
La Fundación Heritage no es simplemente un centro de estudios conservador más en Washington: es una de las usinas ideológicas más influyentes de la derecha estadounidense.
Nacida para traducir ideas conservadoras en políticas públicas concretas, ha defendido durante décadas el libre mercado, el gobierno limitado, los valores tradicionales y una política exterior fuerte, tal como ella misma define su misión.
Pero en los últimos años, especialmente con el Proyecto 2025, Heritage dejó de ser solo un laboratorio doctrinario para convertirse en un actor central en la disputa por el futuro del Estado norteamericano: quién lo controla, qué burocracia debe sobrevivir, qué lugar ocupan la religión, la familia, la inmigración, la educación y la seguridad nacional.
Hablar de Heritage es, por tanto, hablar de la batalla por el alma del conservadurismo estadounidense: entre la vieja derecha institucional, el populismo trumpista y una nueva derecha que ya no quiere solo ganar elecciones, sino rediseñar el poder desde adentro.
Con Ricardo Barboza analizamos la situación.





















