
En un margen de menos de dos meses, dos niños murieron en el departamento de Rivera tras recibir disparos de armas de aire comprimido.
El primer caso ocurrió el 9 de agosto, en el barrio La Colina: un niño de 8 años recibió un disparo en un ojo durante una reunión familiar y falleció días después, en el Hospital de Tacuarembó.
El segundo episodio ocurrió el 21 de setiembre, en Tranqueras. Un niño de 9 años recibió un disparo en el pecho y murió. Según la información difundida, un adolescente habría amagado con dispararle al niño, pero el arma se accionó y el proyectil lo alcanzó en el pecho.
Los dos casos volvieron a poner el foco en estos dispositivos, que suelen asociarse al uso recreativo, pero que pueden provocar lesiones graves e incluso la muerte.
¿Cómo funcionan estas armas? ¿Qué riesgos implican? ¿Cómo se venden en Uruguay y qué establece la normativa sobre su uso?
Gabriela Pintos conversó con el comisario mayor Gustavo Hernandorena, perito en Balística Forense de Policía Científica.















