

Walter Escaldaferro es un vecino-investigador de La Aguada que rescata la memoria oculta del barrio a través de relatos sobre fuentes, molinos, casas antiguas y rincones olvidados. Con paciencia de historiador y cercanía de habitante, describe pozos abovedados como la fuente de Mascareño, túneles y fortificaciones, molinos harineros que marcaron la economía local, la casa donde vivió Gerardo Matos Rodríguez y la casona colonial de Gianelli, entre otros hitos. Su relato combina documentación histórica con anécdotas de vecinos y observaciones de campo, revelando cómo la transformación urbana cubrió manantiales y lotificó terrenos que antes alimentaban a la población y a los navíos.
Escaldaferro pone en valor tanto los vestigios materiales (bóvedas, tejas coloniales, tirantería de palma, placas conmemorativas) como los lugares de sociabilidad (cantinas, cafés, la caba del Virrey). Señala la necesidad de preservar y visibilizar esos sitios —que hoy conviven con talleres y garajes— y recuerda la participación del barrio en momentos fundacionales del país: reuniones constituyentes, defensas militares, y la vida cultural y deportiva que germinó allí. El tono combina la pasión de un estudioso con la familiaridad del vecino que camina las calles y abre portones para mostrar el pasado que aún late bajo el asfalto.















