Quince homicidios en nueve días: Heber se reúne con Lacalle Pou para discutir medidas

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

El ministro del Interior Luis Alberto Heber se reune hoy con el presidente Luis Lacalle Pou para discutir medidas destinadas a contener el alza que se está dando en los homicidios.

Según el último informe oficial, en el primer trimestre de este año la cantidad de homocidios fue 33% mayor que la del mismo período de 2021. Luego, abril cerró con 32 homicidios, uno más que un año antes. Y mayo trajo una avalancha: en los primeros nueve días ocurrieron 15 casos, cuando hubo 16 en todo el mes de mayo de 2021.

Ayer en rueda de prensa, Heber sostuvo que el crecimiento de este delito se debe a «una disputa muy dura por el territorio» entre «bandas de narcotraficantes»:

Como se ha tenido éxito en otras áreas, en donde hemos ido combatiendo el narcotráfico se disputan mucho más violentamente los espacios que quedan.

El secretario de Estado hizo especial hincapié en las bocas de pasta base, lugares donde no solo «se proveen drogas», sino que también «ocurren los enfrentamientos y los crímenes».

El ministro dijo que su cartera “no se va a quedar de brazos cruzados” y agregó que su equipo “tiene un plan” para bajar los homicidios. Heber no detalló las medidas pero aseguró que el plan incluye «incentivar la presencia policial» en zonas de conflicto, con una mayor carga horaria en los momentos del día en que ocurren más delitos, y también «coordinar acciones con otros Ministerios» para lograr un «abordaje mucho más amplio» de la seguridad. 

 

La Tertulia de los Miércoles con Fernanda Sfeir, Leonardo Costa, Miguel Brechner y Patricia González.

 

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Candela Stewart

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2 Comentarios

  • Al final no era tan fácil. No es con actitud que se cambia la realidad. Convengamos que el prohibicionismo ayuda mucho. USA lo probó bien con la ley seca y ahora seguimos con este otro tabú de ciertas drogas, que como deberían saber los liberales que nos gobiernan, es imparable mientras exista un MERCADO. Si hay mercado, hay oferta y esa oferta trasladará a precios todos los costos de administrar un negocio delictivo. Dedicarse a ese negocio implica mover y custodiar mercancías costosas cuyo hurto no se puede denunciar ni asegurar, corromper policías y políticos, mantener a raya a la competencia, silenciar posibles delatores, pagarle a gente que es mucho lo que se juega en lo que hace. Todo eso genera violencia corrupción y mucho dinero para los que se atreven a vivir con esos riesgos. Como bien dice González, si tan sólo pensáramos en que el consumo existe y no se puede eliminar, entonces buscaríamos vías legales y reguladas para que el consumo se abastezca. De paso podríamos recaudar IMPUESTOS y con eso financiar tratamientos de desintoxicación para quienes quieran dejar.

    La similitud entre Bonomi y Heber, por el momento se termina en las excusas. Eran pésimas las de Bonomi, que son las mismas que las de Heber. Pero mientras Bonomi contribuyó en gran medida a repensar las estrategias de la policía, de Heber es muy poco lo que se puede decir hasta hoy. La creación del PADO, la instalación de las cámaras de videovigilancia, la profesionalización y el equipamiento de la Republicana, los megaoperativos para dar captura a delincuentes pesados que asolaban barrios humildes son apenas algunas de las cosas que recuerdo de ese período. Además de subir salarios y comprar equipamiento a la policía, cosa que con este gobierno el propio sindicato policial dice que no ocurre. Baja el salario real, se vencen los chalecos antibalas, pero les dan «respaldo» declarativo.

    ¿Fue insuficiente lo de Bonomi? Si, claro. Si entran por una puerta y salen por la otra, es el juego del gato y el ratón. Pero eso no dependía ni depende de interior sino del Código Penal, del Poder Judicial y de los recursos que se asignan a las cárceles. Todos los políticos son responsables cuando un homicida vuelve a la calle sin tener evidencias de que haya sido reformado por el trato que recibió en la cárcel. Penas cortas, mecanismos de reducción, cárceles superpobladas, falta de disciplina y rutina, falta de horas de trabajo obligatorio, delincuentes conviviendo entre sí y generando su propios códigos, valores y jerarquías, justiciándose entre ellos como si sus valores y códigos fueran legítimos. Tenemos las cárceles que estamos dispuestos a pagar, estamos deseando que los delincuentes no entren y cuando entran, que salgan. Por eso del lado de afuera se está cada vez peor. Me decía un amigo –para mi asombro– que un preso cuesta mil dólares por mes a la sociedad, así que mejor largarlo y que se busque la vida por los medios que encuentre. Ese es el principio de todo: pensar que el no tenerlo preso nos sale más barato.

    Lo del ministro haciendo juicios de valor sobre la vida de las víctimas de un homicidio no tiene perdón. El día que justo él o un familiar pase por allí y le zumben las balas se va a dar cuenta de que estamos todos en el bolillero. Es una vergüenza a esta altura que pueda decir lo que dice cuando el propio presidente criticaba –con toda la razón– la idea de Bonomi de que si uno no andaba en el deito, no tenía de qué temer. Entendamos esto de una vez: estamos todos en el bolillero. Cualquier tiroteo en la calle puede terminar con una bala para nosotros. Sea porque nos confundieron con otro o porque justo pasábamos por ahí. Lo único seguro es que el que empuñó el arma esté preso y que tenga una pena tan larga como sea posible.

  • Drogas (comentario largo)

    ¿Por qué hay y se expande el consumo?
    ¿Recreación, moda, curiosidad, tregua y o evasión de una realidad insatisfactoria como modelo de vida occidental?

    El asunto es socio económico, lo es, cubre una «necesidad» de mercado y establece un negocio que además de harto lucrativo es ilegal. ¿Hasta dónde podríamos legalizar sin romper con el poder de los países centrales?

    Tampoco es que la cara visible y estigmatizada de la pasta, barata y apestosa, sea la única cara, es solo el rostro pobre, el escalón del subsuelo.
    El consumo es transversal a todas las clases sociales y el suministro, también.
    De igual modo que la rentabilidad obtenida por una pequeña boca es muchísimo mayor a la que el operador obtendría en un trabajo normal, también la importación de gran escala deja enorme dinero.
    El tipo de la boca y su banda/famila está dispuesto a matar o morir por el negocio como regla de juego, el mayorista en cambio, paga para que se cumplan esos designios.

    Mientras sea negocio, habrá negociantes de distintos calibres y estudios profesionales lavando plata; a esta altura pensar que dejará de serlo resulta quimérico, no obstante si sucediera, las estructuras mentales ya instaladas y las capacidades operativas obtenidas migrarían a otras modalidades delictivas ¿también violentas?

    El manejo electoral del tema seguridad fue retroceder casilleros, la nueva gestión Larrañaga (rip) Heber retrocedió aún más lugares, desbarató lo construido en el ministerio y la policía, involucionó.

    Rompe los ojos que se necesita urgente diseñar una política de estado con consenso político en lo posible unánime; que sea probable, no está en estos días en el pronóstico del clima.
    Si no sucede, no habrá batman, chapulín u otro superhéroe que nos salve.

    Guarteche (rip) lo anunció hace tiempo, Bonomi (rip) lo oyó, también Layera y Leal, todo se diluyó en nada por la inmediatez electoral.

    Moraleja: ciertos temas de estado, seguridad, salud, educación, energía, relaciones exteriores, ambiente…no deben ser botín electoral de nadie.

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