Estudiantes del Pedeciba alertan por las consecuencias negativas que tendrá la reducción de presupuesto

Más de 430 estudiantes del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) firmaron una carta alertando de las consecuencias negativas que, a su juicio, tendrá el decreto aprobado en marzo que recorta en 15 % los gastos públicos, y que abarca al presupuesto de esa institución.

Los estudiantes recuerdan que el Pedeciba fue “creado mediante un convenio entre el MEC [Ministerio de Educación y Cultura] y la Udelar [Universidad de la República]” en 1986 y “consiste en una red multi e interdisciplinaria que cuenta con más de 1.000 investigadores y 800 estudiantes distribuidos en diferentes centros de todo el país”.

La carta destaca que hoy numerosos integrantes del Pedeciba están trabajando “en su inmensa mayoría de forma honoraria, dejando de lado el desarrollo de sus posgrados para abocarse por completo a investigaciones que están aportando al control de la pandemia” de Covid-19 en Uruguay.

En el texto se pide “enfáticamente que quede sin efecto el recorte presupuestal” y cita al primer director del Pedeciba, Roberto Caldeyro Barcia, quien dijo: “Sin ciencia básica no hay innovación, ni tecnología, ni industria, y sin industria un país se viene abajo”.

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Fernando Butazzoni, Juan Grompone y Gonzalo Pérez del Castillo.

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Foto en Home: KAROLY ARVAI / POOL / AFP

Candela Stewart

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2 Comentarios

  • Algunas cuestiones que a veces no se conocen: Desde que se creó la ANII, el Pedeciba no paga más becas, financia gastos e inversiones en investigación. Las becas para posgrados las financia la ANII o bien la Comisión Académica de Posgrados (que es de la Udelar).

    Pertenecer al Pedeciba es una membresía que habilita a dirigir tesis de estudiantes de posgrado, por ejemplo. También el Pedeciba funciona como un referente internacional que coordina con instituciones internacionales para cofinanciar trabajos de investigación. Los estudiantes reciben un dinero para gastos en insumos o materiales para su investigación, es a ése dinero que se refiere Abal. En definitiva, el Pedeciba es más bien un certificador de laa calidad académica de los posgrados y un cofinanciador de proyectos, pero no mantiene investigadores a sueldo ni sus estudiantes.

    La investigación en el mundo recibe mucho dinero estatal, por diversas vías. Cuando hablamos de investigaciones de empresas de los EEUU no hay que olvidar que a menudo sus trabajos están financiados por proyectos militares. La empresa pública más grande de los EEUU es el complejo militar y mucha investigtación de aplicación civil se financió con dinero público militar. Internet, el GPS y la ingeniería aeronáutica, por ejemplo, avanzan sobre capital de riesgo que pone el Estado. La aviación comercial estadounidense, por ejemplo, se desarrolló primero sobre la base de los bombarderos que se habían construido en la guerra. El caso europeo es mucho más radicalmente público, no quiero entrar en detalles. El caso de la aviación civil en la posguerra estuvo absolutamente financiado por programas estatales, tanto en Inglaterra (Brabazon Comision) como en Francia (proyecto Caravelle).

    La investigación en líneas generales termina en una gran cantidad de fracasos. Lo que hace atractiva a la investigación es que intercalado con muchos intentos fallidos aparece de vez en cuando algo que permite avanzar, que no salió del todo mal y eso es lo que permite que algunas sociedades se despeguen del pelotón. Otros vivimos de comprar lo que nos quieren vender (cuando lo podemos pagar). Esos pequeños adelantos, acumulados a lo largo de años y con equipos permanentes fracasando hasta tener éxito suelen no ser atractivos para alguien que esté apurado por ganar plata. En países ricos hay algunos inversores en investigación genuinamente de riesgo. Por ejemplo, Elon Musk ha puesto su fortuna al servicio de desarrollar una tecnología más eficiente y fiable de viajes espaciales o para desarrollar la industria de los vehículos eléctricos. En lo espacial se apoya en la investigación acumulada por los estados de EEUU, la URSS primero y luego Rusia, China y la agencia espacial europea. Esos a su vez usaron tecnología alemana del desarrollo de los misibles V2, que felizmente no pudieron ponerlos a punto para ganar la guerra. Recién ahora, luego de 70 años de desarrollo, la acumulación permite que un inversor muy particular a realmente asumir riesgos en una investigación costosa. En el Uruguay, la Udelar representa alrededor del 70% de la investigación. Si uno además pone el dinero que la ANII le asigna al sector privado, probablemente sea la casi totalidad del 30% restante…. y todo eso suma la «friolera» del 0.36% del PBI… vergüenza nos tendría que dar pensar que ahí hay margen para ajustar.

    Pero todo se explica. Uruguay es un país con una burguesía fisiócrata, que casualmente es la que está ahora al control de la coalición que nos gobierna. Su primer reflejo cuando quisieron dar la imagen de sacrificarse por el país, fué «donar» dinero del INIA y del INAC, curiosamente dinero destinado a la investigación. Eso muestra que estas instituciones son lo que menos les duele. La investigación es un oficio, del cual la gente vive y precisa investigar para seguirse formando y seguir al día, formando a su vez estudiantes. A veces esos proyectos, sobre todo en áreas biológicas, llevan a acumular material «perecedero», plantitas que se seleccionan con determinadas características, cultivos de microorgranismos, etc. Muchas veces el parar ese trabajo significa tirar trabajo que ya costó tiempo y dinero hacer… y perder el tren de la historia. En otros lugares siguen trabajando.

    Los fisiócratas de hoy día, adaptados al régimen capitalista, no dejan de creer que la riqueza real son los recursos naturales. Son ideológicamente anteriores a Smith, que pensaba que lo que hace ricas a las naciones es el trabajo. Esa vieja tradición pasó por Ricardo, Marx, Keynes, Hayek y tantísimos otros… felizmente en la academia creo que ya no existen fisiócratas. En cambio, las economías (¿pos?) coloniales siguen muchas veces estando gobernadas por fisiócratas.

    No tenemos investigación financiada por fondos privados porque el modelo económico de la clase dominante en Uruguay consiste en comprar paquetes tecnológicos, aplicarlos al recurso suelo y exportar lo que da. Cuanto menos valor le agregan, tanto mejor. Con eso financian su nivel de vida, importan todo lo que consumen y son felices. El tema es que eso da para darle trabajo a muy poca gente y genera una sociedad de señores y sirvientes.

    • Excelente síntesis la suya Leonardo del porqué estamos (y estaremos) siempre en ‘vías de desarrollo’.

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