En Perspectiva

¿Cómo funciona el sistema de voto electrónico que Brasil utiliza desde hace 30 años? ¿Qué ventajas tiene? ¿Cuáles son sus garantías? Con Daoiz Uriarte, que fue observador en el balotaje

En Perspectiva · Entrevista – Daoiz Uriarte – Doctor en Derecho y Ciencias Sociales

En las elecciones del domingo, 128,2 millones de brasileños votaron mediante un sistema electrónico que el país comenzó a probar hace 30 años y que luego extendió a todo el territorio. El abogado Daoiz Uriarte, doctor en Derecho y Ciencias Sociales, asistió al balotaje como observador internacional y describió en En Perspectiva cómo se desarrolló el proceso.

La misión fue organizada por la Asociación Interamericana de Abogados, Jueces y Fiscales de América Latina y el Caribe, que envió observadores de Colombia, Uruguay y Argentina. Uriarte explicó que la propuesta surgió a partir de una invitación del vicepresidente de la asociación, el brasileño Flavio Leao, profesor de la Universidad Mackenzie de San Pablo.

La organización, agregó, reúne a abogados especializados en derechos humanos, litigantes, docentes y personas vinculadas a organismos internacionales. La asociación se formó ante la preocupación por “los grandes riesgos y amenazas a los abogados defensores de derechos humanos” en América Latina. Uriarte mencionó casos de profesionales perseguidos por investigar o denunciar situaciones de vulneración de derechos y señaló que también están ligados a la organización europea Abogacía en Riesgo, dedicada a proteger a abogados, jueces y fiscales perseguidos por su trabajo.

En Brasil, el objetivo de la observación era evaluar “la transparencia del sistema electoral y la organización que aseguraba la democracia”. Uriarte estuvo tres días en el país. El viernes y el sábado se reunió con autoridades electorales, conoció las pruebas de las urnas y recibió explicaciones sobre el procedimiento. El domingo visitó mesas de votación y el comando central del Tribunal Regional Electoral de San Pablo.

Documento, padrón y huella digital

El proceso comienza cuando el votante llega a la mesa que le corresponde con su documento. Allí se verifica que esté inscripto en el padrón electoral, que —según observó Uriarte— se conserva en papel. Luego, la persona debe apoyar un dedo en un módulo para que se compruebe su identidad mediante la huella digital.

“El dato biométrico tiene que coincidir con el padrón y con el documento”, explicó. El entrevistado describió el procedimiento como “casi” una triple verificación: “Una es los documentos, la otra es el padrón y la tercera es el biométrico”. Solo después de completar esos controles, el votante queda habilitado para sufragar.

Cabina de votación en las elecciones de Brasil. Foto: AFP

La urna está en el mismo salón que la mesa, a unos metros del presidente, y queda cubierta por un cartón que impide que otras personas vean la pantalla. Uriarte dijo que no hace falta un cuarto oscuro: “Simplemente con ese cartón ya cubren como si fuera un cajero automático que está cubriendo que nadie vea”. También señaló que nadie puede ubicarse detrás de quien está votando.

Una vez frente a la máquina, la persona digita el número de la lista o del candidato que eligió. En el balotaje, explicó Uriarte, las opciones eran sencillas de identificar: “13 Lula, 22 Bolsonaro”. La máquina permite revisar y confirmar el voto. También ofrece la posibilidad de votar en blanco mediante un botón específico.

El sistema permite además anular el voto. Para hacerlo, el votante ingresa un número que no corresponde a ningún candidato. La urna advierte que la opción es incorrecta y ofrece la posibilidad de confirmar. “Si pone confirmar, anula el voto”, detalló Uriarte.

La constancia acredita que se votó, no la opción elegida

En la entrevista, Uriarte y el periodista Emiliano Cotelo señalaron una diferencia importante con otros modelos de voto electrónico: la máquina brasileña no imprime un comprobante con la opción elegida para que se deposite en una urna física o se lo lleve el votante. El sufragio queda registrado en el equipo, mientras que la persona recibe una constancia de que concurrió a votar, pero no de qué votó.

“El padrón tiene para cortar el ticket, es decir, al lado del nombre tiene un pedacito troquelado, para poder cortar y dárselo a la persona”, explicó Uriarte. De ese modo, el comprobante deja constancia de la participación sin revelar el contenido del sufragio.

El entrevistado destacó la velocidad del proceso: “Muy rápido, muy rápido”. La votación se desarrolló entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde. Según relató, al llegar la hora de cierre ya no había personas esperando para votar.

También destacó las condiciones de transporte durante la jornada. En Brasil, dijo, la locomoción es gratuita el día de la elección y existe una disposición legal que obliga a ofrecer el 100% del servicio, aunque los fines de semana normalmente funcione con menos unidades. “Lo financia el Estado”, indicó.

Lula y Flávio Bolsonaro al momento de sufragar el domingo pasado. Fotos: AFP

Reclamos por las condiciones, no por el sistema

Durante la jornada hubo cuestionamientos relacionados con el acceso a los lugares de votación. Uriarte mencionó reclamos por retenes policiales que demoraban ómnibus y dificultades causadas por lluvias e inundaciones en algunos estados. En esos casos, según explicó, hubo que trasladar urnas porque escuelas o liceos donde se votaba estaban en riesgo de inundarse; también hubo zonas donde el agua impedía el paso de los votantes.

Esos reclamos no significaron, de acuerdo con su observación, un cuestionamiento al sistema electrónico. Consultado sobre si había percibido dudas acerca de la votación en sí, respondió: “Para nada”. Y contó que habló con personas de distintos ámbitos: “Conversé con mucha gente, aparte de eso, desde taxi, gente del hotel, gente de los restaurantes, charlabas, nadie dudaba del sistema”.

Uriarte agregó que le llamó la atención la escasa presencia de delegados partidarios en los centros de votación. “Una de las mayores seguridades de eso es que prácticamente no existían delegados partidarios”, señaló.

El sistema contempla también el voto observado, que puede utilizarse cuando no es posible verificar la huella digital, por ejemplo, si la persona tiene la huella borrada. En ese caso, según explicó Uriarte, el padrón confirma que está habilitada, pero el mecanismo biométrico no logra identificarla. Entonces el presidente de mesa comprueba su identidad a partir del documento y de la fotografía. A diferencia de lo que ocurre en Uruguay, puntualizó, el voto observado en Brasil es válido.

La experiencia de Uriarte abarcó desde las pruebas previas de las urnas hasta la observación de mesas durante la jornada electoral. Al resumir lo que vio, destacó la combinación de controles de identidad, la sencillez del procedimiento para votar y la rapidez con que se desarrolla. Entre las personas con las que conversó, dijo, no encontró dudas sobre la confiabilidad del sistema.

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