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Elecciones en Brasil: “Fue una avalancha del bolsonarismo poco esperada”, dice Hugo Borsani, doctor en Ciencia Política

En Perspectiva · Entrevista – Hugo Borsani – Doctor en Ciencia Política

Flavio Bolsonaro quedó primero en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva. El resultado sorprendió: las encuestas daban al actual presidente por delante, aunque la diferencia entre los candidatos estaba dentro del margen de error. La abstención fue del 21,1%, prácticamente igual a la de 2022.

“Es una avalancha del bolsonarismo poco esperada”, dijo a En Perspectiva Hugo Borsani, doctor en Ciencia Política y profesor de la Universidad Estatal del Norte Fluminense, en el estado de Río de Janeiro. De todos modos, agregó, el resultado “no estaba del todo descartado”: las últimas encuestas mostraban una diferencia de alrededor de dos puntos y también registraban un crecimiento de Flavio Bolsonaro.

La distancia entre los dos candidatos fue de menos de dos puntos porcentuales y poco más de 2,2 millones de votos. Borsani la describió como “la menor distancia entre los dos primeros contendientes en un primer turno” desde la redemocratización brasileña. También señaló que el mapa electoral quedó dividido: “El norte y el nordeste, prácticamente rojos del PT de Lula”, mientras que el sur y el centro-sur votaron mayoritariamente por Bolsonaro.

El bolsonarismo avanzó en el Congreso y los estados

Para Borsani, la elección dejó “un gran triunfo del bolsonarismo y no necesariamente de la derecha tradicional”. El resultado legislativo, dijo, mostró que “no se trató solo de la cuestión Lula-Flavio Bolsonaro. Hubo algo más en el electorado brasileño”.

El Partido Liberal (PL), liderado por Jair Bolsonaro, obtuvo 19 de las 54 bancas en disputa en el Senado y pasó de 15 a 28 escaños, convirtiéndose en la principal fuerza de esa cámara. “El Senado sin duda fue la gran sorpresa”, dijo Borsani. El PT eligió seis senadores y mantuvo los nueve que tenía: “El PT no perdió mucho, pero no avanzó”.

El politólogo sostuvo que, junto al PL, hay otros partidos cercanos al bolsonarismo. En conjunto, estimó, ese espacio se aproxima al 60% del Senado y, mediante acuerdos con sectores de centro y de derecha tradicional, podría acercarse a los dos tercios de la cámara.

Flávio Bolsonaro tras conocerse los resultados de los comicios. Foto: AFP

El avance también se reflejó en las gobernaciones. Veinte estados definieron a sus gobernadores en primera vuelta y siete deberán hacerlo en la segunda. El PL pasó de tener dos gobernadores en 2022 a cinco electos y podría llegar a siete. Los partidos aliados al bolsonarismo también ganaron terreno. En San Pablo, el gobernador Tarcísio de Freitas fue reelegido con el 62% de los votos. En Río de Janeiro, en cambio, el resultado del candidato bolsonarista sorprendió a las encuestas: “No era esperado en absoluto que quedase en primer lugar”, dijo Borsani.

Economía, corrupción y campaña

Borsani señaló que “los indicadores macroeconómicos de Brasil no son malos en este momento”. Mencionó un desempleo del 5%, una inflación anual del 4% y un crecimiento económico que seguía siendo positivo, aunque más lento. Entre los problemas, apuntó al aumento del gasto público, el endeudamiento y las altas tasas de interés.

A su juicio, también hubo dificultades del PT para responder a las demandas de parte de su electorado tradicional. “Hay una dificultad del Partido de los Trabajadores y del propio Lula para interpretar y atender las necesidades y reclamos de gran parte de la población”, sostuvo.

En la última semana de campaña, Lula anunció medidas populares, entre ellas un aumento de la Bolsa Familia y la prohibición de las apuestas por internet. Borsani planteó que pudieron ser percibidas como decisiones electorales tardías: “Fueron vistas claramente […] como muy electoreras”. En su evaluación, “tuvieron muy poco efecto”.

Otro factor que mencionó fue la asociación del PT con la corrupción. “Gran parte de los electores decían: ‘No voto al PT porque es corrupto’”, afirmó. Borsani sostuvo que esa percepción se reavivó durante la campaña, incluso a partir de controversias judiciales y financieras que involucraron a actores de distintos sectores. Aun así, señaló que las denuncias que salpicaban a Flavio Bolsonaro no parecían tener el mismo efecto sobre sus votantes: la corrupción “no tiene tanto efecto, digamos, en la figura del bolsonarismo”.

El politólogo también fue crítico con la estrategia electoral del oficialismo: “La propia campaña política del PT no fue muy buena”. Consideró que hubo “poco énfasis” en asuntos que podían afectar a Bolsonaro, como la gestión de la pandemia y el intento de golpe de Estado por el que el expresidente está preso. Además, observó que Lula salió poco a la calle durante buena parte de la campaña y participó en actos multitudinarios más hacia el final.

La seguridad fue otro de los temas que, para Borsani, pesaron en el resultado. “El tema de seguridad, junto con la corrupción, son tal vez los dos principales de Brasil”, dijo. Agregó que el narcotráfico y la violencia siguen siendo problemas graves y que el PT no logró mejorar la situación de manera significativa.

“La tiene muy, muy difícil”

De cara al balotaje, Borsani consideró que Lula necesita captar a los votantes de los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta y, sobre todo, movilizar a quienes no votaron. La abstención fue del 21,1%, más de 33 millones de personas. Una parte de los abstencionistas son mayores de 70 años, para quienes el voto no es obligatorio; Borsani señaló que algunos de esos electores podrían ser proclives al PT.

Los candidatos que quedaron fuera sumaron menos del 8% de los votos. Sus principales referentes dijeron que no apoyarían a ninguno de los dos. “No va a haber un 100% en masa hacia Bolsonaro, pero tampoco lo va a haber hacia Lula”, dijo el politólogo.

El actual presidente reconoció que esperaba ganar en primera vuelta y anunció que buscaría “sacudir la campaña”. Para Borsani, Lula necesita una estrategia “mucho más agresiva, mucho más dinámica”, pero parte en una posición difícil: “La tiene muy, muy difícil”. También recordó que “nunca hasta ahora un candidato que en la primera vuelta llegó en segundo lugar venció” en el balotaje brasileño.

Lula Da Silva tras sufragar en la cabina de votación. Foto: Nelson Almeida / AFP

Sobre Flavio Bolsonaro, dijo que se ha presentado con un estilo más moderado que su padre, pero distinguió el tono de sus posiciones políticas: “Tiene un estilo más moderado, sin duda, pero no necesariamente en las posiciones”. A su juicio, el apellido fue central para su candidatura: “Flavio Bolsonaro tiene como triunfo el apellido”.

Borsani mencionó también el peso de las iglesias evangélicas, cuyo electorado describió como “muy, muy cautivo” de Bolsonaro. En el ámbito católico, señaló, predomina el apoyo a Lula. Sobre Donald Trump, consideró que su vínculo con Jair Bolsonaro “es un factor a favor de Bolsonaro”, aunque aclaró que las denuncias de interferencia estadounidense en la campaña no habían sido confirmadas.

La gobernabilidad después del balotaje

Si Lula gana, enfrentará un Congreso y un mapa de gobernadores con una presencia importante del bolsonarismo. Borsani destacó que el presidente es “un gran negociador” y que algunos partidos podrían estar dispuestos a ocupar cargos en el gobierno, pero advirtió que el margen para construir acuerdos será limitado.

“El Partido Liberal es un partido muy homogéneo, muy aguerrido”, dijo. Por eso, incluso si Lula vence en la segunda vuelta, “va a ser un gobierno más complicado todavía” para conseguir mayorías y aprobar políticas importantes.

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