
La noche del 4 de octubre, millones de personas se fueron a dormir creyendo que Brasil había elegido presidente. Los números mostraban a Flávio Bolsonaro rozando el 50% y a Lula derrumbándose. Siete puntos de diferencia. Algunos medios ya lo daban por terminado. Hoy, con el escrutinio cerrado, la diferencia real es de menos de dos puntos.
No hubo fraude. Hubo un sesgo de conteo que nadie explicó en vivo — y que cambia todo. En este programa analizamos qué pasó realmente el domingo, por qué Lula llegó tan debilitado, qué significa el nuevo Congreso que el bolsonarismo acaba de construir y por qué Brasil es hoy la última pieza grande de un tablero geopolítico que se está redibujando en toda Sudamérica. El balotaje es el 25 de octubre. Queda mucho por entender antes de ese día.






















