada quien tiene que saber cuál son sus intereses y qué tendencia ideológica se los defiende mejor. Eso no santifica ni diaboliza a nadie, apenas si pone las cosas en un terreno material y racional.

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