Análisis Económico

Paraguay alcanzó el grado inversor de la calificadora Standard & Poor’s ¿En qué se sustenta el cambio? (Exante)

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Foto: Banco Central de Paraguay

En Perspectiva · Análisis Económico Exante – Paraguay alcanzó el grado inversor de la calificadora Standard & Poor´s: Repaso del panorama económico y perspectivas

ROMINA ANDRIOLI (RA): A mediados de diciembre la calificadora de riesgo Standard & Poor´s elevó la nota crediticia de Paraguay de BB+ a BBB-, situándola en el primer escalón de grado inversor. De esta manera S&P se convierte en la segunda agencia calificadora que le otorga a Parguay el grado inversor, luego de que Moody´s lo hiciera en 2024.

En el espacio de análisis económico de hoy les proponemos detenernos a repasar cómo ha sido el desempeño económico paraguayo en los últimos años, en qué se sustenta el cambio de calificación crediticia y en cómo se perfilan las perspectivas económicas de Paraguay para los próximos años. Para eso estamos con Alejandro Vallcorba, economista de EXANTE.

Alejandro, ¿en qué se fundamenta la decisión de Standard & Poor’s de otorgarle el grado inversor a Paraguay?

ALEJANDRO VALLCORBA (AV): Standard & Poor’s destaca varios factores detrás de esta mejora, lo cual es habitual en este tipo de decisiones, dado que los modelos de calificación de estas agencias incorporan siempre múltiples dimensiones.

Por un lado, el informe destaca el buen desempeño macroeconómico de Paraguay, con varios años de crecimiento sostenido, una inflación controlada y un manejo prudente de la política económica. Destacan también los avances en diversificación productiva y la inversión en infraestructura, que ayudaron a reducir la vulnerabilidad histórica del país frente a los precios de las materias primas y a los shocks climáticos, algo clave para una economía como la paraguaya.

Por otro lado, S&P pone un fuerte énfasis en la disciplina fiscal. Valoran especialmente la consolidación fiscal lograda en los últimos años, el fortalecimiento del marco institucional —como la regla fiscal— y una mejora sostenida en la gobernanza. Todo esto refuerza la credibilidad del país, reduce la percepción de riesgo y es central para explicar por qué Paraguay se posiciona entre las economías más estables de la región.

En definitiva, S&P apeló a un conjunto de razones para esta decisión que son muy similares a las que había señalado Moody´s cuando le otorgó a Paraguay la nota de grado inversor en 2024 y que en definitiva están muy alineadas también a lo que es nuestra percepción sobre los avances que viene haciendo la economía paraguaya en los últimos años.

RA:  Bien, vayamos por partes entonces. ¿Qué tan fuerte fue la expansión de la economía paraguaya en los últimos años y qué se espera hacia adelante?

AV:  Este año la economía paraguaya va a cerrar con un crecimiento en torno al 6% en promedio. Pero no se trata de algo puntual o coyuntural: Paraguay ya lleva varios años mostrando un desempeño sólido. De hecho, si tomamos como referencia el período post pandemia, desde 2021 la economía viene creciendo a un ritmo en torno a 4% promedio anual, incluso incorporando un año complejo como fue 2022, que estuvo fuertemente afectado por una sequía.

Esto es importante remarcarlo porque la economía paraguaya es particularmente sensible a los factores climáticos, dado su alto grado de dependencia del sector agropecuario y de la generación de energía eléctrica, incluso más que otros países de la región, como Uruguay.

Y cuando miramos hacia adelante, el panorama sigue siendo muy positivo. Las proyecciones de los analistas locales, calificadoras de riesgo, organismos internacionales y del propio gobierno coinciden en que, en que el crecimiento potencial de Paraguay está en torno a 3,5%–4% anual. Eso lo posiciona como una de las economías con mayor dinamismo de la región y ayuda a entender por qué hoy logra el grado de inversión.

RA: Vayamos al otro gran punto que destaca Standard & Poor’s, que es la consolidación fiscal. ¿Cómo viene siendo el desempeño de Paraguay en el plano fiscal?

AV:Paraguay tiene un historial fiscal que es poco común en la región. Desde hace años cuenta con una regla fiscal que fija un tope máximo de déficit de 1,5% del PIB. Antes de la pandemia ese marco se cumplía de manera sistemática. De hecho, el país tuvo superávit fiscal hasta 2012 y luego déficits moderados, alineados con el tope que comentaba de 1,5% del PIB.

Ese esquema se vio tensionado a partir de 2019, primero por una sequía muy fuerte en ese año y luego, en 2020, por la pandemia. En ese año el déficit superó el 6% del PIB, algo que ocurrió en prácticamente todos los países. Lo que destaca Paraguay es que luego de eso encaró un proceso de convergencia fiscal nuevamente a la meta, reduciendo de forma gradual y sostenida el déficit en los años siguientes.

De hecho, uno de los puntos que más valoran las calificadoras es justamente ese compromiso con volver a la regla. Las proyecciones oficiales y de los analistas apuntan a que en 2026 el déficit estaría nuevamente en torno al 1,5% del PIB, en línea con el marco fiscal. Ese proceso de convergencia es uno de los factores centrales que explican la mejora de calificación por parte de Standard & Poor’s, y que ya había sido reconocido previamente por Moody’s.

RA: Y supongo que el éxito en el plan de convergencia fiscal que comentas también determina que Paraguay tenga un riesgo país bajo, ¿es así?

AV: Sí, tal cual. El riesgo país de Paraguay ha registrado un marcado descenso en los últimos años y actualmente se ubica en torno a los 100 pbs, un nivel similar al de otros países de la región con grado inversor, como Perú y Chile, incluso este último con una calificación todavía mayor (de A según S&P). Si lo pensamos así, la obtención del grado inversor puede que ya estuviera más o menos descontada por el mercado.

RA: De todas formas, por más que ya estuviera descontada no deja de ser una buena noticia ¿no?, ¿Qotros beneficios concretos pueden traer esta suba de la calificación a Paraguay?

AV: Sí, sin duda es una muy buena noticia y tiene efectos positivos. Tener una calificación de grado inversor de dos agencias importantes (Moody’s y S&P) aumenta la probabilidad de que grandes fondos institucionales puedan invertir en el país, ya que algunas instituciones tienen exigencias de doble grado inversor.

Si bien las calificaciones de las agencias no son el único factor que miran los inversores (ya sean personas, fondos o bancos de inversión), sí sirven como una referencia clara sobre la capacidad y la voluntad de un país de cumplir en tiempo y forma con sus compromisos financieros, útil sobre todo para cuando los inversores evalúan inversiones que tienen más “lejos”.

Que Paraguay obtenga su segunda calificación de grado de inversión refuerza la percepción de que el país mantiene una macroeconomía ordenada, un bajo nivel de deuda y un marco fiscal relativamente previsible, algo que hoy no es menor en la región. En otras palabras, confirma que Paraguay es visto cada vez más como un país confiable y previsible.

Como el riesgo país ya venía operando en niveles bajos antes de esta mejora, probablemente no haya un margen muy grande para que baje aún más el costo del endeudamiento. Sí puede verse un impacto más claro es en la calidad de los flujos de capital: más inversiones de largo plazo, mayor confianza de inversores extranjeros y, con eso, más proyectos productivos y mayor demanda de empleo, que impulsen un crecimiento sostenido y más diversificado.

RA: Queda claro. Parecería entonces que Paraguay está logrando cosas que Uruguay no, como una mayor tasa de crecimiento y una rápida convergencia fiscal. ¿Esto puede convertirse en un riesgo para Uruguay, en la medida en que Paraguay se vuelve un destino cada vez más atractivo para las inversiones?

AV: Bueno, sin duda que Paraguay ha ganado un atractivo relativo como destino de inversión, apoyado en una macroeconomía ordenada y una disciplina fiscal que viene sosteniendo desde hace varios años. En ese sentido, la mejora de la calificación es una especie de espaldarazo a todos estos avances que viene teniendo el país y lo posiciona hoy como un competidor más visible dentro de la región.

De todos modos, Uruguay sigue teniendo fortalezas estructurales importantes, que en Paraguay todavía son debilidades estructurales. Me refiero por ejemplo a un marco institucional sólido, mayor seguridad jurídica y una mejor percepción en materia de corrupción. Incluso, la austeridad fiscal paraguaya a veces aparece como un punto discutible, dadas sus importantes carencias de infraestructura, donde distintos sectores reclaman más inversión pública.

En materia social Paraguay tiene también varias cosas por mejorar. Por ejemplo, la informalidad en el mercado de trabajo, que si bien viene bajando todavía afecta a casi el 60% de los ocupados, buena parte de los trabajadores perciben salarios inferiores al salario mínimo nacional y alrededor del 20% de la población se encuentra en situación de pobreza.

Dicho esto, como decíamos antes la segunda calificación de grado inversor confirma que Paraguay está haciendo muchas cosas bien y que es visto cada vez más como un jugador relevante para atraer capitales. El desafío hacia adelante para este país me parece que pasa por apalancarse en el crecimiento económico, en la mejora de las condiciones de acceso al crédito y en los mayores flujos de inversión en economía real, para encarar un proceso de reformas que permitan ir cambiando esa realidad.

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