La Hora Global

El Sudán de oro.

Sudán, muchas veces fuera del foco mediático, es hoy uno de los escenarios más complejos y reveladores del nuevo orden internacional. 

Desde 2023, el país está sumido en una guerra civil entre dos grandes facciones militares —el ejército regular y las Fuerzas de Apoyo Rápido— que no solo disputan el poder político, sino el control de los recursos estratégicos que sostienen el conflicto, especialmente el oro. 

Ese recurso, lejos de ser un detalle económico, se ha convertido en el verdadero combustible de la guerra, financiando a los bandos y conectando a Sudán con una red regional e internacional de intereses. 

Pero lo que ocurre en Sudán no es un conflicto aislado: es una guerra insertada en un tablero global. Rusia, a través del Grupo Wagner, ha estado vinculada a la explotación y salida ilegal de oro, mientras potencias regionales como Egipto o Emiratos Árabes Unidos apoyan a distintos actores en función de sus propios intereses estratégicos. Incluso la guerra en Ucrania tiene derivaciones indirectas en territorio sudanés. 

Así, Sudán se convierte en un espejo del mundo actual: un conflicto donde recursos, geopolítica y actores transnacionales se entrelazan, mostrando que las guerras del siglo XXI ya no se libran solo dentro de fronteras, sino en redes globales de poder.

Sudán, muchas veces fuera del foco mediático, es hoy uno de los escenarios más complejos y reveladores del nuevo orden internacional. 

Desde 2023, el país está sumido en una guerra civil entre dos grandes facciones militares —el ejército regular y las Fuerzas de Apoyo Rápido— que no solo disputan el poder político, sino el control de los recursos estratégicos que sostienen el conflicto, especialmente el oro. 

Ese recurso, lejos de ser un detalle económico, se ha convertido en el verdadero combustible de la guerra, financiando a los bandos y conectando a Sudán con una red regional e internacional de intereses. 

Pero lo que ocurre en Sudán no es un conflicto aislado: es una guerra insertada en un tablero global. Rusia, a través del Grupo Wagner, ha estado vinculada a la explotación y salida ilegal de oro, mientras potencias regionales como Egipto o Emiratos Árabes Unidos apoyan a distintos actores en función de sus propios intereses estratégicos. Incluso la guerra en Ucrania tiene derivaciones indirectas en territorio sudanés. 

Así, Sudán se convierte en un espejo del mundo actual: un conflicto donde recursos, geopolítica y actores transnacionales se entrelazan, mostrando que las guerras del siglo XXI ya no se libran solo dentro de fronteras, sino en redes globales de poder.

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