

Foto: En Perspectiva
¿Existe un campo donde un mes es una eternidad y donde las promesas de innovación se transforman en realidades multimillonarias de la noche a la mañana?
Sí, ese es el mundo de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG).
Hace muy poco tiempo, hablábamos de la capacidad de estas herramientas para escribir textos o generar imágenes. Hoy, aquella etapa se siente ya muy antigua.
La IAG dejó atrás la fase de "juguete tecnológico" y ha dado lugar a un abanico gigante de herramientas que las grandes compañias del sector van lanzando a velocidad de vértigo.
Por un lado se abren oportunidades inesperadas que facilitan y potencian diferentes actividades, no solo a nivel comercial sino también, por ejemplo, en la investigación científica para curar o prevenir enfermedades graves. Y, por otro, algunos rubros empresariales ven su futuro cuestionado y cantidad de trabajadores se preocupan por el futuro de sus empleos. Como gran telón de fondo, además, está el debate ético sobre riesgos, en cuanto al sesgo, la privacidad o la posibilidad de que la IAG se salga de control.
A fines de enero intentamos una puesta a punto de la IAG en entrevista con el ingeniero Eduatdo Mangarelli. Como quedaron afuera varios temas importantes, prometimos una segunda parte. En esta oportunidad, no solo debemos abordar las asignaturas pendientes de la primera conversación sino también varios otros, también relevantes, que se sumaron en estas cuatro semanas.

Eduardo Mangarelli
- Ingeniero de Sistemas
- Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT
- Presidente de Endeavor
- Inversor en compañías de TI
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