Asesinato de comerciante judío
Sanduceros convocan a marcha por la paz

Carlos Omar Peralta, un maestro convertido al islam que el martes asesinó al comerciante judío David Fremd en Paysandú fue procesado por homicidio especialmente agravado, actos de odio religioso y lesiones. En diálogo con En Perspectiva, la periodista de El Telégrafo, Antonella Arbello, dijo que muchos sanduceros no pueden creer que alguien mate a otro por ser judío en Uruguay y muchísimo menos en esa ciudad, “que es un pañuelo”.

EN PERSPECTIVA
Jueves 10.03.2016, hora 8.13

EMILIANO COTELO (EC) —David Fremd era un reconocido comerciante sanducero muy respetado en la ciudad de Paysandú y referente de la comunidad judía en el departamento. Este martes Carlos Omar Peralta lo apuñaló a plena luz del día. Cuando fue interrogado por la Policía, el hombre, que también se hace llamar Abdullah Omar, declaró: “Maté a un judío por orden de Alá”.

La Justicia lo procesó ayer por homicidio especialmente agravado, actos de odio contra personas por razones de religión y lesiones. Además, decidió su traslado al Hospital Vilardebó para una nueva pericia psiquiátrica porque se detectaron, en principio, tendencias suicidas.

En primer lugar vamos a enfocar esta noticia yendo a Paysandú. Vamos a conversar con Antonella Arbello, que es periodista del diario El Telégrafo.

Estábamos repasando la información que se ha ido conociendo a través de los medios de comunicación, en muchos casos a partir de investigaciones de El Telégrafo. ¿Tú podrías contarnos lo más nuevo, lo que ha pasado en Paysandú desde ayer, cuando se conoció el fallo judicial?

ANTONELLA ARBELLO (AA) —Creo que la gente no quedó conforme con el fallo judicial a raíz de todo lo que movilizó en la sociedad el asesinato de David Fremd. Muchos cuestionan, no tanto el accionar de la Justicia sino el hecho de que primero sea derivado al Vilardebó.

De todas formas vale indicar que anoche, a última hora, nos pudimos comunicar con el juez, Fabricio Cidade, quien esclareció un poco más cómo es este tema del Vilardebó. A primera hora de la tarde, cuando se conoció la resolución judicial, lo primero que sonó en oídos de todos los sanduceros fue: no lo procesaron y lo llevan al Vilardebó. Eso evidentemente crea un descontento ante la situación que se ha vivido.

Hablando con el magistrado una pudo entender que fue procesado con prisión, que no es que queda fuera del margen del Instituto Nacional de Rehabilitación, que está alojado en la cárcel departamental desde anoche. A partir de allí, como institución, se harán las coordinaciones necesarias para que el Vilardebó lo evalúe, podrá ser por unos días, una semana o máximo dos. De hallarse alguna patología psiquiátrica que amerite que él esté en el Vilardebó, quedará el tiempo que deba y, si no, según el propio juez confirmó anoche a El Telégrafo, será devuelto a la ex cárcel sanducera.

EC —¿Las fuentes que tú consultaste manejaron lo mismo que viene dicho en la nota de Búsqueda: lo que está detrás de esa derivación al Vilardebó es la tendencia suicida que tendría esta persona?

AA —Según lo que nos pudieron indicar de la pericia psiquiátrica forense que se le realizó en Salto por parte del doctor Ángel Menoni, fue el propio facultativo el que dijo: hay cierta tendencia tanto de peligrosidad hacia terceros como hacia sí. Evidentemente no hablamos de un hecho con características tan conocidas para nosotros. Creo que en Uruguay es el segundo caso que se conoce de este tipo, lo que tanto se ha informado, el hecho de que el asesino haya dicho: “Maté a un judío”, y que sea por motivos religiosos o fanático religiosos.

EC —Más preguntas a propósito del impacto en Paysandú: tú recién decías que en principio generó un poco de desconcierto el fallo judicial, con el correr de las horas se lo está entendiendo mejor. Pero en general, la población, ¿cómo ha reaccionado? ¿Esto afectó solamente a la comunidad judía de Paysandú?, parece claro que no…

AA —No, clarísimo que no. Acá hay dos cosas. Primero que David era muy conocido, la familia Fremd es muy influyente, en el sentido de la colaboración que ellos tienen para con Paysandú y su gente. Eso por un lado, a veces la gente dice: “Si hubiera sido un trabajador ‘común’ no hubiera tenido tanto impacto”, y yo creo que sí, o no, hay que verlo con un sociólogo…

Por otro lado el problema es que nunca se vio algo así, estamos ante algo totalmente nuevo, que una persona ratifique, vuelva a decir y lo repita a viva voz: “Lo mateé por ser judío”. Ahí es donde el impacto se hace más grande. Además teniendo en cuenta, que ya es conocido públicamente, que esta persona ejercía como maestro en educación primaria. Por ahí hay muchos que se preguntan cuántos niños pueden haber estado en peligro ante su presencia como educador, siendo judíos o no, porque con una persona desequilibrada mentalmente o con ciertas condiciones ideológicas en su mente, podría haber pasado una tragedia mucho antes o mayor.

La gente en Paysandú está así, están esas dos lecturas: por un lado nos juega lo sentimental porque uno lo conocía a David Fremd, por otro lado es el espanto por lo que pasó. La gente manifiesta por Facebook, que es la red que globalmente nos gana, que no puede ser que en 2016 a alguien lo maten por ser judío, mucho menos en Uruguay y muchísimo menos en Paysandú, que es un pañuelo. Como que por ahí viene el impacto.

EC —Dos preguntas más a propósito de la comunidad sanducera y esta persona. En primer lugar, se conocían sus antecedentes problemáticos de su corta etapa de maestro, ¿no? Supo hasta protagonizar una huelga de hambre, un encadenamiento para protestar por medidas que se habían tomado contra él, por ejemplo.

AA —Sí, sí, por ese lado era conocido, volvió a estar en el tapete a raíz de eso. Ese fue un hecho que quedó en el pasado, quienes estuvieron más vinculados -tal vez Primaria, la prensa o algunos allegados a él- lo conocían. La gente hoy por hoy te dice: el maestro, el que se encadenó hace unos años. Toman como referencia ese hecho.

Pero era una persona conocida en aquellos ambientes donde se movía. De todas formas yo ayer dialogaba con un joven amigo de él que es judío, y es raro también, porque él manifiesta su odio hacia los judíos pero a su vez uno de sus amigos, con el que iba de comidas y demás, es descendiente de judíos. Le preguntaba justamente si él nunca notó algo raro, y me dijo que no, que hablaba en árabe a veces, “decía algunas cosas que nos reíamos porque no entendíamos nada de lo que decía, pero era un loco bien, era una persona normal”, me decía.

EC —Sergio Gorzy, presidente del Comité Central Israelita, decía ayer que en Paysandú era vox populi que el homicida iba al cibercafé y mientras jugaba juegos de guerra gritaba que estaba matando judíos y lo escuchaba todo el mundo.

AA —Sí, correcto, eso pudimos establecerlo. Hay tres ciber en Paysandú a los que él concurría, donde es conocido por su nombre porque concurría a jugar estos juegos. El comentario era ese, un muchacho de un ciber me decía: Nos dábamos cuenta de que estaba mal de la cabeza, porque, ¿quién va a pararse, matar gente en un videojuego y gritar: ‘Odio a los judíos’?”. Evidentemente él lo hacía y era conocido por eso.

EC —Sí, pero seguramente costaba imaginarse que de esas reacciones en un videojuego podía pasarse a un acto terrorista contra judíos, ¿no?

AA —Sin lugar a dudas, el tema obviamente que no termina acá. El juez Cidade manifestaba que en cuanto al esclarecimiento del asesinato de Fremd el tema quedó concluido, por ahora, se seguirá con más pruebas hasta la sentencia de Peralta. Sin embargo, el área de inteligencia está con sus computadoras personales, y con su cuenta de Facebook, a la que mucha gente ha tenido acceso en estas últimas horas. Por ahí se ven ciertas conexiones con… yo no diría terroristas, porque no podemos tampoco decirlo de esa forma, pero sí personas que profesan un mismo credo que él. De ahí al radicalismo y el extremismo sabemos que el camino no es tan corto.

EC —Veo hoy en las páginas de El País una foto que ayer circuló en redes sociales, que muestra una panadería de la cual era cliente la víctima, que colocó un pizarrón con un letrero que dice: “Hoy soy judío”. ¿Qué tipo de respuestas ha habido, hay un sentimiento de solidaridad, esto que muestra la foto es algo aislado o hay otras muestras?

AA —Hay otras muestras, creo que fue el primero o por lo menos el que empezó a circular más temprano. Se han encontrado otros comercios, sobre todo de la zona céntrica, donde reza la misma leyenda: “Hoy soy judío”. Además hay un movimiento que se ha hecho en Facebook, principalmente de gente muy conocida o allegada a Fremd, que se llama “Yo soy David”. Una de las cosas que están haciendo allí es convocar a una marcha, pacífica, para reivindicar eso de decir: queremos la paz, porque evidentemente que el asesinato ya está esclarecido. La marcha va a ser este sábado, se está invitando a toda la población a participar, independientemente de la descendencia que uno puede tener, para portar una vela, hacer una marcha en silencio… Hay como un movimiento.

Vuelvo a lo mismo: es un tema de una persona muy conocida, muy allegada y muy colaboradora de todos los sanduceros. Y además el impacto que tuvo el hecho en sí, lo que ha recorrido el mundo: “Lo maté porque era judío”, “Salí a matar a un judío”. Creo que eso también es importante destacarlo: no se pudo establecer que él tenía marcado a David Fremd concretamente, él fue a ese lugar porque sabía que ahí iba a encontrar a un representante de la comunidad judía, independientemente de que fuera David u otro integrante de la familia. Por lo tanto, también es como una reivindicación a lo que ha pasado a nivel general.

Nota relacionada
¿Un lobo solitario yihadista en Uruguay? El asesinato de un comerciante judío apuñalado en Paysandú analizado por Susana Mangana y Martín Natalevich

***

Transcripción: Andrea Martínez

Foto en Home: Fachada de La Popular en Paysandú, propiedad del comerciante asesinado David Fremd, en una imagen capturada de un video publicado por el diario El Telégrafo. Crédito: El Telégrafo de Paysandú/Cuenta de El Telégrafo en Facebook.

Rodrigo Abelenda

Notas Relacionadas

1 Comentario

  • Muy atinada la crónica de Antonella Ruiz, desde El Telégrafo, que baja la temperatura de la triste noticia. No dice la palabra «terrorismo» (por lo menos me parece), y pone el acento en las expresiones por la paz en su departamento, en especial la fraternidad con los judíos. Saludos a su intento de objetividad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*Es obligatorio poner nombre y apellido