
La cuarta edición del Encuentro Francia-América Latina sobre Ciencia Abierta reunirá la próxima semana en Montevideo a especialistas de ambas regiones para debatir sobre publicaciones, datos, inteligencia artificial y desinformación.
La ciencia abierta, el acceso al conocimiento y el uso de los datos estarán en el centro del encuentro. La embajadora de Francia en Uruguay, Virginie Bioteau, y el gerente de Servicios Digitales de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Juan Maldini, conversaron sobre el tema con Emiliano Cotelo en En Perspectiva. La Embajada de Francia impulsa la actividad con la participación de instituciones y especialistas de la región.
Maldini explicó que la ciencia abierta reúne prácticas que procuran que el conocimiento científico sea “lo más accesible posible por todos, lo más reutilizable posible” y que los procesos de investigación incorporen a actores que van más allá del ámbito académico. También incluye “la construcción colectiva de agendas de investigación involucrando a otros sectores más allá de la academia”. En común, dijo, estas iniciativas promueven “valores de transparencia y de participación”.
Bioteau señaló que la estrategia francesa busca impulsar “una investigación más acumulativa, colaborativa, reproducible, responsable, sostenible”. También remarcó que la innovación debe trascender el ámbito académico: “La idea es fomentar la innovación y eso tiene que ir más allá del mundo académico”.
Uno de los puntos centrales del encuentro será cómo facilitar el acceso a las publicaciones científicas, muchas veces financiadas con fondos públicos. “Las publicaciones generadas con fondos públicos tienen que estar disponibles para que cualquiera pueda leerlas, reproducirlas, distribuirlas”, dijo Maldini. Sin embargo, advirtió que algunos modelos de acceso abierto trasladaron los costos a los investigadores y que el mercado editorial científico está “muy concentrado en unas pocas empresas multinacionales”.
En Uruguay y América Latina, explicó, se procura consolidar un modelo alternativo, con revistas que no cobran ni por publicar ni por acceder y que están en manos de la comunidad académica. “El desafío es consolidar esos circuitos alternativos y disputar el prestigio de las grandes editoriales comerciales”, sostuvo Maldini.
Bioteau destacó la cooperación entre Francia y América Latina en torno a estos temas. El encuentro se organizó en la región porque, según explicó, hay una cercanía en la forma de abordar la importancia de los datos y su gestión. “Es más eficiente para todo el mundo esa cooperación”, afirmó. Las ediciones anteriores se realizaron en Buenos Aires, San Pablo y París.
La embajadora resumió el principio que, a su juicio, debe orientar las políticas de ciencia abierta: “Tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario”. “Hay cosas que se tienen que mantener protegidas”, dijo, y agregó que es necesario buscar un balance entre compartir el conocimiento y proteger la investigación. También afirmó: “Hay que compartir, hay que abrir y los datos son de todos”.
Maldini coincidió en que la apertura debe compatibilizarse con la protección de investigaciones que puedan derivar en patentes o transferencia tecnológica. “Lo que tenga un objetivo claro de transferencia tecnológica, de innovación y de protección de propiedad intelectual no debe ser publicado en acceso abierto”, señaló. A la vez, advirtió que restringir el conocimiento también puede frenar la innovación. Las limitaciones, agregó Bioteau, no responden siempre a motivos económicos: pueden ser necesarias para proteger datos personales, especies protegidas o asuntos de seguridad nacional.
La inteligencia artificial será otro de los temas del encuentro. Bioteau advirtió que muchas personas todavía no comprenden cómo funcionan estos sistemas y describió la IA como “una caja negra a la que le estamos dando todo el día nuestros datos, nuestra intimidad para que crezca”. Por eso, sostuvo, el desafío es “entender el mundo, entender los datos y que tú seas dueño de tus datos y de tu investigación y que lo puedas compartir libremente para un bien común”.
Maldini señaló que la IA puede acelerar la investigación y facilitar la comunicación del conocimiento, pero que también plantea riesgos. “Hay un doble juego entre las oportunidades que ofrece para el avance rápido de la investigación y, por otro lado, algunos riesgos”, dijo. Destacó además “un potencial enorme desde el punto de vista de la comunicación para traducir el conocimiento científico a otros sectores, a otros públicos”, aunque advirtió sobre la concentración de los grandes modelos y de la capacidad para procesar información.
La ciencia abierta, agregó Maldini, también implica involucrar a las comunidades en la investigación y orientar el trabajo científico a sus necesidades. Bioteau, por su parte, recordó que “la ciencia no es algo de los científicos en sus laboratorios solamente” y que debe acercarse a niños, jóvenes y al público en general: “La ciencia es para todos”.
El programa incluye la conferencia abierta “La ciencia abierta como herramienta contra la desinformación”, prevista para el jueves 29 de octubre en la Facultad de Información y Comunicación. Maldini explicó que poner a disposición los métodos, resultados y datos que sostienen la investigación “puede ser una herramienta para fortalecer la confianza del público general, de la ciudadanía, en la ciencia y sus avances”.
Las actividades del encuentro son abiertas e incluyen mesas redondas y talleres con especialistas de Francia y varios países de América Latina. Para participar es necesario registrarse en soframlat2026.sciencesconf.org

Accedé aquí al programa del cuarto Encuentro Francia-América Latina de la Ciencia Abierta















