
Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
La Tertulia de los Miércoles con
Gonzalo Baroni, Matías Bordaberry, Patricia González y Lucía Zapata

Las pericias forenses realizadas al cuerpo del adolescente de 15 años asesinado el viernes pasado en Flor de Maroñas constataron que había sufrido violencia durante un período prolongado. El informe de la autopsia señala la presencia de múltiples lesiones de distinta antigüedad, además de graves golpes internos que provocaron su muerte. "Eran tantas las lesiones internas que no se pudo constatar dónde había iniciado el sangrado", expresó el equipo fiscal durante la audiencia.
El joven, Jonathan Correa, fue hallado muerto en una cañada cerca de su casa el viernes pasado. Según la fiscalía, su padre lo golpeó durante una discusión y luego abandonó el cuerpo en el lugar, tras intentar explicar lo ocurrido diciendo que el adolescente se había caído de un puente.
El hombre, de 37 años, fue imputado por homicidio especialmente agravado y violencia doméstica agravada, y la Justicia dispuso prisión preventiva por 180 días mientras avanza la investigación.
Las autoridades investigan si un error de interpretación en una orden judicial impidió la intervención del INAU en el caso. La jueza había dispuesto que el organismo “aborde la situación” tras una denuncia presentada por la UTU a la que concurría el adolescente.
Sin embargo, en las anotaciones policiales se habría entendido que el INAU debía “aguardar situación”, lo que pudo derivar en que el organismo nunca fuera notificado. La Jefatura de Policía de Montevideo revisa ahora las actuaciones para determinar si hubo fallas.
El vicepresidente del INAU, Mauricio Fuentes, aseguró que el organismo nunca recibió una denuncia formal sobre la situación de violencia que sufría el adolescente. Según indicó, el instituto no podía intervenir si no recibía una notificación oficial.
Fuentes confirmó además que la hermana del joven, de nueve años, quedó bajo protección del INAU y está siendo evaluada para definir cuál será su situación a futuro.
La Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) expresó su “profundo pesar” por el asesinato y advirtió que el caso evidencia debilidades en el sistema de protección de la infancia.
“Esta muerte era evitable: reiteradamente, desde sus primeros años, se denunció la situación de violencia que padecía sin que el Estado haya logrado llegar a tiempo para proteger su vida y su integridad”, dice el comunicado de la INDDHH. Y añade: “Se trata de un ejemplo particularmente triste de una problemática que la INDDHH viene señalando con insistencia desde hace años: las graves debilidades del sistema de protección a la infancia y la adolescencia en su sentido más amplio”.
El organismo considera “fundamental asumir que el sistema de protección no depende de un único organismo, sino que se trata de una red institucional que involucra a múltiples oficinas estatales y que requiere articulación efectiva, coordinación y respuestas inmediatas”. “Cuando esas respuestas fallan, – asegura la institución- las consecuencias pueden ser irreparables”.
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