
El arquitecto uruguayo Diego Hodara llegó a Estados Unidos en 2003. Tras trabajar en Chicago y luego en Nueva York, comenzó a desarrollar sus propios proyectos inmobiliarios en Jersey City, al otro lado del río Hudson. Hoy dirige Titanium Realty Group, una empresa que desarrolla y gestiona propiedades en el área metropolitana de Nueva York, y mantiene un vínculo estrecho con Uruguay, donde trabaja con equipos profesionales y participa en actividades de formación.
En entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva, Hodara contó que al principio buscó trabajo en estudios de arquitectura, empresas de construcción y desarrolladoras, sin éxito. Consiguió empleo vendiendo muebles de cocina y, con el tiempo, pasó a trabajar en la gestión de proyectos inmobiliarios. La crisis de 2008 lo encontró sin trabajo y fue entonces cuando empezó por su cuenta, con propiedades pequeñas en Jersey City.
La elección de esa zona respondió a lo que Hodara veía como una oportunidad de crecimiento. Analizó factores como el transporte público, la diversidad de la población, la actividad económica y la presencia de oficinas gubernamentales. “Empezás a analizar los fundamentos principales de la zona en la que querés invertir”, explicó.
A partir de esas primeras operaciones, la empresa fue creciendo hacia proyectos de mayor escala. Para Hodara, construir una trayectoria —y generar confianza entre inversores y propietarios— llevó tiempo. “Yo no tenía un tío, un padre o un padrino que pudiera poner mucho dinero para empezar en un escalón alto. Tuve que empezar de a poquito, y eso requiere paciencia”, dijo.
Como ejemplo del crecimiento gradual, mencionó un edificio de 28 pisos y 390 apartamentos, con una inversión de US$ 150 millones. Para acceder a otro terreno, contó, logró acordar una seña inicial de US$ 100.000 que le daba 90 días para conseguir el capital necesario para avanzar. La confianza del propietario, sostuvo, se apoyó en los proyectos que ya había realizado y en los resultados obtenidos.
“Vas paso por paso”, resumió. “La gente ve que pudiste terminar un edificio y empieza a confiar en que podés hacer algo más grande”. Hodara agregó que, como desarrollador, también debe convencer a quienes participan de cada proyecto: “Yo no dejé de ser un vendedor. Tenía que presentar mi proyecto y vender la idea, la ilusión”.
Un mercado que cambió
El aumento de las tasas de interés y de los costos de construcción y operación modificó las condiciones para desarrollar nuevos proyectos en Estados Unidos. Hodara explicó que, en la zona metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, la financiación bancaria tiene un peso importante y los costos crecientes pueden reducir la rentabilidad esperada por los inversores.
“Ahora tengo un gran historial, construí mil unidades, pero el contexto cambia. Entonces tenés que cambiar de estrategia”, señaló.
Uno de los cambios de Titanium es adquirir propiedades por debajo de lo que costaría construirlas en ese momento. La empresa busca mejorar su gestión, elevar los ingresos y los servicios para los residentes y, en algunos casos, terminar edificios que quedaron inconclusos. “Queremos crear comunidades que estén orgullosas de vivir ahí, que estén contentas”, dijo.
Además, Hodara contó que creó T Capital Partners, una empresa nueva que ofrece financiación a desarrolladores más pequeños, con operaciones de hasta US$ 10 millones. Según explicó, el apoyo no se limita al capital: el equipo también comparte su experiencia en aspectos prácticos de los proyectos y la construcción.
Titanium tiene en agenda un proyecto de 414 unidades, con componentes comerciales, residenciales y hoteleros. La inversión prevista es de US$ 175 millones. La empresa ya obtuvo las aprobaciones y ahora busca completar el capital de los inversores para luego recurrir a financiación bancaria.
El ida y vuelta con Uruguay
Hodara trabaja con profesionales uruguayos tanto en Nueva York como desde Uruguay. En el equipo instalado en Estados Unidos hay arquitectos y otros profesionales que participan en distintas etapas de los proyectos, desde los planos y las aprobaciones municipales hasta la coordinación de las obras.
También explicó que una nueva plataforma tecnológica, desarrollada en Uruguay, permite analizar distintos supuestos de un proyecto inmobiliario, como los costos de construcción y las condiciones del mercado. La herramienta busca ofrecer a los inversores una evaluación rápida de la solidez de una propuesta.
El vínculo con Uruguay incluye, además, su participación en el Posgrado de Negocios Inmobiliarios de la Universidad ORT. En sus clases comparte tanto los resultados como las dificultades de su experiencia. “Muestro cuánto gano, cuándo pierdo; muestro todo, sin filtro”, contó. Para él, esa apertura ayuda a que los equipos y los estudiantes aprendan, y también le permite recibir aportes de ellos.
Al hablar de qué aspectos de su trayectoria podrían servir a otros emprendedores uruguayos, Hodara destacó el trabajo sostenido, el ahorro y la disposición a postergar ciertos objetivos personales para invertir. Contó que durante un tiempo prefirió alquilar en vez de comprar una vivienda y destinar sus ahorros a los proyectos.
“Si no ves luz al final del túnel, cambiá tu estrategia”, aconsejó. En su caso, dijo, la receptividad de inversores y propietarios lo impulsó a seguir avanzando, aun cuando algunos proyectos no prosperaban. Y sobre la competencia en Nueva York, concluyó: “Cuando hay mucha competencia también hay muchas oportunidades”.
















