La Intendencia de Montevideo eliminará parlantes de los ómnibus

Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

La Intendencia de Montevideo decidió eliminar los parlantes de los ómnibus cuyo sonido se escucha en toda la unidad de transporte.

«Vamos a empezar el 2023 con los ómnibus en condiciones silenciosas», dijo la intendenta Carolina Cosse al hacer el anuncio en conferencia de prensa:

“Se ha acordado el retirar todo los parlantes que daban volumen hacia toda la unidad y se van a mantener parlantes más pequeños en el ámbito donde está el conductor, que como trabajador tiene derecho a escuchar su música, sus programas, sin invadir el espacio de quienes comparten el transporte colectivo”.

Luego del anuncio, al día siguiente, la intendenta profundizó en la justificación de la medida: “es en defensa de la libertad de todos los que viajan en los medios de transporte colectivo”, aseguró la intendenta. El objetivo es que las personas puedan “escuchar lo que quieran y no lo que alguien sintonizó”. “Es una medida en pos del mejor ambiente de convivencia, vaya si lo necesitamos: no solo en los ómnibus, sino en todo Montevideo y en todo Uruguay”, dijo.

Cosse descartó tomar medidas respecto a los artistas que suben a cantar, tal como habían sugerido algunos ediles de la oposición: “Están trabajando. Están ganándose la vida de esa manera porque no tienen más remedio”, afirmó.

La Tertulia de los Lunes con Martín Bueno, Pablo Carrasco, Gabriel Mazzarovich y Eleonora Navatta.

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3 Comentarios

  • La medida parece acertada y justificada. No viajo mucho en ómnibus, pero alguna vez me tocó tener que soportar la programación que estaba escuchando el conductor. Habría que precisar que en lugar de eliminar los parlantes, lo que correspondería es desactivarlos. Sin embargo, esa actitud es contradictoria con la que toma respecto de los que suben a cantar, que suelen ocupar más espacio que el que corresponde a los pasajeros, e incluso muchas veces vienen munidos de un parlante para aumentar su volumen. ¿No se defiende ahí la libertad de los que viajan en el medio de transporte? ¿No tienen derecho a escuchar lo que quieran en vez de lo que le están pasando al lado?¿Cómo atamos estas moscas por el rabo?

    • Sin duda que artistas callejeros en los ómnibus molestan a unos y agradan a otros, igual que la radio. La diferencia es que la gente que sube a vender o a cantar la está pasando muy mal y no hay alternativa para ellos. A mi me molestan más los vendedores que me quieren obligar a tomar algo en las manos, pero entiendo que el subirse a vender o a pasar música o cantar arriba es un parche a un problema social muy jodido que esta sociedad no tiene otra respuesta para darle. Trataría de prohibirles que entreguen cosas a la gente en las manos, a menos que las pidan. Pero no los bajaría. En los países desarrollados, la venta, la mendicidad y los actos más o menos artísticos que se hacen «a la gorra», se toleran y de hecho muchas veces se regulan. Pero no se tolera el «personalizar» un ómnibus con la música que le gusta al chofer, el banderín de su club de fútbol, de su partido político o de su religión. Eso es bien del subdesarrollo, del cual formamos parte sin dudas.

      Ya que están, me gustó mucho que hacia el final encararon el problema del transporte público. La infraestructura de los países desarrollados hace que el que tiene auto no vaya ni loco a trabajar en él. Los reyes del transporte público en el mundo en el que el transporte público funciona son las infraestructuras por riel. El transporte tiene que salir de la superficie para evitar los cruce y poder acelerar al máximo entre parada y parada. El transporte público evita accidentes, seguros de paro de gente lesionada, emisiones, violencia en la calle y sobre todo, le ahorra tiempo a la gente. Sólo hay que pensar que el tiempo de la gente vale. Eso no es ir contra el que tiene un auto, que no deja de ser algo extremadamente útil para desplazamientos casuales, vacaciones o moverse en zonas rurales. Es cuidarle el auto al que tiene auto, quitarle stress, bajarle costos y cuidarle el tiempo a todo el mundo. ¿Está saldado el metro en Montevideo? No, en ciudades mucho más pequeñas que Montevideo hay metros. Desafío a alguien a que me encuentre un área metropolitana europea con 1.800.000 habitantes que no tenga trenes de cercanías ni metros. Que los políticos se dejen de embromar con ese argumento de que Montevideo es muy chico para tener metro, trenes y hasta tranvías. Y, justo es decirlo, Méndez Galain es uno de los culpables de propalar esa falacia durante la gestión de Daniel Martínez.

      Lo de Petinatti no resiste el menor análisis. Hay muchos ómnibus que pasan M24, CX36, que ponen «No toquen nada», esta radio, los informativos de televisión retransmitidos en FM, etc. Petinatti se cree el ombligo del mundo –o actúa como si lo creyera– pero en los sectores populares hay también mucha radio de izquierda y esta medida evita que se le haga escuchar a la gente lo que le gusta al chofer, sea M24 o Petinatti.

      Petinatti, además de entretener sin exigir mucho esfuerzo intelectual a su audiencia, es un operador político. Está bien, es su derecho, pero armar este escandalete es una forma de seguir dándole palos a Cosse porque boga y porque no boga darle palos también. Es lo que hace siempre y en este caso no pierde la ocasión. También sabe que los que lo siguen, lo ponen en el celular y lo escuchan con auriculares y a los que nos desagrada, lo tapamos de igual manera.

      Por último aprovechen que Carrasco aceptó la renta básica universal y que pidió un metro. ¡Es el momento! No le discutan lo del metro, que tiene razón.

      • Pero, en definitiva, la Intendencia termina usando el derecho de los que viajan como si fuera un comodín de la baraja, que lo pone cuando le conviene y, si no, lo descarta.

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