
En Primera Persona
Por Emiliano Cotelo
En Perspectiva
Lunes 07.09.2026
El viernes pasado se retomó el diálogo entre Yamandú Orsi y los partidos con representación parlamentaria después de varios meses de distanciamiento entre el presidente y los principales líderes políticos.
Según se anunció hace dos semanas, el intercambio iba a realizarse en un formato multipartidario. Hubo luego varios días de impasse cuando el Partido Nacional anunció que no participaría, molesto por dichos de Fernando Pereira y otros dirigentes del Frente Amplio (FA) sobre la responsabilidad de Luis Lacalle Pou en el “caso Cardama”. Finalmente, el intento se desbloqueó optando por reuniones bilaterales de Orsi con Andrés Ojeda, secretario general del Partido Colorado, Pablo Mieres, presidente del Partido Independiente, y Guido Manini Ríos, presidente de Cabildo Abierto.
Aunque todavía falta el encuentro con Pereira (que será hoy) y se desconoce si habrá uno con Alvaro Delgado, presidente del directorio blanco, con lo que ocurrió el viernes me alcanzó para sentir un gran alivio, por el giro que este espacio de diálogo implica en el escenario político de los últimos meses, tan marcado por la confrontación y la crispación.
Ya me había parecido saludable que la idea hubiese sido planteada por Ojeda y fuera acogida por Orsi, que, según contó, estaba pensando en algo de ese estilo. Y me resultaba suficiente que las conversaciones estuvieran acotadas al posicionamiento de Uruguay en política internacional, con vistas a la participación del presidente este mes en la Asamblea General de la ONU o, como enfatizaba Ojeda, a coordinar el mensaje a transmitir en reuniones que están previstas en Nueva York con inversores del exterior que compran las emisiones de deuda de nuestro país o compañías multinacionales que pueden hacer negocios con Uruguay. Con eso ya esta bien para mí.
Pero el mismo viernes y durante el fin de semana supimos que las tres primeras reuniones también dejaron espacio para abordar otros asuntos que llevaron el Partido Colorado, el Partido Independiente y Cabildo Abierto, y ante los cuales, según se informó, el titular del Poder Ejecutivo se mostró receptivo y abierto.
Paralelamente se anunció que este jueves Orsi recibirá en la Estancia de Anchorena al Congreso de Intendentes para un encuentro distendido, con asado de por medio, que está pendiente desde el año pasado, cuando asumieron los nuevos jefes comunales. Se prevé que se trabaje en base a una agenda abierta aunque hay algunos puntos que ya están claros, en especial los preparativos para prevenir el impacto del fenómeno meteorológico de El Niño y cómo coordinar la mitigación una vez que se vayan concretando los desastres que se pronostican.
Buenas noticias
Yo creo que estas son muy buenas noticias. No sé si las charlas conducirán a acuerdos. Pero aunque eso no ocurra, yo considero muy sano que haya comunicación mano a mano entre el presidente de la República y los partidos políticos de nuestro país (y también con el Congreso de Intendentes).
Es cierto que no siempre ha existido ese ida y vuelta. Desde el regreso a la democracia ha habido largos períodos de cortocircuito. Pero me parece fundamental que este tipo de diálogo se reinicie si queremos rescatar aquella cultura política tolerante que ha sido orgullo de los uruguayos, que en buena parte del mundo hoy está bastante acorralada por las lógicas de polarización y grieta, y que acá mismo viene bastante comprometida si nos guiamos por el debate que observamos día a día, dominado por la pelea y el inmediatismo.
El tiroteo
Antes de seguir les pregunto: ¿A ustedes cómo les resulta la agenda política de nuestro país? ¿Los entusiasma o los entristece?
A mí me tira abajo el ánimo y me preocupa. Asistimos a un tiroteo permanente entre oficialismo y oposición. Cualquier noticia o cualquier frase desata casi al instante un choque sangriento entre figuras de uno y otro lado. Se reacciona “al toque”, se opina con ligereza, se acusa, se advierte y se amenaza.
¿Los que la protagonizan creen que de esa manera le llegan a la gente? ¿No será al revés?
Las argumentaciones suelen ser muy básicas y a esta altura las conocemos de memoria. Desde la Coalición Republicana se sostiene que en el otro lado está “el peor Frente Amplio de la historia”, dominado por concepciones sesentistas o kirchneristas, y se machaca que este gobierno no tiene rumbo y además se empeña en desarmar lo que construyó el gobierno anterior. Y desde el Frente Amplio se alega que la administración de Lacalle Pou fue desalmada y enemiga de los trabajadores, que estuvo dedicada a bajar el salario real y jugó al servicio de los más poderosos, y, por si eso fuera poco, se agrega que dejó un déficit fiscal y una deuda graves que atan de manos a este Poder Ejecutivo. ¿Cuál es la síntesis de los dos discursos, de uno y otro? Muy simple: “Mire que aquel es horrible, no lo vaya a votar cuando lleguen las próximas elecciones, vóteme a mí”. Y eso ocurre día a día, ¡cuando faltan tres años todavía para los comicios…!
Mala calidad
Sí, estamos inmersos todos los días en una discusión de mala calidad. Pero mi preocupación va más allá. Yo creo que también lo que se discute, la agenda, es, en general, de mala calidad.
Salvo contadas excepciones, los referentes del espectro político están enfrascados en apagar incendios, poner parches, asignar un poco más de dinero acá o redistribuir gastos de un rubro a otro. Incluso cuando se encaran problemas muy serios del país, como la inseguridad pública, la pobreza infantil, las carencias de vivienda o las debilidades de la educación, las medidas que se proponen son de escasa magnitud, lentas, graduales y de resultados que habrá que ver. Y al mismo tiempo campean las denuncias cruzadas, a nivel político y a nivel de la justicia penal, por hechos del gobierno anterior y de este gobierno, por ejemplo en el contrato firmado con el astillero español Cardama y su rescisión en esta administración o todo lo relativo a ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado), que es otra cancha donde siempre están a la orden del día los señalamientos en una y otra dirección.
Pregunto: ¿Cuándo veremos a nuestros representantes concentrados en discusiones de fondo, profundas? ¿Cuándo veremos a nuestros dirigentes tan apasionados como hoy pero en otro tipo de polémicas, levantando la mira?
Kristalina y Gerardo
A fines de julio estuvo en Montevideo Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En sus apariciones públicas Georgieva elogió la estabilidad económica de Uruguay, la fortaleza de sus instituciones y la claridad de sus reglas de juego. Pero enseguida agregó algo más. Dijo que eso no alcanza. “Protejan la estabilidad del país, pero tomen más riesgos en el mundo nuevo”, exhortó. Y utilizó una imagen muy expresiva: “No se puede meter la estabilidad en el refrigerador. Realmente se necesita crecimiento”.
Yo no sé cuáles son o serían las recomendaciones del FMI para que nuestro país tomara más riesgos a efectos de dar un salto significativo en materia de desarrollo. No estoy “comprando” ninguna receta ni ningún modelo económico en particular. Pero aplaudí el llamado de atención.
Casualmente, unos días después, el 1 de agosto, una voz completamente diferente a la de Kristalina, el historiador y politólogo Gerardo Caetano, expuso consideraciones que iban en la misma dirección.
En una entrevista con La Diaria, dijo que Uruguay carece de un “relato de futuro”. Caetano sostuvo que el país agrega poco valor a buena parte de lo que produce, que la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación continúa siendo baja, que la inversión privada tampoco alcanza y que no es suficiente con atraer capital extranjero esperando que, por añadidura, llegarán el conocimiento y la tecnología. Hace falta -decía- una comunidad científica fuerte. Hace falta una estrategia. Hace falta una decisión política que trascienda los gobiernos.
Caetano lo expresó así: “Una sociedad necesita proyectarse hacia adelante. Para desarrollarse requiere autopercibirse como parte de una aventura cuyo eje principal está en el futuro”.
Ilusiones
El revuelo que los dichos de Kristalina Georgieva provocaron durante unas horas, condimentado con los dichos de Gerardo Caetano, me hizo ilusionarme: en una de esas el orden del día de nuestros gobernantes podía dar un salto en calidad y dejar espacio a los desafíos de largo plazo, esos con los cuales los uruguayos nos jugamos nuestro destino en un contexto tan exigente como el que caracteriza a esta época del siglo XXI.
Pero eso no ocurrió. Todo lo contrario. A Kristalina la usaron unos y otros para cruzarse los dardos de costumbre. Y en unos pocos días aquella apelación se murió.
¿Una más…?
¿Podrá cambiar la pisada ahora, con las reuniones bilaterales del presidente Orsi con los líderes partidarios y por otro lado con el Congreso de Intendentes?
¿Ustedes qué dicen?
Yo no pierdo la esperanza.
Pero además nosotros, los periodistas y los medios de comunicación, tenemos nuestra cuota de responsabilidad en la definición de la agenda pública. Y, por lo tanto, podemos hacer algo, por lo menos algo, para que esa agenda gire y adquiera otra sustancia. Nosotros, acá, desde En Perspectiva, hacemos y haremos lo que está a nuestro alcance.















