

Presenta: Banco República, nuestro banco país
Apoya: Cuadrería Aquarela
Esta semana exhibimos obras de Guadalupe Ayala:
Escultura en el estudio:
Título: S/T
Técnica: Escultura. Vajilla metálica antigua, vidrio de ventanilla de auto, resina
Medidas: 35 cm x 25 cm x 30 cm
Año: 2022

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Guadalupe Ayala es artista visual, docente, politóloga, consteladora familiar. Practica Tai Chi desde hace 20 años, y hace 2 practica también Kum Nye. Emplea todos sus recursos a la hora de desarrollar un proyecto en cualquiera de sus campos de actuación. Le interesa mucho el contacto humano, reflexionar sobre su biografía y la historia del mundo.
Viene de una familia dedicada a las ciencias y a lo invisible: su madre es postdoc en bioquímica y su padre instaló los reactores nucleares de energía atómica en Argentina. Además se dedicaron a las artes y a la docencia. En su infancia pasaban noches mirando la vía láctea y encontrando satélites y los veranos e inviernos en las montañas de Bariloche o Córdoba. Vivió una vida de contemplación, silencio y pregunta.
En 2006 vino a Uruguay a hacer su maestría en Ciencia Política. Hizo una rápida carrera ascendente como artista. Estudió sobre constelaciones familiares en el Centro Bert Hellinger en donde actualmente es observadora de la actual edición y está realizando una formación internacional de abordaje Trifocal del Trauma con Verónica Molina. Elabora su cuerpo de obra como una película, algunas responden preguntas que otras instalaron o continúan una narrativa. Realizó el magisterio de artes, el profesorado en escultura y la licenciatura en ciencia política en Argentina; y luego la maestría, las clínicas de obra, sus exposiciones más importantes y sus estudios espirituales y sistémicos en Uruguay.
Es docente de artes en la UCU y tiene una niña de 9 años. En sus obras invita al espectador a usar su cuerpo, a sentir la obra, a vivir una experiencia de cierto desconcierto, fascinación y extrañeza. Siempre le interesó, lo supo después, crear belleza con lo roto, lo ruinoso, lo indefinido.






Sobre su obra:
Su trabajo parte de la selección de objetos que han sido utilizados: vajilla antigua, porcelanas y fragmentos que alguna vez formaron parte de la vida cotidiana. Le convoca el tiempo que contienen, la experiencia humana que permanece adherida a la materia. Trabaja mediante procesos lentos y repetitivos, adhiriendo uno a uno fragmentos de vidrio en un gesto cercano al bordado. Lo doméstico se desplaza, lo funcional pierde su uso, lo inerte adquiere consciencia y voluntad.
Surge una tensión entre lo cautivador y lo extraño, lo frágil y lo resistente. Vajillas refinadas y piezas de plata son invadidas por excrecencias vidriosas, fragmentos de ventanillas de auto que introducen una dimensión contemporánea atravesada por el impacto. Aparecen resonancias del tiempo, de los desplazamientos y de la violencia que atraviesa lo humano. Le interesa aquello que se mueve sin aparecer: fuerzas, tensiones, quiebres, repeticiones.
Creció en un entorno atravesado por la ciencia que observaba lo invisible y en contacto permanente con la naturaleza. Esto la formó en una sensibilidad especial hacia los fenómenos que ocurren sin ser plenamente capturables y que estructuran su práctica: hacer con lo visible que aparezca en la consciencia lo que no se ve. Sus obras proponen una experiencia corporal, espiritual, perceptiva. Una observación detenida donde el tiempo se ralentiza y el sentido se construye en la relación con quien observa.



















