Análisis Económico

Guerra en Medio Oriente: ¿Cómo reaccionaron los mercados? ¿Cuáles son las claves a monitorear desde Uruguay? (Exante)

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En Perspectiva · Análisis Económico Exante – ¿Cómo reaccionaron los mercados internacionales al conflicto bélico en Medio Oriente?

EMILIANO COTELO (EC): El panorama financiero internacional se viene tornando más convulso a medida que pasan los días y se extiende la guerra en Medio Oriente.

Guerra, Estados Unidos, Israel, Irán. Foto: AFP
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El precio del barril de petróleo casi tocó ayer los US$ 120 por primera vez en cuatro años. También han caído las bolsas, mientras que el dólar se fortaleció en todo el mundo. Aquí, en Uruguay, el tipo de cambio revirtió la caída del arranque del año y volvió a superar los $ 40.  

En el espacio de análisis económico de hoy les proponemos hacer foco en la reacción de los mercados ante este escenario bélico en Medio Oriente y repasar cuáles son las claves a monitorear desde nuestro país. 

Lo conversamos en los próximos minutos con el economista Mathías Consolandich, gerente de Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Mathías, te propongo empezar por la evolución que tuvo el precio del petróleo en estos días que fue muy particular. En la mañana de ayer casi toca US$ 120, pero luego cayó a US$ 90 al cierre del día. 

MATHIAS CONSOLANDICH (MC): Es así, Romina. Ayer observamos una volatilidad inusualmente elevada en los mercados y en los precios del petróleo en particular. 

Como decías, a inicios de la jornada vimos un salto muy importante que se sumó a la tónica de los días previos que era de aumento en los precios a medida que el conflicto fue escalando. Se alcanzó una cotización cercana a los US$ 120, que suponía un aumento de 65% desde que estalló la guerra en Medio Oriente y de casi 100% en el acumulado del año.

Pero en el correr del día tuvimos dos hitos que ayudaron a moderar los precios. Por un lado, trascendió que los países del G-7 estaban dispuestos a liberar petróleo de sus reservas estratégicas para atenuar el impacto de la escasez de oferta en los mercados. Y por otro lado Trump declaró que la guerra estaba próxima a terminar y que Estados Unidos procuraría asegurar el flujo de petróleo desde esa región. 

Aun así y con el barril en US$ 90 como cerró, estamos hablando de un nivel de precios casi 50% mayor al que prevalecía a inicios de este año y eso está reflejando una distorsión de la oferta muy grande.

RA: ¿Podemos repasar cuán importante es Medio Oriente en el suministro global de petróleo?

MC: En el mundo se producen aproximadamente 110 millones de barriles de crudo por día. Irán directamente representa 4% de esa producción.

Pero en la medida que el conflicto se regionalizó y se está afectando la infraestructura petrolera de otros países productores, lo relevante ya no es solo Irán. 

En su conjunto, los países de Medio Oriente producen 33 millones de barriles diarios, esto es cerca del 30% de la producción total. 

Y hay que tener presente que una parte importante de ese petróleo circula por el estrecho de Ormuz (aproximadamente 20% de la producción mundial). 

Por lo tanto, ese es un cuello de botella clave para la salida del crudo de la región que Irán está intentando bloquear. La semana pasada atacó varios buques que circulan por allí y eso generó un freno brusco del tránsito. 

En definitiva, se trata de una disrupción a la oferta enorme, mucho mayor que en otros conflictos bélicos previos.

RA: Teniendo en cuenta este panorama. ¿Por cuánto tiempo se espera que el petróleo permanezca en torno a estos valores?

MC: Es muy difícil ser asertivos Romina dada la volatilidad que estamos viendo estos días y la falta de claridad sobre la extensión de los daños en la infraestructura de la región.

Antes mencionaba que varios países cuentan con reservas estratégicas justamente para amortiguar el impacto en la oferta que tienen shocks de esta naturaleza, siempre que sean relativamente transitorios. Se estima que los países miembros de la Agencia Internacional de Energía tienen alrededor de 1.200 millones de barriles almacenados. 

Y en términos más generales, los inventarios globales se sitúan muy por encima de los niveles de los últimos años, en un contexto de aumentos de producción de la OPEP y de un crecimiento sostenido también de otros países como Estados Unidos o Canadá. Además, hay capacidad ociosa en la OPEP, que la semana pasada ya dio una señal de aumentar su producción, obviamente allí el desafío es su distribución. 

Todos estos elementos pueden mitigar las disrupciones, pero la clave será la duración que tenga el conflicto. Por ahora la curva de contratos a futuro apunta a valores del crudo de 70 – 75 dólares por barril para fin de año. 

RA: Queda claro lo que está ocurriendo con el petróleo, pero ¿Qué está pasando con los precios de otras materias primas? 

MC: Además de petróleo, por el estrecho de Ormuz circula una cantidad relevante de fertilizantes, en particular de Urea. Irán es un jugador importante en ese mercado y por esa vía transita 35% de la producción global. Por ello los precios subieron 25% la semana pasada. 

Por ahora, ese aumento en un insumo clave para la producción de los granos no se trasladó a sus cotizaciones. Los valores de la soja, el trigo o el maíz no muestran variaciones muy importantes. 

Tampoco vimos aumentos relevantes en los precios de otros commodities como la carne o los lácteos, ni en las cotizaciones de la mayoría de los metales. 

RA: Pasemos a los mercados financieros, en los últimos días se observó un desplome importante de las bolsas internacionales, ¿verdad?

MC: Correcto. En Europa las caídas fueron muy fuertes. Por ejemplo, el DAX de Alemania y las referencias de Francia, España y Reino Unido presentaron descensos de entre 6% y 8% desde que empezó el conflicto. 

A nivel de los mercados emergentes, vimos caídas de entre 4% y 6% en las bolsas de Brasil, India, México y Chile. 

Sin embargo, en Estados Unidos los movimientos fueron más acotados, el índice S&P 500 retrocedió 1% la semana pasada.

El conflicto disparó movimientos de precios relevantes y cambios en la composición de los portafolios de los inversores, en un marco mayor incertidumbre.

RA: A pesar de eso, no se dieron otros movimientos típicos de momentos en los que los inversores buscan “refugiarse” en activos más seguros. Por ejemplo, las tasas de los bonos a plazos largos subieron la semana pasada.

MC: Es cierto eso Romina. Típicamente los bonos de los países desarrollados son instrumentos que los inversores buscan cuando quieren una mayor “protección”. Eso genera una mayor demanda por esos títulos, suben sus precios y como correlato bajan las tasas. 

Sin embargo, la semana pasada las tasas de estos títulos subieron como bien decís. Los rendimientos a 10 años de Alemania, Francia, Reino Unido o el propio Estados Unidos aumentaron entre 15 y 40 puntos básicos. 

En nivel no se trata de tasas muy distintas a las que teníamos a inicios de este año, pero la reacción fue en el sentido opuesto, y eso probablemente es reflejo del riesgo inflacionario que trae aparejado el aumento de los precios del petróleo. 

RA: En materia cambiara Mathías, el dólar en Uruguay subió 5% la semana pasada y volvió a alcanzar los $40. ¿Eso estuvo en línea con lo que ocurrió en el mundo?

MC: Si, el movimiento del dólar en Uruguay se enmarcó en un contexto de fortalecimiento generalizado en todo el mundo. 

Desde que comenzó la guerra, el dólar subió entre 3% y 5% en varios mercados emergentes. También tuvo aumentos importantes frente al euro y al yen. 

La apreciación del dólar probablemente es reflejo de que, pese a las conversaciones que tuvimos en el último tiempo sobre el deterioro de su rol como moneda de reserva de valor, sigue ocupado ese lugar cuando se observa un “vuelo a la calidad” en los inversores. 

Además, Estados Unidos es un exportador neto de petróleo, por lo que el aumento en los precios del crudo supone una mejora de los términos de intercambio de ese país, lo que suele apreciar el valor de su moneda. 

Volviendo al caso de Uruguay, acá también se sumó que el Banco Central dispuso una nueva rebaja de su tasa de política monetaria en 75 pbs la semana pasada.

RA: Ya para cerrar Mathías, ¿a qué tenemos que prestar especial atención desde Uruguay en estos días?

MC: Hay un riesgo cada vez más importante de que el conflicto puede complicar el panorama de actividad y de inflación global. Con más inflación, también se iría desdibujando el caso para que la Fed recorte la tasa de interés, como se esperaba cuando arrancó el año. 

La duración que tenga el conflicto es una dimensión central para evaluar potenciales efectos y eso quedó claro con los movimientos de estos días.

Para Uruguay, el posible deterioro de la economía mundial junto con un contexto financiero que se ha vuelto más turbulento es una mala noticia. Además de que somos importadores de petróleo, y eso afectará nuestros términos de intercambio. 

De todos modos, tenemos que prestar especial atención a como evolucionan los precios de nuestras materias primas. Los precios de los productos agrícolas podrían aumentar, porque las cotizaciones de los commodities suelen estar correlacionadas y el precio del petróleo y de los fertilizantes son insumos claves en su producción.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, donde la región afectada era una enorme productora de granos, ese no es el caso de Medio Oriente, por lo que el mecanismo que opera sobre los precios es más bien indirecto. 

En cualquier caso, aumentos en los precios de esas materias primas pueden de alguna manera mitigar o proteger a nuestra región de un contexto más adverso como el que parece estarse configurando.

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