
En 1988 reconoció a la República Popular China antes de que el tablero estuviera formado. En 1993 creó una unidad dentro del Ministerio de Ganadería que negocia protocolo a protocolo para que la carne, la leche y el arroz uruguayos puedan cruzar aduanas que de otro modo permanecerían cerradas. Hoy Uruguay tiene una cuota de 324.000 toneladas de carne con China. Paraguay —que sigue reconociendo a Taiwán— tiene cero acceso directo. Esa diferencia no es casualidad: es el resultado de décadas de decisiones silenciosas que casi nadie registró como geopolítica.
Hoy en La Hora Global volvemos a hablar con Joaquín Milans Macías, quien investigó cómo se construyó esa arquitectura, cómo se sostiene y cuál es la vulnerabilidad que todavía no hemos resuelto.




















