
Foto: adhocFotos
EMILIANO COTELO (EC): En las últimas semanas el precio internacional de la soja registró una suba importante, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo.
Para Uruguay, esa noticia llega cerca del comienzo de la cosecha de una zafra de verano que viene severamente afectada por la falta de lluvias.
En ese escenario, cabe preguntarse, ¿hasta qué punto la mejora reciente en los precios internacionales de la soja puede compensar el impacto negativo del clima sobre la producción? De eso vamos a conversar en los próximos minutos con la economista Delfina Matos, de Exante.
ROMINA ANDRIOLI (RA): Delfina, en las últimas semanas vimos una suba bastante marcada en el precio internacional de la soja. ¿Qué está pasando en el mercado global?
DELFINA MATOS (DM): Si, la soja registró un repunte en los mercados internacionales. De hecho, la soja en la bolsa de Chicago ya venía subiendo desde inicios de año y con la guerra en Medio Oriente tuvo un impulso adicional en las últimas semanas. El conflicto impacta a los precios de los granos a través del precio del petróleo por varias vías: costos logísticos, energía y biocombustibles.
De esta forma, la soja en Chicago subió 18% en lo que va del año y 5% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, ubicándose en unos US$ 450 la tonelada, que son los valores más altos en dos años.

RA: ¿Esa suba de precios también se vio en Uruguay?
DM: Los precios de la soja local también subieron, pero en menor magnitud. De acuerdo con datos publicados por la Cámara Mercantil, en los últimos días las referencias estuvieron en unos US$ 400 la tonelada de soja, un precio 11% superior al del cierre de 2025 y que subió 3% desde el inicio de la guerra; como decía, subió, pero menos que en los mercados internacionales. Aquí puede estar jugando que en la región hay abundante oferta de soja disponible, con la entrada de la cosecha de Brasil en estas semanas.
RA: También está por comenzar la cosecha en Uruguay, ¿no es así? ¿Cómo llega la zafra de soja desde el punto de vista productivo a este escenario de suba de precios?
DM: Si, se está acercando el inicio de la cosecha de soja en nuestro país, que llega en una situación bastante complicada. La falta de lluvias de este verano fue muy severa en varias zonas agrícolas, lo que dejará rendimientos menores a los que se proyectaban inicialmente.
Todavía es incierto cuán menores serán los rendimientos y seguramente haya bastante heterogeneidad entre zonas del país, pero las estimaciones que se están manejando en estos días por operadores del sector son de rendimientos de entre 1.700 y 2.000 kg/há, inferiores al promedio de los últimos años de 2.600 kg/há y muy por debajo del récord del verano pasado de 3.100 kg/há.
RA: ¿Esta situación se asemeja a la sequía del verano 2023? Lo pregunto porque en ese momento la producción de soja tuvo una baja muy significativa.
DM: No, hasta el momento no habría pérdidas de esa magnitud, aunque sí el impacto negativo es importante. Para ponerlo en perspectiva, en 2023 el rendimiento promedio país del cultivo de soja fue menor a los 700 kg/há, y ahora decía que se están manejando unos 1.700-2.000 kg/há; la pérdida total o casi total puede ser la situación de algunas chacras, pero no a nivel general. Con estos rendimientos y una superficie sembrada que fue de algo más de 1,2 millones de hectáreas, el descenso de la cosecha estaría entre 40% y 50%, totalizando entre 2 y 2,5 millones de toneladas.
RA: Está claro Delfina. Ahora, con este impacto negativo del lado climático, ¿la suba reciente de los precios puede ayudar a amortiguar el impacto económico para los productores?
DM: Sin dudas que la suba de los precios es una buena noticia, que llega en un momento oportuno desde el punto de vista comercial y puede compensar parte de las pérdidas ocasionadas por la sequía. Pero el aumento de los precios no ha sido tan significativo como para neutralizar el impacto del clima. Sí puede ayudar a que los márgenes no sean tan bajos como serían en el escenario de precios de unos meses atrás.
RA: Concretamente, ¿cuál es la estimación de márgenes que hacen en Exante para esta zafra de soja?
DM: Es difícil hacer un promedio considerando el nivel de incertidumbre actual, pero podemos hacer varios escenarios.
Con un rendimiento del cultivo de 2.000 kg/há, que puede ser algo optimista, y un precio medio de US$ 380 la tonelada (asumiendo que ya se había vendido parte a precios más bajos a los actuales), el margen por hectárea en el cultivo de soja antes del pago de la renta de la tierra y de costos financieros y de estructura sería prácticamente cero. En un escenario en que asumamos que todo se vende a los valores actuales de US$ 400 la tonelada, el margen por hectárea sería modestamente positivo; pero si se obtienen rendimientos más bajos, de 1.700 o 1.800 kg/há, ya estaríamos hablando de pérdidas, incluso antes del pago de la renta de la tierra y de costos financieros.
RA: Considerando que el cultivo de soja es el más extendido del país, estos pobres resultados pueden tener consecuencias para la economía uruguaya en general, ¿verdad?
DM: Si, la soja es el principal cultivo de nuestro país, como decís, y es uno de los principales productos de exportación (solo después de la carne y la celulosa). El año pasado, que fue un año de producción récord de soja, se exportaron unos US$ 1.500 millones. Una reducción de la cosecha del orden de 40% este año, a un precio como el de hoy de US$ 400 la tonelada, supone unos US$ 600 millones menos por ingresos de exportación para el país.
Por lo tanto, lo que ocurra con la campaña de soja impacta a la economía en general, a través del nivel de exportaciones, de la actividad logística y de transporte y del ingreso de divisas.
De hecho, para dar una magnitud de la importancia que tiene, podemos recordar que el impacto de la sequía sobre la producción de los cultivos de verano es uno de los elementos que podrían explicar la contracción que señaló el Indicador Mensual de Actividad Económica del Banco Central (IMAE) para el último trimestre de 2025, que fue de 0,6%; ya que la imputación del valor agregado de la actual zafra de cultivos de verano en el PIB se concentra en dos momentos: el cuarto trimestre de 2025, que es el momento de la implantación, y el segundo trimestre de 2026, que es el momento de la cosecha.
Ello se confirmará la semana que viene con la publicación de las cifras de Cuentas Nacionales, pero todo hace pensar que el PIB efectivamente habría caído al cierre del año pasado.
RA: Bien. Antes de terminar Delfina, quería preguntarte sobre el impacto que puede tener el conflicto en Medio Oriente sobre otros cultivos. Pensando en la próxima campaña de cultivos de invierno, ¿qué cabe esperar?
DM: Ahí hay varios aspectos a considerar. No solo los precios de los granos, sino también los costos. El petróleo y los fertilizantes son insumos importados claves para la agricultura de nuestro país; que con el conflicto en Medio Oriente han tenido subas muy marcadas de los precios.
Por el estrecho de Ormuz, además de petróleo circula una cantidad relevante de fertilizantes, en particular de Urea. Irán es un jugador importante en ese mercado y por esa vía transita 35% de la producción global.
Todavía hay gran incertidumbre en torno a cuánto durará el conflicto geopolítico y cuán presionados seguirán los precios del petróleo y los fertilizantes, pero es algo que rápidamente podría traducirse en mayores costos para los cultivos de trigo, cebada y colza y que habrá que seguir muy de cerca en las próximas semanas.














