
Foto: AFP
La Mesa Internacional con Gustavo Calvo y Leo Harari
El pasado 29 de enero, a través de una orden ejecutiva firmada por Donald Trump, Estados Unidos declaró una “emergencia nacional” con respecto a Cuba y amenazó con imponer aranceles a los países que suministren petróleo al gobierno de la isla.
El texto publicado por la Casa Blanca señala:
"Se podrá imponer un arancel adicional ‘ad valorem’ (según el valor) a las importaciones de bienes que sean productos de un país extranjero que venda o proporcione directa o indirectamente cualquier tipo de petróleo a Cuba".
Recordemos, luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de los Estados Unidos, el pasado 3 de enero, Cuba se quedó sin su principal sostén energético. Desde entonces, en la isla se incrementaron los largos apagones que ya venían del año anterior, el costo de vida aumentó y, debido a la escasez de combustibles se alteró seriamente la recolección de residuos en La Habana, donde la acumulación de basura puede derivar en problemas en la salud pública de la población.
México, por su parte, ha quedado atrapado en el centro de la nueva ofensiva de Estados Unidos contra Cuba. En los últimos años el Gobierno de ese país era un respaldo importante para la isla, ya que enviaba petróleo bajo contratos comerciales de Pemex (Petróleos Mexicanos) y también como ayuda humanitaria.
Ahora, ante la amenaza de Washington, su presidenta, Claudia Sheinbaum, se enfrenta a a una disyuntiva bastante compleja. Por un lado quiere conservar la política exterior históricamente solidaria con Cuba para evitar una crisis humanitaria en la isla, y por otro, busca proteger la relación estratégica que tiene con Estados Unidos y no poner en riesgo sus intereses comerciales.
En este contexto, según consignó ayer El País de Madrid, Sheinbaum admitió que los envíos de petróleo a Cuba fueron suspendidos pero que aún se mantiene el envío de alimentos y otros productos básicos mientras su Gobierno busca una salida diplomática con Estados Unidos para poder retomar con el suministro de este hidrocarburo.
Lo que pueda ocurrir con Cuba a futuro tiene un gran significado simbólico a nivel geopolítico. Para algunos ese país y su revolución constituyen un bastión de resistencia, mientras que para otros se trata de un sistema fallido que ya no puede sostenerse más en el tiempo.
Continúa en: Cumbre “Nuestra América”: ¿Una estrategia posible frente a las políticas de Estados Unidos?









