Análisis Económico

Mercado de trabajo mostró bajo dinamismo en la segunda mitad de 2025: ¿Cómo fue la evolución de los salarios? ¿Qué se puede esperar a futuro? (Exante)

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Foto: Pixabay

En Perspectiva · Análisis Económico Exante – Mercado de trabajo mostró bajo dinamismo en la segunda mitad del 2025

EMILIANO COTELO (EC): En los últimos días, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó los datos relativos al mercado de trabajo correspondientes al mes de diciembre.

De acuerdo con estas cifras, la tasa de actividad se ubicó al cierre del año pasado en 64,5% de la Población en Edad de Trabajar, la tasa de empleo en 60% y la tasa de desempleo en 7% de la Población Económicamente Activa.

A su vez, el INE también publicó recientemente las últimas cifras relativas a la evolución de los salarios. Estos números marcaron que el salario real subió 2,3% en diciembre frente al mismo mes de 2024.

Aprovechando estos datos, les proponemos dedicar el espacio de análisis económico de hoy a repasar la evolución reciente del mercado de trabajo en Uruguay y las perspectivas para los próximos meses. Para esto, estamos en contacto en los próximos minutos con el economista Luciano Magnífico, gerente en Exante.

Luciano, ¿te parece si empezamos repasando justamente cómo ha sido la evolución reciente de los indicadores del mercado de trabajo?

GRÁFICOS – INDICADORES DEL MERCADO DE TRABAJO

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): Sí, claro. A ver, si vamos primero a la comparación de promedios anuales, la conclusión es que 2025 fue un muy buen año para el mercado de trabajo.

En concreto, la tasa de empleo se ubicó en el promedio del año pasado en 59,7% de la Población en Edad de Trabajar (o PET, por sus siglas). Esto pautó una suba de 0,6 puntos porcentuales en la tasa de empleo respecto al promedio de 2024 y supuso alcanzar un guarismo máximo en este indicador desde 2014.

Por su parte, la tasa de actividad se situó en 64,5% de la PET, exhibiendo también una suba respecto al promedio de 2024, aunque en este caso más moderada (de 0,2 p.p.). En este caso, también se alcanzaron niveles no observados desde hace más de una década.

Finalmente, la tasa de desempleo se ubicó en el promedio del año pasado en 7,5% de la Población Económicamente Activa (o PEA), con una caída de 0,7 p.p. respecto a 2024 y también ubicándose en los niveles más favorables desde 2014.

EC: ¿Qué implican estos movimientos a nivel de cantidad de personas? ¿Cuántos puestos de trabajo se crearon en 2025?

LM: Siguiendo bajo la misma lógica de promedios anuales, la población ocupada ascendió a alrededor de 1.744.000 personas en el promedio del año pasado, con una suba de casi 26.000 personas respecto a 2024. Estos son niveles récord de cantidad de ocupados.

A su vez, la cantidad de desocupados se situó el año pasado en 140.000 personas, pautando una caída de unas 13.000 personas frente al año previo.

Como decía al principio entonces, desde esta mirada de promedios anuales, no hay dudas de que los datos de 2025 son muy positivos. Ahora, cuando miramos lo que ha sido la evolución durante el año, las conclusiones son muy distintas.

EC: ¿A qué te referís con eso, Luciano?

LM: Siempre remarcamos que las cifras del mercado laboral tienen bastante volatilidad mes a mes y la evolución depende mucho de la época del año en que nos encontremos, porque hay comportamientos estacionales.

Dado eso, en Exante solemos analizar estos indicadores en ciclo-tendencia, lo que justamente depura factores estacionales e irregulares y nos permite mirar la dinámica del mercado de trabajo mes a mes.

En ese sentido, bajo esta mirada de ciclo-tendencia, los indicadores del mercado de trabajo tendieron a evolucionar favorablemente durante los primeros meses de 2025 pero, sin embargo, en la segunda mitad del año no mostraron mejoras adicionales.

Incluso, cabe señalar que en el último trimestre del año tendió a observarse un leve deterioro a nivel de la tasa de empleo, lo que en un contexto de estabilidad a nivel de la tasa de actividad, determinó un aumento de la tasa de desempleo.

Esta evolución que estoy comentando para el mercado de trabajo no es muy distinta a la dinámica que siguió, por ejemplo, la propia actividad económica durante 2025. En ambos casos se verificaron variaciones promedio anual relativamente favorables, combinadas con un bajo dinamismo en la última parte del año.

EC: ¿Y cómo concilian esos dos elementos? Me refiero a crecimientos importantes en el promedio del año, pero como decías tú, con bajo dinamismo en la segunda mitad de 2025.

LM: Ahí entra en juego la evolución de menos a más que mostraron los indicadores del mercado laboral durante 2024. Recordemos que en 2024 estos indicadores exhibieron un buen dinamismo a lo largo del año, lo que dejó como consecuencia un piso relativamente alto para el promedio de 2025.

En ese sentido y aun cuando decíamos que el mercado de trabajo perdió dinamismo en la segunda parte del año pasado, ese piso relativamente alto igualmente permitió tener variaciones promedio anual como las que se verificaron.

EC: Queda claro, Luciano. El INE también publicó en los últimos días los datos de salarios para el cierre de 2025, ¿qué conclusiones podemos sacar de esas cifras?

LM: A ver, lo principal es que el salario real de la economía mostró un crecimiento de 1,1% en el promedio del año pasado. En la descomposición público / privado, el salario real público subió más, en torno a 1,5%, mientras que el privado mostró una suba de 0,8% en esa medición.

A su vez, con esta evolución el salario real acumuló el tercer año consecutivo con aumento en la comparación promedio anual, aunque la suba del año pasado estuvo por debajo de las de 2023 (que fue de 3,7%) y de 2024 (de 2,6%). Cabe señalar que las variaciones en esos dos años también están relacionadas al rebote tras la caída que mostró el salario real entre 2020 y 2022, en un contexto de pandemia.

EC: Mirando hacia adelante, ¿qué proyecciones manejan en Exante para el mercado laboral en los próximos meses?

LM: Nuestro escenario base asume que los indicadores del mercado de trabajo continuarán en niveles muy favorables, aunque no mostrarían mejoras adicionales este año.

Por ejemplo, a nivel de la cantidad de ocupados estamos trabajando con una proyección de relativa estabilidad para el promedio de 2026 respecto a lo observado el año pasado.

Por su parte, con los resultados que ya se conocen de las negociaciones colectivas, proyectamos un crecimiento del salario real apenas por encima de 1,5% para este año.

Esta combinación llevaría a que la masa salarial en términos reales crezca casi 1 punto porcentual menos en el promedio del año que lo registrado en 2025.

EC: ¿Y en términos del consumo privado? ¿Cómo son los pronósticos allí?

LM: Nuestras estimaciones apuntan a que el consumo privado habría acumulado un crecimiento en torno a 2% en el promedio del año pasado. Esa suba de 2% tiene por detrás un efecto arrastre estadístico relativamente importante por la evolución de esta variable sobre el final de 2024 (con la misma lógica de lo que comentábamos antes para el mercado de trabajo y la actividad económica).

En ese sentido, en un escenario en el que el efecto arrastre estadístico para 2026 sería algo menor y en el que el empleo seguiría mostrando poco dinamismo, nuestras estimaciones apuntan a una moderación del ritmo de crecimiento del consumo privado este año, hacia una tasa del orden de 1,5% promedio anual.

EC: En diferentes apariciones en el programa han venido señalando desde Exante algunos riesgos de la sorpresa desinflacionaria que se ha registrado en los últimos meses. De hecho, esta semana se conoció el dato de inflación de enero, que mostró una nueva caída, ¿cómo puede impactar eso en estas proyecciones que recién comentabas?

LM: Sí Emiliano, efectivamente hemos venido señalando potenciales riesgos en materia fiscal y de empleo de esta caída tan abrupta que ha mostrado la inflación recientemente. En el caso del empleo, la variable clave es el salario real. Como decíamos en alguna otra oportunidad, si la inflación baja más rápido de lo esperado y los salarios nominales ya están acordados, el salario real crece más de lo previsto.

El vaso medio lleno es que eso podría favorecer el poder adquisitivo de los hogares y dar lugar a un mayor crecimiento del consumo privado.

Ahora, también es un desafío para los costos de las empresas, especialmente en sectores con menor productividad y por ende, menor capacidad de absorber costos incrementales. El riesgo es que aparezcan ajustes por el lado del empleo, en momentos en los que la economía crece poco y hay indicios de que se está agotando la fase de recuperación cíclica del mercado de trabajo.

En ese marco, las proyecciones que comentaba antes asumen una caída adicional de la inflación en los próximos meses y luego una convergencia hacia la meta de 4,5%, finalizando 2026 en torno a ese umbral. Ahora, eso también contempla una trayectoria alcista del tipo de cambio a lo largo de este año.

Si eso no se verifica, tendremos un escenario de mayor suba del salario real, que podría implicar un peor desempeño a nivel del empleo de lo que estamos proyectando; en ese caso, el impacto sobre el consumo privado dependerá de cuál de esos efectos, aumento del salario real o un menor nivel de empleo, predomine.

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