
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
El expresidente Julio María Sanguinetti dijo que la experiencia de El Salvador en materia de seguridad merece ser analizada, aunque advirtió que no es trasladable directamente a Uruguay. “Yo digo que es una experiencia a estudiar”, señaló en entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva, al referirse a la reunión que mantuvo en su casa con el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa.
El encuentro se realizó luego de que el presidente Yamandú Orsi planteara, meses atrás, que la experiencia salvadoreña era “interesante” y un caso “a analizar”. Sanguinetti dijo que, desde entonces, hubo más elementos para observar, entre ellos el apoyo popular al gobierno de Bukele y los efectos sociales y económicos que atribuyó a la mejora de la seguridad.
“La conversación con el vicepresidente fue muy agradable”, contó. Explicó que le interesó conocer aspectos de la repercusión económica y social de las políticas del gobierno salvadoreño y cómo inciden en la actividad turística. “El tema seguridad, evidentemente, ya lo han acotado”, comentó, aunque sostuvo que la seguridad también repercute en otros aspectos de la vida cotidiana y en las decisiones de inversión.

“No se trata de trasladar El Salvador a Uruguay”
Sanguinetti subrayó que las realidades de ambos países son distintas. “No estamos hablando de que acá se trata de trasladar El Salvador a Uruguay, ni mucho menos”, dijo. Añadió que el propio Ulloa había planteado que El Salvador no tiene “un modelo exportable”, sino “una experiencia a contar”.
El expresidente señaló que Uruguay no enfrenta el fenómeno de las pandillas salvadoreñas, aunque sí tiene problemas vinculados al narcotráfico. En ese marco, dijo que hay aspectos puntuales que pueden observarse, como el control territorial. “Hay cosas que uno las mira y dice: sí, es evidente el control territorial”, expresó.
También sostuvo que Uruguay debe abordar con seriedad sus propios problemas de seguridad. Como ejemplo, aludió a las dificultades para controlar episodios de violencia vinculados al fútbol y afirmó: “El Estado tiene el monopolio de la fuerza. El monopolio tiene que ejercerlo dentro de la ley, naturalmente, pero ejercerlo por algo”.
Derechos humanos y régimen de excepción
Consultado sobre las denuncias de organizaciones internacionales por violaciones a los derechos humanos, arrestos arbitrarios, desapariciones, torturas y persecución a periodistas, Sanguinetti dijo que les asigna importancia. “Por supuesto que le doy importancia y por eso mismo no estamos hablando de que acá se trata de trasladar El Salvador a Uruguay”, respondió.

A su juicio, la situación salvadoreña “ha evolucionado” y no es igual a la de meses atrás, cuando las imágenes de presos hacinados generaban conmoción. Sin embargo, aclaró que no conoce en detalle la política del país. “Yo no discuto la política de El Salvador. […] Yo no entro al detalle porque no lo conozco; eso sería una tontería”, dijo.
Sanguinetti reconoció que las elecciones salvadoreñas han sido libres y que el apoyo ciudadano al gobierno “es incuestionable”. A la vez, sostuvo que ese respaldo no elimina sus reparos sobre otros aspectos del sistema político.
“Espantoso” que Bukele pueda seguir en el poder
Al ser consultado sobre los cambios que habilitaron la reelección indefinida de Nayib Bukele y que podrían permitirle permanecer 14 años consecutivos en el poder, Sanguinetti respondió: “Espantoso, digamos”. Agregó que se trata de “cosas de limitación democrática que nadie está aplaudiendo”.
El expresidente describió a El Salvador como “una de las llamadas democracias imperfectas” y señaló que algunos gobiernos “juegan al margen de todas las normas” y tienen “esa tentación continuista”. En ese sentido, insistió en que recibir a Ulloa no implica respaldar al gobierno salvadoreño: “Nosotros no estamos endosando al gobierno de Bukele y diciendo: ‘Somos partidarios del gobierno de Bukele’. Nadie dice eso”.
Sobre la posibilidad de que Uruguay contrate una consultoría con El Salvador, Sanguinetti dijo que no le parece necesario. Propuso, en cambio, observar experiencias de países más comparables y reforzar la cooperación regional frente al narcotráfico. “Tenemos que tener una comunicación internacional, un intercambio de experiencias”, afirmó, con énfasis en los países vecinos.
Para Sanguinetti, la experiencia salvadoreña puede observarse “con respeto”, pero sin magnificarla ni convertirla en un modelo para Uruguay. “¿Qué cosas pueden servir? Algunas sí, otras no”, resumió.
















