Gustavo Petro aseguró que la selva amazónica es víctima de la «adicción» a la cocaína en los países desarrollados

Foto: Organización de Naciones Unidas

En su primera intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el fracaso de la guerra antidrogas y llamó a los países del hemisferio norte a cambiar su modelo de desarrollo basado “en la compulsión ilimitada del tener y el consumir”, que lleva a la adicción a la cocaína y otras sustancias, y, al mismo tiempo, a la adicción al carbón y al petróleo, que, a su vez, promueven el cambio climático.

Dirigiéndose a los países receptores de las drogas, Petro enfatizó que la estrategia empleada hasta ahora, iniciada a comienzos de la década de 1970, solo deja cientos de miles de muertos en Norteamérica y, en el resto del continente, prisiones hacinadas.

«Han aumentado los consumos mortales, de drogas suaves han pasado a las más duras, se ha producido un genocidio en mi continente y en mi país, han condenado a las cárceles a millones de personas», señaló el primer presidente de izquierda de Colombia, principal productor mundial de cocaína.

Por otro lado, Petro denunció que la selva amazónica es víctima de la «adicción» de las potencias por la cocaína, a causa de la deforestación para plantar en ella hojas de coca y también por la utilización de químicos para destruir esos cultivos.

«¿Qué es más venenoso para la humanidad: la cocaína, el carbón o el petróleo?”, se preguntó, y luego respondió: “El dictamen del poder ha ordenado que la cocaína es el veneno y debe ser perseguida, así ella solo cause mínimas muertes por sobredosis. En cambio, el carbón y el petróleo deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda la humanidad». «Yo les demando desde aquí, desde mi Latinoamérica herida, acabar con la irracional guerra contra las drogas», dijo Petro.

«Disminuir el consumo de drogas no necesita de guerras, necesita que todos construyamos una mejor sociedad: una sociedad más solidaria, más afectuosa, donde la intensidad de la vida salve de las adicciones y de las nuevas esclavitudes». «¿Quieren menos drogas?», se preguntó, «piensen en menos ganancias y en más amores. Piensen en un ejercicio racional del poder».

Y a partir de esa sentencia, realizó quizás la acusación más dura de su alocución: «Nosotros les servimos para excusar los vacíos y las soledades de su propia sociedad, que los llevan a vivir en medio de las burbujas de las drogas. Les ocultamos sus problemas que se niegan a reformar». «Mejor es declararle la guerra a la selva, a sus plantas, a sus gentes», sentenció, con un tono de ironía.

La Mesa de Análisis Internacional con Gustavo Vila, Gustavo Calvo y Leo Harari.

 

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En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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2 Comentarios

  • Muy difícil la tiene Petro, es un «distinto», desde la madurez y estatura intelectual, amén de su propia experiencia vital, pregona con fundamento cierto una Utopía bastante ajena al estricto devenir actual; su proyecto, postulado y utopía es la PAZ.
    (Seductora utopía la paz, mucho)

    Orador potente, atractivo y por supuesto que les incendia las orejas a derechistas radicales.

    Apunte:
    Me sorprendió que en este y el otro tema elegidos no hubiera mención a Ucrania, Putin anunció la movilización de 300 000 reservistas y amenazó con el uso del ¡arsenal nuclear! es en el discurso una formal declaración de guerra, la tercera guerra mundial; si bien de facto hace tiempo la guerra es entre la OTAN y RUSIA (entre otros, el Papa ya usó antes el término 3ra guerra para referirse al conflicto) esta escalada en los dichos tiene posibilidad cierta de concretarse en acciones que, si hasta ahora eran trágicas, pueden llegar a multiplicarse y ser devastadoras.

  • Pasando por el cernidor el discurso de Petro, quitando la emotividad como recurso discursivo, en lo esencial el planteo de las drogas que hace Petro es excelente. Por fin alguien le da vuelta el problema a los países desarrollados. Siguiendo el planteo de Calvo, desde USA la culpa de la violencia, el narcotráfico y las adicciones siempre la tienen los otros. Ellos nunca tienen ningún problema interno, ningún proceso de degradación moral de sus sociedades, porque se creen el patrón moral con el que se debería medir la humanidad. Petro les dice simplemente que sin demanda, no hay oferta. ¿Qué le pasa a vuestro pueblo que viviendo en el país más poderoso del mundo precisa evadirse de la realidad consumiendo cocaína? Calvo a mi juicio se perdió lo fundamental del problema: ¿de quién es la culpa? Petro lo que le está espetando en la cara a USA es que ellos también son responsables, que en lugar de preocuparse por regimentar a los países pobres, deberían ocuparse de poner en orden su propia casa.

    El tema petrolero es otro asunto bien diferente. Colombia necesita las divisas del petróleo, más allá de los efectos que tenga en el calentamiento global. Colombia no puede sostener ese discurso porque el mismo tiempo que condena el uso de petróleo, necesita que se lo compren. De todas formas, el discurso de Petro no es disparatado. Hay un consultor francés que se llama Jean-Marc Jancovici que viene hace 20 años planteando que el PBI no es otra cosa que un subproducto del consumo de energía. La economía del crecimiento requiere un crecimiento del consumo de energía y piensa que por eso, el crecimiento perpetuo es ambientalmente inviable. Este consultor es creador de un indicador de «balance de carbono» que tiene en cuenta todo el carbono que se emite para producir cada cosa, por ejemplo el teclado que yo estoy usando ahora. La tesis de Jancovici es que los países desarrollados son por definición los principales emisores de carbono porque lo que emite carbono lo emite para satisfacer un consumo. Si una empresa estadounidense o europea produce comprando partes en China, eso no significa que la emisión de carbono que hace China produciendo esas partes le es ajena al destinatario final de esas partes. Jancovici lo que plantea es que como este problema es planetario, no importa quién emite sino cuánto se emite globalmente. A mediano plazo la única solución es bajar el nivel de vida global de la gente o disminuir la población del planeta. Él es pesimista y lo que piensa es que lo más probable es que el asunto se va a saldar con otra gran guerra que disminuya radicalmente la población mundial. Pero lo que asegura este ingeniero es que las energías renovables no son capaces de mantener el nivel de vida de los países desarrollados. Si ellos no están dispuestos a vivir peor, entonces lo que les queda es bajar la población del planeta. Jancovici es más bien un liberal en sentido amplio, pero el tema del carbono no es un tema de dónde está geográficamente el que emite, sino de qué mercado está comprando emisiones con su nivel de consumo. Por cierto, Jancovici es favorable a la energía nuclear, porque a su juicio, manejada con las mejores tecnolgías disponibles, permite comprar tiempo mientras las energías renovables se ponen a tiro y la gente se acostumbra a que la mundialización es inviable, que hay que volver a que existan economías locales para el consumo de todos los días. Si se consumen productos que incluyen toneladas de carbono de transporte, entonces lo que hoy sale barato, en los hechos es inviable.

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