
El viernes pasado el gobierno anunció la rescisión del contrato con el astillero español Cardama, que fue seleccionado por el gobierno anterior para construir dos patrullas océanicas OPV para la Armada Nacional. El motivo: los problemas graves detectados en dos de las garantías presentadas por la empresa.
La polémica sobre ese contrato divide al espectro político desde hace años. Pero en medio de toda esa controversia hay solo una coincidencia: Uruguay necesita contar con patrullas oceánicas (OPV), por ejemplo para vigilar zonas del mar territorial en riesgo por el narcotráfico y la pesca ilegal.
Emiliano Cotelo conversó con el Capitán de Navío retirado Raúl Rodríguez, un profesional que ha seguido este tema desde hace veinte años y conoce de los procesos de fabricación naval.
El Capitán Rodríguez señaló que en Uruguay "lo ideal" sería tener tres buques de esas características: uno que esté siempre operando, otro entrenando y otro en mantenimiento (reparándose), y deberían utilizarse para mar abierto.
A partir del dato de que en América Latina más del 90% de las OPV han sido construidas en la región, el capitán Rodríguez comentó que desde que en la Armada comenzó a plantearse la necesidad de estas naves (alrededor de 2005), se pensó que debían producirse en Uruguay y mencionó que en su momento se siguió muy de cerca la experiencia de Chile, que desarrolló su propia OPV, llamada "Piloto Pardo", cuya construcción él mismo observó en un astillero de Talcahuano. "El objetivo final sería desarrollar las capacidades para poder diseñar y fabricar nuestro propio patrullero", dijo El Capitán Rodríguez. Ese camino implicaría un "salto tecnológico" importante, para el cual sería necesario un convenio con alguna de las empresas especializadas del exterior que pudiera realizar la "transferencia tecnológica e industrial" . Por otro lado, añadió, deberíamos incorporar capacitación en "gerenciamiento de proyectos complejos". De ese modo, no solo se incorporaría las OPV que hacen falta, sino que además estaríamos relanzando la industria naval de nuestro país.
Sostuvo que ese sector "agoniza desde hace años", aunque tiene grandes oportunidades: "hay mercado para una industria naval uruguaya", enfatizó, y recordó, por ejemplo, que el país tiene "una flota pesquera envejecida y en mal estado" que debe aggiornarse. También compra naves el Estado, por ejemplo la Administración Nacional de Puertos o Ancap. Además, agregó, "tenemos el dique del Cerro" y cerca de allí "hay otra empresa privada", más chica. Por otra parte, existe la "carrera de formación de personal" y la ley de astilleros, que incluye facilidades tributarias importantes para estas obras. Destacó, por otra parte, la ubicación estratégica del puerto de Montevideo y la demanda de reparaciones y mantenimiento de los buques que operan en esa terminal, algo que hoy se dificulta debido al cierre reciente del dique de la empresa Tsakos. Incluso recordó que Tsakos, además de la infraestructura material, tenía un equipo de profesionales y técnicos muy solventes, cuya experiencia sería conveniente aprovechar. Entonces, la construcción de las OPV en nuestro país -por supuesto, en convenio con firmas del exterior- permitiría reimpulsar a ese sector de actividad, anotó el capitán Rodríguez.
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