La Hora Global

Taiwán: La isla en el Imperio del Medio

Hay lugares en el mundo cuyo tamaño no guarda ninguna proporción con su peso. Taiwán es uno de ellos: una isla de treinta y seis mil kilómetros cuadrados —poco más de una quinta parte de Uruguay— con veintitrés millones de habitantes, que no es miembro de las Naciones Unidas, que apenas una docena de Estados reconoce formalmente, y de la que sin embargo depende el noventa por ciento de los semiconductores más avanzados del planeta y, con ellos, la inteligencia artificial, los automóviles, los misiles y los teléfonos de todos los demás. Por el estrecho que la separa del continente pasa más de un quinto de todo el comercio marítimo del mundo. Y sobre su destino se juega, con más claridad que en ningún otro punto del mapa, si el siglo XXI será un siglo de reglas o un siglo de esferas de influencia.

Desde Taipei , Jose Antonio Saravia , investigador, nos da sus impresiones sobre  Taiwán que no es solamente un problema estratégico sino también una sociedad, con una historia propia larguísima y muy poco conocida entre nosotros. Es la cuna lingüística de media Oceanía, fue colonia holandesa y española antes que china, fue provincia del imperio Qing apenas los últimos diez años del siglo XIX, fue colonia japonesa durante medio siglo, recibió en 1949 a un gobierno derrotado que trajo consigo a más de un millón de personas, vivió treinta y ocho años de ley marcial y se convirtió después, casi sin violencia, en una de las democracias más vitales de Asia. Para entender qué está en juego hay que entender primero de dónde viene la isla. Y para eso, la mejor manera es preguntárselo a alguien que vive allí.

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