

Ignacio Morichio, nacido y criado en la diminuta calle Vecinal —lo que queda del antiguo barrio El Hormiguero— ofrece un relato vivo y detallado de su infancia y de la vida cotidiana en los alrededores de Pocitos. Sus recuerdos trazan una geografía de manantiales, arroyos y quintas; habla de lavanderas que trabajaban en manantiales junto al arroyo de los Pocitos, de bombas que llevaban agua al viejo jardín zoológico (Villa Dolores), de chalés señoriales, boliches y puentes de madera que hoy sólo quedan como bóvedas bajo las calles modernas.
El testimonio combina anécdotas personales —travesturas infantiles, robos de melones, partidas de lotería y peleas en canchas de barrio— con descripciones de un paisaje natural y social que desapareció bajo el progreso urbano. Morichio rescata nombres, oficios y rincones (la quinta de Bachicha, la cancha de Oriental Pocitos, el pasaje Vecinal) que convierten la memoria del lugar en un mapa emocional que invita a visitar la pequeña callecita de tierra que aún persevera detrás del Club Banco República.















