
Foto: Dominio Público
La Tertulia de los Viernes con
Marcia Collazo, Víctor Ganón,
Juan Grompone y Ana Ribeiro

Hay artistas cuya obra trasciende los museos y termina convertida en parte de la cultura popular. Pasa con pocos nombres. Y uno de los casos más notorios es el de Frida Kahlo.
A más de 70 años de su muerte, Frida sigue despertando fascinación en públicos muy distintos. Su rostro, su vestimenta, sus cejas, sus flores, su forma de representarse a sí misma se mantienen circulando con una fuerza poco común.
Ese fenómeno acaba de tener una nueva expresión en Nueva York. Desde marzo, el MoMA exhibe “Frida and Diego: The Last Dream”, una muestra realizada en diálogo con la nueva producción de la Metropolitan Opera, “El último sueño de Frida y Diego”, que se estrenó el 14 de mayo y va hasta el 5 de junio. La obra imagina un reencuentro entre ambos en el Día de los Muertos, tres años después del fallecimiento de Frida.
Este cruce llega en pleno auge de la figura de Kahlo. En noviembre pasado, su cuadro “El sueño (La cama)”, de 1940, fue vendido en Sotheby’s por US$ 54,7 millones, un récord para una obra de una artista mujer en subasta. Y hasta el domingo anterior se exhibió en el Museo de Bellas Artes de Houston una muestra dedicada, justamente, a estudiar cómo Frida pasó de ser una pintora mexicana con una obra profundamente personal a convertirse en un ícono global.
Hoy Frida es, al mismo tiempo, una artista central del siglo XX y una marca reconocible en todo el mundo. Una figura asociada al feminismo, al dolor físico, a la discapacidad, a la identidad mexicana, a la libertad, pero también un rostro que aparece en remeras, tazas, libretas, carteras, afiches y todo tipo de merchandising.
¿Qué explica esa fascinación persistente por Frida Kahlo? ¿La popularización de su imagen ayuda a acercar más gente a su obra o termina simplificando una vida y una producción artística mucho más compleja? ¿Qué queda de la artista cuando su rostro se transforma en mercancía?
Viene de: “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, cumple 250 años















