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La llegada de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos, después de salir de Brasil en circunstancias que aún no fueron esclarecidas, abrió interrogantes sobre el recorrido que hizo y sobre la posible ayuda que pudo haber recibido. “Hay muchas preguntas y muchos vacíos en la historia y la trama de la fuga de Flávio Bolsonaro”, dijo el corresponsal de En Perspectiva en Brasil, Marcelo Silva de Sousa, en diálogo con Emiliano Cotelo y Romina Andrioli.
La Policía Federal brasileña había solicitado medidas cautelares contra el senador, entre ellas la entrega de sus pasaportes y la prohibición de salir del país. Sin embargo, las autoridades todavía no tienen constancia de que haya cruzado un puesto de control migratorio en la frontera con Argentina. “No se sabe hasta ahora si estaba cerca de la frontera con la Argentina, si ya había pasado de hecho la frontera”, señaló Silva de Sousa.
Los investigadores también intentan reconstruir cómo viajó desde Brasilia hasta Puerto Iguazú y determinar si hubo colaboración de los gobiernos de Argentina o Estados Unidos. “Hay muchísimas preguntas que en estos momentos se están haciendo los investigadores de la Policía Federal”, dijo el periodista. Entre ellas, mencionó “cuál fue la colaboración, si es que efectivamente la hubo, y cuán decisiva fue” por parte de esos gobiernos.
Una carta que lo dejó más aislado
Ya en Estados Unidos, Bolsonaro difundió una carta en la que primero se presentó como “el verdadero presidente electo de Brasil” y luego cambió esa formulación para definirse como líder del país. El texto denunció fraude electoral, aunque, según el corresponsal, no aportó pruebas.
“Por cómo fue la carta, por el contenido y por los vericuetos, las idas y vueltas que tuvo, parece dejarlo a Flávio más aislado y debilitado”, evaluó Silva de Sousa. A su juicio, el documento expuso “una improvisación notable”: la primera versión fue retirada a los 15 minutos y modificada de forma sustancial.
El periodista sostuvo que la carta “reitera alegaciones de fraude infundadas” y que tiene “claro tenor golpista”. Uno de los argumentos de Bolsonaro apuntaba a la extensión del horario de votación. Sobre ese punto, Silva de Sousa explicó que durante esas dos horas “se computaron cerca de 34 mil votos, el 0,03% del total registrado en la jornada”. Esa cifra fue muy inferior a la ventaja de casi cuatro millones y medio de votos con la que Lula ganó el balotaje.
La carta tampoco encontró respaldo entre los aliados de Bolsonaro. El Partido Liberal y otros sectores que acompañaron su candidatura dijeron que no tenían pruebas para sostener que hubiera habido fraude. El excoordinador de campaña Rogerio Marinho atribuyó la primera versión del texto a un posible “error de redacción” y dijo que no había elementos para cuestionar el resultado.
“El Partido Liberal lo deja aislado en esta cuestión de autoproclamarse el presidente electo”, resumió Silva de Sousa. El corresponsal consideró que el partido procura mantener distancia de una denuncia sin sustento, aunque también intenta conservar el vínculo con los sectores más radicalizados de la derecha. “Está dando por cerrado el pleito, a diferencia de un Flávio Bolsonaro que amaga con presentarse como líder legítimamente electo”, dijo.
Para el periodista, los dirigentes del Partido Liberal ven que sumarse a esa versión sería “una pelea perdida”: no hay elementos para impugnar el resultado y cuestionarlo sin pruebas podría traer consecuencias judiciales. La Corte Electoral reiteró que el proceso fue limpio.
La posible colaboración argentina, bajo investigación
El gobierno de Lula da Silva optó por no responder públicamente a las declaraciones del senador. “La bajada de línea oficial es no darle más protagonismo a algo que entienden como un asunto de la justicia”, explicó Silva de Sousa. Tampoco quiso pronunciarse sobre una eventual colaboración de Argentina o Estados Unidos: todavía busca “entender de qué forma ayudaron esos países”.
Sobre Argentina, circulan versiones que apuntan a una posible participación de personas vinculadas al gobierno de Javier Milei, entre ellas el asesor Santiago Caputo. Silva de Sousa dijo que “todo indica que hubo algún tipo de colaboración”, pero aclaró que las autoridades brasileñas todavía intentan establecer si esa intervención existió y cuál fue su alcance.
El episodio podría agravar una relación bilateral que ya estaba deteriorada. “Sin lugar a dudas, ya profundiza la desconfianza que existía”, dijo el corresponsal, aunque señaló que el gobierno brasileño espera que la Policía Federal complete su trabajo antes de reaccionar. Por ahora, la decisión es “esperar y dejar a que la Policía Federal haga su trabajo”.















