
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, descartó hoy la renuncia del ministro del Interior, Laurent Nuñez, cuestionado a raíz de las protestas masivas de este fin de semana, que el sábado derivaron en hechos de violencia graves, saqueos de comercios grandes y pequeños, destrucción de mobiliario urbano e incendios de automóviles y edificios en varias ciudades del país.
El Palacio del Elíseo argumentó que hace falta “un mando continuo de las fuerzas del orden”, pidió transparencia sobre las fallas de previsión y de inteligencia, y le exigió a Nuñez nuevas tácticas contra los violentos.
Más temprano Nuñez confirmó que había ofrecido su renuncia, dijo que es responsable de lo que pasa en el terreno y admitió que hay que mejorar la capacidad de anticipar movilizaciones como esta. Las autoridades esperaban poco más de 200.000 manifestantes pero hubo unos 550.000. Los organizadores hablan de 800.000.
Las manifestaciones del sábado, las más numerosas de la serie de las últimas semanas, fueron convocadas por organizaciones estudiantiles, una central sindical y activistas que buscaban revivir el movimiento de los chalecos amarillos. En las marchas se protestaba por el costo de vida, los recortes en el presupuesto de la educación pública y la violencia policial ante las movilizaciones.
El balance oficial es de casi 2.400 detenidos y más de 500 policías heridos.
En la ciudad de Limoges el fuego alcanzó la alcaldía, un edificio patrimonial del año 1880, cuyo techo se derrumbó. En Lyon se incendió una oficina de turismo.
Ayer domingo a la noche Macron, que se acerca al final de su mandato, habló por primera vez sobre las protestas. En un mensaje por televisión, Macron calificó como legítimas las demandas de los colectivos movilizados y diferenció a quienes “expresaron su preocupación por los precios” de aquellos que “destruyeron, destrozaron y saquearon”.
“Hoy todos sentimos ira y vergüenza. Ver las calles de nuestras ciudades así saqueadas es insoportable. Los que destruyeron tienen que pagar, los que saquearon tienen que reembolsar. Seremos implacables. Escuchar y dialogar no significa impunidad. Necesitamos unidad, calma y respeto”.
En Italia, más de cien mil personas se movilizaron este sábado en Roma contra el alza del costo de vida, y en Milán hubo saqueos, incendios y choques con la policía.
La marcha de Roma, “La Via Maestra”, fue convocada por la central sindical CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo) con más de cien organizaciones. La gremial anunció una huelga general para el 20 de noviembre contra el proyecto de presupuesto.
En Milán la marcha empezó en paz, pero encapuchados tiraron piedras a la policía, saquearon negocios y los agentes usaron cañones de agua y gases. La agencia LaPresse contó unos 50 detenidos, muchos de ellos menores. También hubo choques en Turín y Bolonia.
La primera ministra, Giorgia Meloni, dijo que manifestarse es un derecho pero incendiar las ciudades no.
En Portugal, miles de personas marcharon este sábado en Lisboa, Oporto y Coimbra por los salarios y el costo de la vida, convocadas por la central sindical CGTP (Confederación General de los Trabajadores Portugueses).
Piden un aumento general de 15 por ciento, con un mínimo de 150 euros, y un salario mínimo de 1.100 euros.
Según Público, el movimiento por la vivienda armó además decenas de carpas en la plaza del Rossio, en Lisboa, en solidaridad con los campamentos de Oporto.
Ahí la policía desalojó a uno de los grupos y hubo decenas de heridos, dos de ellos graves según los organizadores.
En Bélgica hubo protestas este sábado en Bruselas y en Lieja, con cañones de agua y gases lacrimógenos en la capital.
Cientos de jóvenes, con algunos docentes y sindicalistas, marcharon contra el fascismo y la policía hacia la estación Bruselas-Sur. La manifestación empezó en paz y se volvió caótica al mediodía, después de bloqueos policiales. El alcalde de Bruselas, Philippe Close, dijo que ninguna de las manifestaciones de ese día tenía autorización.
En Lieja, unos 250 jóvenes protestaron contra los recortes en educación, y a la tarde hubo barricadas y la policía los dispersó.
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