
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
La Policía investiga el asesinato de un niño de 12 años, que ocurrió el viernes en la madrugada en las canteras del Parque Rodó, como una posible venganza del grupo narco Los Suárez por el quíntuple homicidio ocurrido hace dos semanas en el barrio El Monarca.
El asesinato ocurrió durante un ataque a balazos que se desató la 1.00 de la mañana, en medio de una picada clandestina en la que participaban aproximadamente 200 motos y autos.
Además del menor fallecido, resultaron heridas cinco personas, de 14, 22, 26, 30 y 54 años, quienes permanecen internadas con lesiones de distinta gravedad.
Tras el ataque, varios participantes escaparon del lugar y algunos protagonizaron incidentes con los policías que intentaban dispersar la aglomeración. Durante el operativo fue incautada una moto de alta cilindrada sin matrícula que presentaba impactos de bala, además de vainas y otros elementos balísticos.
Según informó El País, entre las víctimas se encuentran integrantes de la familia Puglia, una organización delictiva vinculada históricamente a la banda Los Albín, que se disputa el tráfico y la venta de drogas en el barrio Villa Española con el grupo denominado Los Suárez
En ese contexto, la principal hipótesis de investigación es que el crimen del menor ocurrido en las canteras es en venganza por el asesinato de cinco personas vinculadas a los Suárez que fueron baleadas en una vivienda del barrio El Monarca hace dos semanas.
Hablando en rueda de prensa el mismo viernes, el ministro del Interior, Carlos Negro, calificó como una "tragedia" el asesinato y lo atribuyó a los enfrentamientos entre organizaciones criminales, aunque prefirió no identificar a ninguna.
“Es una consecuencia más de una serie de revanchas y retaliaciones entre grupos criminales de un barrio, pero que involucra a otros barrios de Montevideo en una cadena de venganzas que se inicia en 2023”.
Negro agregó que un operativo policial ya se dirigía al lugar para dispersar la concentración de motos y vehículos cuando comenzaron los disparos.
De todos modos, el ministro admitió que las picadas son un “problema” en todo el país, y son difíciles de perseguir porque se organizan espontáneamente en redes sociales por grupos de “autoconvocados” que no tienen una estructura formal.
Por su lado, el intendente de Montevideo, Mario Bergara, reconoció que las picadas generan un escenario propicio para hechos de violencia, pero enfatizó que en este caso el desencadenante del homicidio no fueron las carreras clandestinas, sino una represalia entre clanes narco enfrentados.
El jefe comunal aseguró que en el momento del ataque la Intendencia no tenía información que indicara que se iba a montar un operativo específico para dispersar la concentración. No obstante, defendió el trabajo realizado por la Intendencia y señaló que en el último año se llevaron adelante más de 260 operativos en Montevideo para controlar las picadas, de los cuales 63 se realizaron en las canteras del Parque Rodó, lo que representa un promedio superior a uno por semana.
El jefe comunal sostuvo que las picadas dejaron de ser únicamente un problema de tránsito y convivencia para convertirse también en un desafío de seguridad pública. En ese sentido, consideró imprescindible fortalecer la coordinación entre la Intendencia, la Policía y la Prefectura para prevenir este tipo de situaciones, mientras la investigación continúa para identificar a los responsables del ataque.
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