
El Partido Demócrata obtuvo una victoria de amplio alcance en las elecciones de medio término en Estados Unidos y pasó a controlar ambas cámaras del Congreso, según el panorama de resultados analizado por el doctor en Ciencia Política Eduardo Gamarra en diálogo con Emiliano Cotelo en En Perspectiva. Mientras continuaba el escrutinio, el especialista estimó que los demócratas podían llegar a unos 240 escaños en la Cámara de Representantes y señaló que habían obtenido 54 bancas en el Senado.
“Es un dominio total de ambas cámaras”, resumió Gamarra. El resultado, añadió, permitirá a los demócratas “dominar la agenda legislativa”. De todos modos, advirtió que el cambio de mayorías en el Congreso no desplaza al presidente: “No debemos olvidarnos que el presidente sigue siendo Donald Trump”, quien, según explicó, ha gobernado mediante directivas presidenciales, equivalentes a decretos.
Para Gamarra, el malestar económico fue uno de los principales factores detrás del resultado. El especialista dijo que una encuesta reciente entre votantes hispanos mostró un “profundo resentimiento por el tema económico” y mencionó el costo de vida y el precio de los combustibles. A eso se sumó, a su juicio, la guerra en Irán y el contraste entre las promesas de campaña de Trump y la situación actual. “Esa combinación de la guerra con la economía en crisis […] es lo que yo creo que ha sido el factor más importante”, sostuvo.
El politólogo destacó también el comportamiento del voto hispano. Según indicó, el 70% de las personas encuestadas dijo sentirse discriminado o consideró que existe discriminación contra los hispanos en Estados Unidos, y que el gobierno de Trump los había irrespetado y perjudicado. Gamarra calificó ese clima como “un contexto muy duro”, en particular en estados donde los votantes hispanos habían respaldado al presidente en la elección anterior.
Entre los resultados que consideró simbólicos, mencionó triunfos demócratas en estados tradicionalmente republicanos y la elección de una gobernadora demócrata en Texas, algo que, según señaló, no ocurría desde hacía casi 40 años. También destacó la victoria de James Talarico en el Senado y la elección de un candidato musulmán en Michigan. Sobre el conjunto de los resultados, afirmó: “El país se cansó de esta división, de estos ataques continuos, yo diría del odio”.
Gamarra describió además un cambio generacional dentro del Partido Demócrata. Dijo que el partido pasó de estar dominado por dirigentes que “pensaban que no se los podía reemplazar” a una generación más joven y progresista. Entre las figuras electas mencionó a James Talarico, de 37 años, y al candidato de Michigan Abdul, de 42. A su entender, esa nueva generación deberá responder a tres asuntos centrales: “el tema económico”, “el tema de la guerra” y “poner algún sentido en el tema migratorio”.
La participación electoral fue otro elemento clave. Aunque las elecciones de medio término suelen tener una concurrencia menor que las presidenciales, Gamarra afirmó que en esta ocasión se registró una participación “histórica”, con una movilización demócrata e hispana especialmente alta. También señaló que una parte de los republicanos no acudió a votar: “Se quedaron en casa suficientes republicanos como para que no hicieran la diferencia”.
Tras conocerse los resultados, Trump expresó su sorpresa y dijo que esperaba que los republicanos tuvieran un mejor desempeño. También manifestó disposición a colaborar con la oposición. Gamarra dijo esperar que ese llamado se concrete, porque “la única forma de resolver los problemas a los que nos enfrentamos es por la vía bipartidaria”. Sin embargo, recordó que el presidente “lo que dice hoy lo cambia mañana” y señaló que, en otras declaraciones, ya había empezado a buscar responsables por la derrota.
El nuevo equilibrio en el Senado podría tener consecuencias más allá de la agenda legislativa. Gamarra mencionó la eventual renovación de integrantes de la Corte Suprema, cuyos nombramientos deben ser ratificados por esa cámara. “El próximo nominado va a depender de este Congreso Demócrata”, afirmó. A su juicio, ese escenario podría contribuir a “un balance ideológico en la Corte Suprema”.
















