
Hace tres días, un grupo de piratas informáticos que se hace llamar Jabaroot publicó los datos personales de más de setenta mil agentes de la policía y de los servicios de inteligencia de Marruecos. Nombres, fechas de nacimiento, números de documento, cuentas bancarias.
Es la mayor filtración que haya sufrido un aparato de seguridad árabe, y llega apenas cuatro semanas después de la avalancha de Ceuta. Pero el dato que nos interesa esta noche es otro, y es anterior: entre 2018 y 2019 —antes de la crisis del Sáhara, antes de Ceuta, antes de todo— ese mismo aparato lanzó, según la investigación de Forbidden Stories y El Confidencial, setecientos sesenta y ocho intentos de infección con el programa Pegasus sobre doscientos cincuenta teléfonos españoles.
Y en mayo y junio de 2021 le extrajo dos coma seis gigas de información al móvil del presidente del Gobierno español, y seis gigas al del ministro del Interior. De eso trata este programa: de un país que espió durante años, a escala industrial, al Estado que lo llama socio preferente; de por qué España respondió a ese espionaje cambiando su política exterior a favor del que la espiaba; y de qué nombre le corresponde a un vínculo entre vecinos donde uno escucha todo y el otro elige no enterarse.
Con Ricardo Barboza






















