
El martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, protagonizaron un contrapunto cuando hicieron uso de la palabra, uno a continuación del otro, ante la Asamblea General de la ONU, en una jornada atravesada por la guerra con Irán, la situación en Gaza, el debate sobre la influencia de Estados Unidos en América Latina y los desafíos que enfrenta el multilateralismo.
Trump defendió las acciones militares de su gobierno contra Irán y reclamó mantener la presión económica sobre Teherán. “Nunca permitiré que Irán tenga un arma nuclear”, afirmó, y planteó la posibilidad de un acuerdo o de “aniquilar a la República Islámica”.
Lula, por su parte, denunció las presiones de las grandes potencias sobre la región y aseguró que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. También rechazó el uso de aranceles como instrumento de coerción y aclaró “No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas”.
Los dos mensajes incluyeron posiciones distintas sobre el uso de la fuerza y el papel de los organismos internacionales. Trump cuestionó varias instituciones multilaterales; Lula criticó la parálisis del Consejo de Seguridad y reclamó cambios en su funcionamiento. Sobre Gaza, Lula condenó las acciones del gobierno israelí y también los ataques de Hamás.
















