La Mesa recordó a Jorge Batlle (III)

Jorge Batlle fue uno de los protagonistas centrales de los últimos 60 años de historia política del Uruguay.

Su carrera pública comenzó en 1958 cuando accedió a la Cámara de Diputados por primera vez, pero en realidad venía empapado sobre el quehacer político desde muy joven. Hijo de Matilde Ibáñez y de Luis Batlle Berres, presidente de la Republica entre 1947 y 1951, antes de ser electo Batlle trabajó como periodista político en el diario El Día y en el periódico Acción, en donde fue director.

En 1965 quedó al frente de la histórica lista 15 tras la muerte de su padre. En dictadura fue proscripto e integró un triunvirato que dirigió al Partido Colorado en la clandestinidad. Con el retorno a la democracia apoyó a Julio María Sanguinetti con quien mantuvo varias diferencias en la interna colorada.

Finalmente en 1999 accedió a la presidencia al derrotar a Tabaré Vázquez en segunda vuelta. Su gestión estuvo marcada por la crisis económica del 2002, que a la postre fue clave para el triunfo del Frente Amplio en 2005.

Batlle hizo política hasta sus últimos días. El hematoma intracraneal que sufrió se produjo durante una actividad partidaria en Tacuarembó.

Fue recordado en La Mesa por Antonio Mercader, Fernando Butazzoni, Esteban Valenti y Fernando Scrigna.

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Wilmar Amaral

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2 Comentarios

  • en este momento de profundo dolor para todo el país, en tiempos donde lo cotidiano nos arrasa, siento profundo orgullo por la altura con que han analizado la figura de Jorge Batlle. Me hace pensar que no todo está perdido en este país, que todavía se puede confrontar IDEAS, con fines constructivos para el bien común. Creo que hasta con su propia muerte, ha podido PROVOCAR a toda la clase política.
    Nunca lo voté, pero sus reflexiones y comentarios, hacen que se piante un lagrimón.

  • Tipo auténtico.
    Político inteligente y de raza.
    Tipo dotado de agudeza y gracejo muy particulares.
    Tipo discutido, injuriado (y aun vapuleado hasta el hartazgo y la vileza) pero finalmente reconocido con franca honestidad intelectual por tirios y troyanos.
    ¡Salud, Jorge Batlle!

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