Análisis Económico

Recaudación de la DGI aumentó casi 3% real en todo 2025: ¿Qué impuestos empujaron el crecimiento? (Exante)

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Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

EMILIANO COTELO (EC): Según los últimos datos divulgados por la Dirección General Impositiva (DGI), la recaudación neta de este organismo ascendió a casi 600.000 millones en el conjunto de 2025, equivalentes a unos US$ 14.600 millones.

Esto implicó una suba de los ingresos netos de la DGI en el acumulado del año pasado de 7,4% en pesos corrientes y de 2,7% si consideramos las variaciones ajustadas por inflación.

¿Qué implican estas cifras? ¿Qué tan generalizado fue este incremento en la recaudación? ¿En qué impuestos se registraron las mayores variaciones?

Para discutir sobre estos temas, estamos en contacto en los próximos minutos con el economista Luciano Magnífico, gerente en Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Luciano, ¿cómo leyeron ustedes en Exante esta suba de casi 3% en la recaudación neta de la DGI el año pasado?

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): A ver, si solo miramos la variación promedio anual, uno podría pensar que un crecimiento de los ingresos netos de la DGI de 2,7% en términos reales es un muy buen registro.

De hecho, ese crecimiento promedio anual de 2025 es casi el doble del que se observó en 2024, que había sido del orden de 1,5%, y obviamente supera con creces la caída de 2% que se había registrado en 2023.

Además, hay que recordar que nuestras estimaciones apuntan a que la actividad económica habría mostrado un crecimiento del orden de 2% en el promedio del año pasado, por lo que esta suba de la recaudación de casi 3% excedería al ritmo de crecimiento de la economía; esto es una referencia relevante, dado que en general la actividad económica y la recaudación impositiva tienen una relación muy estrecha.

Ahora, si hilamos un poco más fino, las conclusiones varían

RA: ¿A qué te referís con eso?

LM: Me refiero básicamente a dos cosas.

En primer lugar, a que más allá de esa suba de 3% que comentábamos antes para el promedio del año, lo cierto es que durante 2025 la recaudación neta de la DGI no acumuló crecimiento, manteniéndose en niveles comparables a los del cierre de 2024.

Esto surge de la estimación que realizamos en Exante del componente de ciclo-tendencia de la serie de recaudación neta, que nos permite excluir los patrones estacionales e irregulares que tiene este indicador y quedarnos entonces con la parte más estructural de esta variable.

En base a esas estimaciones, lo que vemos es que ya desde el final del primer trimestre que la recaudación neta de la DGI no crece y de hecho, en la mayor parte de los últimos meses ha caído en esa medición.

RA: ¿Cómo concilia entonces esa falta de crecimiento en la medición ciclo-tendencia con la suba de casi 3% que registró esta variable en el promedio de 2025?

LM: Esto se explica por la evolución que mostró la recaudación durante 2024, que fue de menos a más, lo que dejó un efecto arrastre estadístico positivo, que explicó íntegramente ese crecimiento promedio anual de 2,7% que comentábamos antes.

Esta evolución que estoy mencionando no es muy distinta a la que hemos venido discutiendo con ustedes sobre la propia actividad económica o incluso sobre los indicadores del mercado de trabajo; son todas variables que exhibieron un muy buen dinamismo sobre el final de 2024 y luego, a medida que fue avanzando 2025, ese dinamismo se fue disipando con mayor o menor intensidad dependiendo del indicador.

Saliendo de esto, el otro factor que nos hace matizar un poco ese crecimiento de la recaudación de la DGI en el promedio de 2025 es la heterogeneidad que se dio a nivel de impuestos.

RA: ¿Podemos ahondar un poco más en eso? ¿Qué impuestos empujaron el crecimiento de la recaudación?

LM: Si hacemos el repaso de las variaciones promedio anual, el crecimiento distó mucho de ser generalizado.

En particular, destacaron las subas en términos reales del orden de 3% que registraron el IVA y el IRPF. La recaudación de IRAE también subió, en torno a 1,5%, aunque en este caso ya estamos considerando una variación inferior a la que mostró la recaudación neta.

Por su parte, la recaudación por concepto de Impuesto al Patrimonio cayó 5%, la de IASS bajó 3%, la de IMESI y la de IRNR (Impuesto a la Renta de No Residentes) cayeron 1%.

En este punto, es importante destacar que el IVA representó el año pasado el 48% de la recaudación bruta de la DGI, mientras que el IRPF tuvo una participación de 18%. Por ende, estos dos impuestos supusieron dos tercios de los ingresos brutos de la DGI; lo que explicó que, a pesar de que en varios impuestos se registraran caídas, la recaudación total haya subido.

Otro elemento que hay que mencionar es que hasta ahora hemos estado hablando de la evolución de la recaudación neta. Si analizamos únicamente la recaudación en términos brutos también se observa una suba, aunque en una magnitud inferior, de 1,8%. El mayor incremento de la recaudación en términos netos (el 2,7% que hemos venido repitiendo) obedece a que el rubro de certificados y devoluciones cayó 3%.

RA: Varias veces hemos discutido con ustedes en el programa que el gobierno propuso en el Presupuesto un ajuste del déficit fiscal basado esencialmente en un aumento de los ingresos públicos, ¿estos datos de recaudación de DGI de 2025 están alineados a lo que esperaba el equipo económico?

LM: De acuerdo con la programación fiscal y con las proyecciones macroeconómicas explicitadas en el Presupuesto, el gobierno contemplaba una suba de los ingresos netos de la DGI del orden del 4% en términos reales en 2025.

El registro que se terminó materializando fue alrededor de un punto porcentual menor que esa proyección; cuando lo miramos en términos del producto, esto implicó que la recaudación neta de la DGI se ubicara al cierre del año pasado en 16,5% del PIB (una décima por debajo de la proyección oficial para 2025).

RA: Para ir cerrando, Luciano. ¿Qué puede esperarse hacia adelante? ¿Es posible cumplir con las proyecciones explicitadas por el gobierno para los próximos años?

LM: En el Presupuesto, el equipo económico proyectaba que la recaudación neta de la DGI mostraría un incremento de unas cuatro décimas del PIB en el conjunto de 2026, lo que equivale a una suba de más de 4% en términos reales para este año.

Posteriormente, entre 2027 y 2029 los ingresos impositivos exhibirían un incremento adicional de un punto del PIB, que permitiría llevar el déficit del sector público consolidado hacia niveles del orden de 3% del PIB hacia el final del período de gobierno (desde los niveles actuales de 4,5% del PIB); esta trayectoria implica un crecimiento de la recaudación de la DGI en términos reales de 6% en 2027 y de alrededor de 4% anual en los siguientes dos años.

En ese marco, el cumplimiento o no de estas proyecciones depende fundamentalmente de si se materializan una serie de supuestos que realizó el gobierno.

RA: ¿Cuáles son esos supuestos clave?

LM: Por un lado, tenemos las proyecciones de crecimiento económico, que como mencionaba al pasar antes tienen una relación muy estrecha con la evolución de la recaudación de impuestos.

En ese sentido, hemos discutido otras veces que el Presupuesto incluyó una proyección de crecimiento del PIB de 2,4% promedio anual para el período 2025-2029.

Por lo pronto, el crecimiento para 2025 terminará siendo menor que el 2,6% que proyectó el gobierno, mientras que para 2026 nuestras proyecciones apuntan a una expansión de la economía del orden de 1,5% frente a una proyección oficial de 2,2%.

Entonces, lograr crecer al ritmo que está contemplado en el Presupuesto es un primer desafío que tienen las autoridades para cumplir con las proyecciones de aumento en la recaudación.

Otro aspecto a tener en cuenta es que ya este año entran en vigor algunos de los cambios tributarios que impulsó el gobierno. Este tipo de cambios siempre trae aparejada la incertidumbre de si podrá recaudarse tanto como lo proyectado inicialmente, por lo que ahí hay otro desafío o riesgo para el gobierno.

En este punto, vale aclarar que el Impuesto Mínimo Complementario Doméstico, que representa la mayor parte del aumento en la recaudación asociado a cambios tributarios que proyecta el gobierno para el quinquenio, recién se reflejará en la contabilidad fiscal a partir de 2027.

Finalmente, vale recordar que también las proyecciones de recaudación contemplaban una mejora gradual de la eficiencia recaudatoria en estos cinco años, que alcanzaría a 0,75% del PIB. Materializar esta proyección también implica un desafío importante en sí mismo, que se suma al resto de los elementos analizados.

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