
Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
EMILIANO COTELO (EC): La semana pasada la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca publicó los resultados de la encuesta agrícola primavera-verano para la zafra 2025/2026.
Estas cifras confirmaron una caída del área sembrada de trigo y cebada y una fuerte expansión en la colza y carinata. Además, pautaron rendimientos de los cultivos de invierno mejores a los inicialmente esperados. De todas formas, el resultado fue una caída de 10% de la cosecha a nivel agregado.
Con este contexto, profundizaremos en los próximos minutos sobre los resultados de la campaña agrícola de invierno que cierra y nos meteremos en cómo viene avanzando la zafra de cultivos de verano. Para ello estamos en comunicación con la economista Delfina Matos, de Exante.
GABRIELA PINTOS (GP): Delfina, comencemos analizando los datos publicados para los cultivos de invierno. Decía recién que la superficie se redujo en trigo y cebada y aumentó de forma importante en colza y carinata, ¿cuáles fueron las cifras concretas?
DELFINA MATOS (DM): Si, exactamente. Según las cifras del MGAP el área sembrada con trigo fue de unas 284.000 hectáreas, un nivel 20% inferior al del invierno 2024, cuando había tenido una suba relevante, por eso tampoco es que se trató de una superficie particularmente baja.
En la cebada el descenso del área sembrada fue de mayor magnitud, de más de 40%, en este caso sí situándose en los niveles más bajos de las últimas 8 zafras, en unas 154.000 hectáreas.
Y por el contrario, después de 2 años de caída, la superficie con colza y carinata (así en conjunto es como lo presenta el Ministerio) más que se duplicó según estas cifras de DIEA, alcanzando unas 212.000 hectáreas, solo por debajo del pico del invierno 2022.
De esta forma, el área en conjunto de estos 3 cultivos fue de unas 650.000 hectáreas, cayendo 11% respecto a la zafra anterior. Por esta razón, si bien los rendimientos de los cultivos fueron buenos, la cosecha total de cultivos invierno se contrajo.

GP: Pasemos a eso, Delfina, ¿qué tan altos fueron los rendimientos? Se comentó en prensa estos días que habían resultado mejor a lo que se esperaba al inicio de la zafra.
DM: Así es. La zafra comenzó en el invierno con perspectivas conservadoras, contemplando que la siembra se concretó en fechas tardías, con mucha lluvia en la etapa inicial, pero finalmente los rendimientos sorprendieron positivamente.
En el trigo incluso se registró un récord, de 5.040 kg/há a nivel promedio país, un guarismo 20% superior al del invierno previo. En cebada también se obtuvo un rinde medio muy alto, de unos 4.700 kg/há, un 9% arriba de la zafra anterior. Y en colza y carinata el rendimiento promedio fue algo mejor que en los años más recientes, pero no particularmente alto, se superaron levemente los 1.700 kg/há.
Eso resultó en un descenso de 10% de la cosecha total de invierno en la zafra 2025/2026, recogiendo una leve baja en trigo, una reducción importante en la cebada y un gran crecimiento de la colza y carinata.
El elemento negativo en el trigo fue una pobre calidad, que no permitirá capitalizar al máximo ese rendimiento récord obtenido.

GP: A ver Delfina, profundicemos en eso, ¿qué implica que la cosecha de trigo tenga una mala calidad?
DM: Concretamente, se registraron bajos niveles de proteína del grano en una parte relevante de la cosecha. Aún no hay estimaciones concretas de la proporción de la cosecha total que ha sido afectada, pero de acuerdo con operadores del sector sería importante. Los expertos en la materia señalan que una de las razones clave para el bajo contenido de proteína habría sido una fertilización que terminó siendo insuficiente para los rindes tan altos que se alcanzaron, que fueron muy superiores a los previstos.
Esto hace que el grano no alcance los estándares de aptitud panadera y el nivel de calidad exigido para los negocios de exportación. Ello complica la comercialización e implica que gran parte de esta cosecha va a tener que venderse como forraje, a precios más bajos. Y recordemos que el panorama de precios ya no era optimista para el trigo, dado que el precio internacional del trigo tendió a la baja el año pasado, en un escenario de abundante oferta en el mundo.
GP: Entonces, con ese panorama de rindes y precios, ¿cómo quedan los resultados económicos en el cultivo de trigo?
DM: Los impactos seguramente serán dispares entre productores. Es complejo estimar un precio promedio de venta del trigo ante las dificultades de calidad que recién mencionaba, pero si asumimos valores de US$ 170-180 la tonelada y costos de producción que subieron medidos en dólares, los márgenes por hectárea en el trigo se deteriorarían frente al ciclo previo y serían realmente acotados (de menos de US$ 120 por hectárea). Solamente en el caso de los productores que sí alcanzaron buenos estándares de calidad (y por lo tanto precios del entorno de US$ 195 la tonelada) se verían resultados más interesantes, cercanos a los US$ 200 por hectárea (siempre antes del pago de la renta de la tierra y de costos financieros).
GP: Está claro. ¿Y cómo cerró la ecuación para la cebada y la colza? ¿Los resultados son mejores que en el trigo?
DM: En cebada no, pero en colza sí son mejores.
La cebada utiliza como referencia de precio al trigo, por lo cual también tuvo un descenso de precios en esta zafra, de cerca de 10% en promedio. Eso, sumado a un incremento moderado de los costos en dólares, también habría determinado un deterioro de los márgenes por hectárea, a niveles bastante bajos incluso antes del pago de la renta de la tierra y de costos financieros, y pese al buen rendimiento del cultivo.
La diferencia en la colza estuvo en que los precios se mostraron más firmes y acumularon un aumento en el promedio de la zafra, permitiendo un resultado más favorable. Nuestras estimaciones son de un margen de US$ 170 por hectárea en la colza (antes del pago de la renta de la tierra y de costos financieros), mejor al de los últimos años.
GP: Bien, pasemos ahora a la zafra de verano que está avanzando en estas semanas, ¿qué se puede esperar? ¿La falta de lluvias de estos meses está afectando?
DM: En el verano tenemos por un lado al arroz, que es un cultivo de riego, por lo que la disponibilidad de agua durante el desarrollo del cultivo no es tan relevante. En este cultivo vimos una reducción de la superficie sembrada, en unas 13.000 hectáreas. De todos modos, con rendimientos que se espera sean buenos, igualmente tendría una cosecha voluminosa, aunque probablemente algo más baja a la del año pasado y con precios que además han tenido bajas muy marcadas en el último año.
Mientras tanto, en los cultivos de secano, como el maíz y la soja, sí veríamos impactos negativos de la falta de lluvias de estas últimas semanas, sobre todo en las chacras que se sembraron más temprano y en ciertas zonas del país. En particular a nivel del maíz hay chacras que ya tienen daños irreversibles y otras que siguen en carrera pero afectadas. Para la soja, mientras tanto, las lluvias esperadas para los próximos días van a ser clave para definir la situación.
GP: ¿Qué estiman ustedes en Exante para esta zafra de soja?
DM: Por lo que decía recién, el escenario climático no permite ser muy optimista en relación con los rendimientos. En nuestro escenario base asumimos un rinde en línea con el promedio de los últimos años, en unos 2.600 kg/há, que está muy por debajo del pico del verano anterior, pero que si no llegan las lluvias pronto puede quedar largo.
Por el momento, con ese supuesto de rinde medio y con una caída de área que URUPOV estimó en 10%, veríamos una reducción de la cosecha frente al año pasado, pero igualmente superando los 3 millones de toneladas.
Por otro lado, el precio internacional de la soja ha vuelto a repuntar después de haber corregido a la baja a fin de 2025, ante mayores compras chinas de soja estadounidense. Pero, con la incertidumbre productiva actual, no se vienen cerrando muchos negocios. Concretamente, los precios de estos días para la soja local rondan los US$ 370 la tonelada según la Cámara Mercantil.
Entonces, con esos supuestos de rendimientos y precios, nuestras estimaciones apuntan a márgenes por hectárea en el cultivo de soja rondando los US$ 240, que son inferiores a los del año pasado, pero todavía en terreno positivo. Ahora, como advertía antes, la evolución de las lluvias en las próximas semanas va a ser clave. Hoy los riesgos de rindes y resultados peores en la soja son altos. Y con un ciclo de invierno que no fue particularmente bueno como comentaba antes, todo hace indicar que vamos a cerrar una campaña agrícola 2025/2026 mirada en su conjunto bastante modesta en términos de resultados económicos.









