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Papa León XIV publicó su primera encíclica, centrada en los desafíos de la Inteligencia Artificial: "La Iglesia solo tiene su poder moral para generar conciencia sobre estos asuntos y pedir soluciones”, dice Guillermo Sandoval (CELAM)

Foto: AFP

En Perspectiva · Entrevista con Guillermo Sandoval – Director del Centro de Gestión del Conocimiento, CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano)

Hace 135 años, la Iglesia Católica se involucró por primera vez en la cuestión social con una carta del papa León XIII sobre los derechos de los obreros en plena Revolución Industrial. Aquel documento se llamó Rerum novarum —los asuntos nuevos— y fundó lo que desde entonces se conoce como la doctrina social de la Iglesia.

Esta semana, el papa León XIV —que tomó ese nombre precisamente por aquella herencia— publicó su primera encíclica social. En este caso el “asunto nuevo” es la Inteligencia Artificial (IA). Y el título resume la apuesta: Magnifica Humanitas, la magnífica humanidad.

Papa León XIV, encíclica. Foto: AFP
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La presentación del documento, el lunes pasado en el Aula del Sínodo del Vaticano, fue en sí misma un hecho inusual: el Papa optó por comentar él mismo la encíclica y lo hizo acompañado por tres expertos, uno de ellos Chris Olah, cofundador de Anthropic, una de las empresas de IA de frontera más importantes del mundo.

Entre sus planteos, el Papa dio mucho que hablar porque dijo que la IA debe ser "desarmada". Y explicó que se expresó asi deliberadamente, porque este momento exige palabras fuertes capaces de captar la atención. 

En la encíclica, el concepto va más allá de lo militar: desarmar la IA significa, según el texto, sustraerla a la lógica de que quien posee el poder tecnológico tiene derecho a gobernar.

La encíclica tiene casi 250 párrafos y abarca un territorio muy amplio: los límites éticos de la IA, la concentración de poder tecnológico en manos de pocas empresas privadas, la desinformación, el trabajo en la era de la automatización, las nuevas formas de esclavitud digital y la guerra con sistemas autónomos.

Para América Latina, tiene además una dimensión particular. La región es consumidora de tecnología pero participa poco en su diseño. Y el CELAM —el organismo que articula a los episcopados latinoamericanos— viene siguiendo este debate con atención creciente.

Emiliano Cotelo conversó con Guillermo Sandoval, director del Centro de Gestión del Conocimiento del CELAM y Magíster en Doctrina Social de la Iglesia (Universidad de Salamanca).

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