
La logística conecta las exportaciones e importaciones con los mercados y permite que los productos lleguen a destino. Pero, para el presidente del Instituto Nacional de Logística (Inalog), Jerónimo Reyes, también es una actividad estratégica para que Uruguay se consolide como plataforma de distribución regional. “El Uruguay, para su conectividad con el mundo, o sea, para poder conectar nuestras exportaciones e importaciones con el mundo, depende estrictamente del sector logístico”, dijo en la entrevista central con Emiliano Cotelo en En Perspectiva.
Reyes describió la logística como una actividad que comprende el transporte, el almacenamiento, la distribución y la organización de esos procesos. “Cualquier actividad humana que tenga transporte, almacenamiento, distribución y organización de esos tres elementos es una actividad logística”, señaló. El alcance puede ir desde la distribución de un producto dentro del país hasta la coordinación de una cadena de abastecimiento internacional.
También distinguió entre un hub, asociado principalmente al transbordo de mercadería, y un centro de distribución regional, que puede incorporar servicios adicionales. En este último caso, los productos se almacenan y se preparan en Uruguay para luego ser enviados a distintos mercados. Como ejemplo, mencionó mercadería que llega a una zona franca y allí se acondiciona para su comercialización en países de la región: “Se lo personaliza para los mercados regionales”, explicó.
El peso de la carga regional
La importancia de Uruguay como centro logístico se refleja, según Reyes, en la proporción de carga de otros países que circula por los principales nodos del país. “Entre un 50 y un 60% de la carga que se mueve en nuestros tres principales nodos logísticos, que son Nueva Palmira, Puerto Montevideo y Aeropuerto Internacional de Carrasco, es carga de la región”, afirmó.
“Si nosotros le quitamos esa carga que el Uruguay genera, que se apropia de valor, que es carga que toma o lleva hacia la región, nos quedamos con la mitad de la carga”, agregó. Ese volumen regional, sostuvo, es lo que da escala y permite ampliar la actividad: “En términos de captar carga regional, no tenemos techo. No tiene techo físico”.
Para Reyes, Uruguay tiene margen para atraer más mercancía de los países vecinos, aunque no necesariamente para duplicar las exportaciones de bienes producidos en el país. “No es razonable, en términos de corto plazo, que el Uruguay pueda exportar el doble de los productos que exporta”, señaló, y mencionó como una de las limitantes la frontera agrícola. En cambio, consideró que el crecimiento de los servicios logísticos depende de la capacidad de captar más carga regional.
El jerarca planteó que Uruguay debe presentarse como una plataforma para acceder a los mercados vecinos. “Para nosotros Uruguay, desde el punto de vista de la logística, no es un mercado. Tres millones de personas para vender algo no es un mercado. Somos una plataforma de acceso a 300 millones de habitantes”, dijo. También sostuvo que el Mercosur sigue siendo central para el sector: “Pensar extirparnos de la región es no pensar en los negocios que genera el sector logístico”.
Un sector que busca medir su aporte
Reyes estimó que las exportaciones uruguayas de bienes rondan los US$ 13.000 millones y que el valor de la mercadería que llega y transita por el país genera unos US$ 5.000 millones. Aclaró que esos montos corresponden al valor de los productos y no a su contribución directa al producto interno bruto. “Eso no es lo que aporta en términos estrictamente al PBI”, precisó.
En cuanto a las exportaciones de servicios logísticos, dijo que los cálculos del Inalog y del sector privado las ubican en torno a los US$ 900 millones. Esa cifra, señaló, es similar a la del sector lácteo y duplica la del arroz, aunque todavía no existe una cuenta específica que permita medirla con precisión. Por eso, el Instituto trabaja con el Banco Central para desarrollar una nueva forma de contabilizar esos servicios.
El organismo también propuso realizar un censo del sector, ya que aún no cuenta con un diagnóstico completo de las empresas, los empleos y la infraestructura vinculados a la distribución regional. Reyes mencionó un estudio de 2021 que estimaba que la logística generaba, de forma directa e indirecta, unos 50.000 puestos de trabajo. Sin embargo, advirtió que la actividad es difícil de delimitar porque una misma empresa, camión o trabajador puede participar tanto en una cadena internacional como en una operación local.
“Es muy difícil identificar el conjunto de empresas, por lo tanto de trabajadores, por lo tanto de infraestructura, que está estrictamente vinculado al sector logístico del centro de distribución regional”, explicó. El censo, agregó, permitiría contar con más información para definir políticas públicas y comprender mejor la contribución de la actividad.
Consultoría, puerto e inteligencia artificial
Una de las nuevas líneas de trabajo del Inalog es ofrecer servicios de consultoría. El Instituto trabaja con la Administración Nacional de Puertos (ANP) en el diseño de un sistema de agendamiento para organizar el ingreso de camiones al puerto de Montevideo. La idea, explicó Reyes, consiste en “dar una hora, un número para cada camión”.
El proyecto requiere estudiar las distintas cadenas logísticas y cómo funciona un puerto multipropósito, por donde circulan cargas de diferentes tipos. Reyes dijo que el equipo había tenido que relevar información operador por operador y que estaba trabajando en la modelación del sistema. Según explicó, el objetivo era presentar a la ANP criterios generales para desarrollar luego un software con una empresa especializada.
Con esa tarea, el Instituto busca desarrollar capacidades en el país en lugar de contratar todos esos servicios en el exterior. “Nosotros tenemos técnicos en el Uruguay, que están en el Instituto, que pueden hacer estos trabajos”, afirmó. La ley habilita al Inalog a vender servicios y, según Reyes, la consultoría se convirtió en una alternativa ante las restricciones presupuestales del organismo.
La incorporación de inteligencia artificial es otra de las líneas que el Instituto está evaluando. Reyes dijo que analiza propuestas para automatizar tareas de carga y procesamiento de datos. “Nosotros no queremos más que nuestros trabajadores estén haciendo tareas que son rutinarias, que es picar datos”, expresó. La intención, añadió, es que el equipo pueda dedicarse a actividades de mayor valor: “Queremos dejarlos que hagan cosas de más valor”.
Promoción y formación
El Inalog también trabaja para promover los servicios logísticos uruguayos en mercados externos. Reyes mencionó entre los destinos prioritarios a España y otros países de la Unión Europea, Brasil, Paraguay y Bolivia —a través de la hidrovía— y China. En el caso de España, señaló que el Instituto busca construir un puente entre Montevideo y Madrid como punto de conexión entre Europa y el Mercosur.
El jerarca afirmó que el sector no compite principalmente por ofrecer los menores precios. “El Uruguay no puede insertarse en el mundo a partir de querer ser los más baratos”, dijo. “El sector logístico ha desarrollado un negocio en base a la calidad, en base a dar servicios”, agregó.
Para Reyes, la articulación entre el Estado y las empresas también es parte del modelo del Instituto. El consejo de dirección del Inalog integra representantes públicos y privados, con presencia de ministerios, la ANP y cámaras empresariales. “El Estado es un socio de los privados”, sostuvo.
El Instituto impulsa, además, acuerdos con centros educativos y organismos públicos para formar trabajadores y generar información sobre logística, incluso en los pasos de frontera. Según Reyes, el objetivo es aprovechar esas capacidades para estudiar demoras, trámites y problemas de coordinación, y aportar evidencia para mejorar la gestión.
Materiales complementarios
Documento: Uruguay como centro logístico regional: Diez factores que impulsan su desarrollo

















