Editorial

¿Estará cambiando la pisada?

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Por Emiliano Cotelo ///

¿Estará cambiando la pisada?

Me hice esta pregunta este martes cuando el Gobierno puso oficialmente en marcha el proceso que culminará con la inauguración del Ferrocarril Central del Uruguay. Se trata de una vía férrea de última generación, apta para transporte de carga, de 273 km de extensión entre el puerto de Montevideo y la localidad de Paso de los Toros.

La idea es recuperar, rectificar o construir desde cero, según los lugares, un recorrido que ya existe, a efectos de que los trenes puedan circular a 80 km/h y llevando 22,5 toneladas por eje, cuando hoy los máximos posibles son 40 km/h y 18 toneladas por eje. La obra incluye un segmento “doble vía” de 26 km entre la capital y Progreso, 12 carriles secundarios para cruces de trenes, un tramo para acceso industrial y el refuerzo o creación de más de 40 puentes ferroviarios.

Están previstos varios by pass en torno a centros poblados y la corrección de curvas para aumentar la seguridad en la circulación de los convoyes. En cuanto a la interacción con las ciudades, se prevé la realización de pasajes en desnivel soterrados o en trinchera, y también la colocación de sistemas de barreras con señalización luminosa en los cruces.

Según lo que se anunció, la propietaria de esta infraestructura será AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado) pero la construcción, el financiamiento y el mantenimiento durante 22 años corresponderá al consorcio ganador de una licitación internacional que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) lanzará el mes próximo bajo la ley de Participación Público Privada (PPP).

Después de varios meses de preparativos, la presentación del proyecto se realizó esta semana, en un acto que encabezó el presidente de la República, Tabaré Vázquez, ante un público de empresarios e inversores que sobrepasó la capacidad de la sala elegida en el Radisson Victoria Plaza Hotel.

Las autoridades recordaron que el Ferrocarril Central es una de las condiciones que ha puesto UPM para implantar su segunda fábrica de celulosa sobre el Río Negro, pero aclararon que la obra se llevará a cabo de todos modos, con o sin la concreción de la nueva pastera, porque es viable en sí misma y hace falta para atender las necesidades logísticas de otros rubros de la producción nacional.

UN VOLANTAZO

No fue una noticia más. Fue, me parece, un quiebre interesante en ese ambiente de país pesado y trabado en el que veníamos desde hacía varios meses. Sin ir más lejos, yo dediqué mis dos últimos editoriales a exponer mi fastidio y mi vergüenza como periodista y como ciudadano ante dos problemas que el Gobierno y el Frente Amplio (FA) venían estirando sin solución a la vista: el futuro del vicepresidente Raúl Sendic y la postura de Uruguay sobre la crisis en Venezuela. Pero esos no son los únicos trancazos. Hay otros temas arriba de la mesa que tampoco resultan estimulantes. Por ejemplo, la suma de denuncias sobre irregularidades en el funcionamiento de ASSE, que ha llevado a la creación de una comisión investigadora, o la expectativa desmedida que ha rodeado al proyecto de Rendición de Cuentas, que no reviste ningún vuelo especial y sin embargo da pie a todo tipo de tiras y aflojes, con conflictos gremiales incluidos y con la consiguiente afectación de servicios públicos.

LAS POSITIVAS

El proyecto de Ferrocarril Central, en cambio, está lleno de connotaciones positivas.

En primer lugar, huele a futuro y nos saca del chapoteo en el pantano. Además implicará un golpe significativo al atraso en infraestructura que arrastra nuestro país. Permitirá, si se concreta, aliviar a las carreteras de una parte importante de su tráfico, el más pesado y dañino para el pavimento; el ferrocarril es el medio de transporte más lógico para la madera y los granos y, sin embargo, hace años que no lo tenemos disponible entre nosotros (o lo tenemos muy menguado y en condiciones paupérrimas). Por otro lado, dará impulso a nuevos negocios, como el de los operadores ferroviarios que utilizarán esas vías para movilizar carga o pasajeros. En otro orden, queda abierta la posibilidad de que los trenes que circulen sean eléctricos, algo muy razonable teniendo en cuenta el desarrollo de las fuentes alternativas de energía que caracteriza al Uruguay en los últimos tiempos. Por último, la obra misma generará durante tres años un movimiento económico apreciable con la consiguiente creación de puestos de trabajo.

En resumen, da para ilusionarse.

LAS DUDAS

Por supuesto, ahora falta que lo anunciado en el acto termine, efectivamente, concretándose. Cuando lo entrevistamos este miércoles, el ministro Víctor Rossi manejó un cronograma demasiado apretado y exigente. La etapa de consultas con los interesados para afinar el texto de la licitación se completaría en poco más de un mes ya que se busca realizar el llamado internacional a más tardar a fines de setiembre. Y no sólo eso. Se procura que, una vez definido el adjudicatario y firmados los contratos, las obras se inicien entre marzo y julio de 2018. Suena casi utópico. Por los trámites que están pendientes, por ejemplo cantidad de expropiaciones. Y, sobre todo, por lo que ocurrió con la primera PPP vial, la destinada a recuperar el corredor de las rutas 21 y 24, donde pasaron casi dos años desde la adjudicación provisoria hasta el comienzo de los trabajos, que se produjo este mes. Ojalá se haya aprendido de las fallas y descuidos que complicaron tanto ese proceso. Ayer, en La Mesa de los Jueves, Carlos Ramela y Hernán Bonilla eran escépticos al respecto y agregaban otros obstáculos, entre ellos las resistencias que aún provoca el trazado del Ferrocarril Central dentro del propio oficialismo. En la prensa de esta semana se confirmaba que la intendencia a cargo de Daniel Martínez, el ex intendente Mariano Arana, y la Departamental del FA en la capital mantienen su preocupación por el impacto que el tendido de vías tendrá en la trama urbana de la ciudad e insisten en que la carga no debería sacarse por el puerto de Montevideo sino por el otro que se proyecta en Punta de Sayago. Esta última idea es interesante; el problema es que esa terminal alternativa está apenas en pañales y no llegaría a tiempo para calzar con las fechas que considera UPM para su inversión.

UNA PARADA

Queda claro, entonces, que con el Ferrocarril Central el Gobierno se juega una parada importante en materia de credibilidad: ante la cantidad empresarios, de acá y del exterior, que han mostrado su disposición; ante sí mismo, para exhibir con hechos que no está agotado; y ante la población en general que necesita buenas noticias como la de este emprendimiento.

La administración Vázquez tiene que probar que este proyecto va en serio y que ha trabajado de manera profesional para hacerlo posible.

El que quiera ser pesimista recordará algunos antecedentes cercanos de iniciativas ambiciosas que terminaron frustradas, como el Puerto de Aguas Profundas y la Planta Regasificadora, o, en otra escala, los problemas que hoy mismo están enfrentando las farmacias que aceptaron comercializar la marihuana producida al amparo de la ley votada en la presidencia de José Mujica y que ahora se exponen a que los bancos con los cuales operan les clausuren sus cuentas.

Pero también, por suerte, hay noticias de las otras, las que permiten alentar la esperanza. Pienso concretamente en una que se espera para hoy. No se trata de una promesa sino de una realización.

En esta jornada Antel inaugurará su propio cable submarino de fibra óptica que unirá a Punta del Este con Santos, en Brasil, y Boca Ratón, en Florida, Estados Unidos. Es un cable de 11.000 kilómetros y seis pares de fibras, que facilita la conexión directa vía internet de Uruguay con el mundo, sin pasar por otros países o contratos con empresas. Con esta inversión, encarada en alianza con Google y que supera los 70 millones de dólares, se inicia un cambio gigantesco porque ese cable satisface holgadamente la demanda de conectividad de Uruguay, abre grandes posibilidades para nuestra industria de las TIC y transforma a ANTEL en un proveedor internacional de servicios de telecomunicaciones.

Después de mis dos editoriales anteriores, tan desanimados y sombríos, hoy prefiero apoyarme en esta última novedad, sin dudas llena de futuro, y me inclino, entonces, por ver el vaso medio lleno.

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Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 18.08.2017, hora 08.10

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