
Foto: AFP
La Mesa Internacional con Gustavo Calvo y Leo Harari
Cuba atraviesa un situación cada vez más compleja, marcada por una aguda escasez de combustible, apagones prolongados y una profunda depreciación del peso en el mercado informal.
A partir del 3 de enero, cuando se produjo la captura de Nicolás Maduro, la interrupción del suministro petrolero venezolano y, luego, la amenaza de Donadl Trump de imponer aranceles a los países que vendan o entreguen crudo a Cuba, han dejado a la isla con severas limitaciones energéticas que impactan de lleno en sectores estratégicos como el transporte y la generación eléctrica, con una afectación seria de la vida cotidiana, incluso los servicios de salud y la actividad comercial en general.
El deterioro económico se refleja también en la caída del turismo, tras la suspensión de vuelos internacionales por falta de combustible en los aeropuertos locales, así como en una inflación persistente que ha pulverizado el poder adquisitivo. Con un tipo de cambio informal disparado y un salario medio que equivale a apenas unos pocos dólares mensuales, la desigualdad se profundiza entre quienes reciben remesas o participan en el sector privado y quienes dependen exclusivamente del Estado.
En este escenario de crisis el Gobierno ha optado por un plan de contingencia basado en el racionamiento, el teletrabajo y la reducción de actividades no esenciales, mientras mantiene un discurso de resistencia frente a la presión externa.
Viene de: Israel registrará partes de Cisjordania como “propiedad del Estado” por primera vez desde 1967
Con su discurso en Munich, Marco Rubio buscó relanzar la relación de Estados Unidos y Europa









