La Hora Global

La geopolítica papal, el G7 en Francia y el fin del interregno

El escenario internacional atraviesa una etapa de transformaciones profundas que se manifiestan en distintos planos: desde la diplomacia vaticana y las tensiones geopolíticas globales hasta los debates sobre el futuro del orden internacional.

Tres acontecimientos recientes permiten observar estas dinámicas en simultáneo: las definiciones del papa León XIV, la cumbre del G7 en Francia y las reflexiones sobre el posible fin de una era política y económica.

La geopolítica papal

Uno de los principales ejes del análisis impulsado por León XIV es una fuerte crítica a lo que denomina "la fuerza sin límites". El pontífice advierte sobre el crecimiento de la industria bélica y sostiene que los estrechos vínculos entre intereses económicos y militares están transformando la guerra en una prolongación de los negocios.

Su planteo cuestiona la lógica que convierte los conflictos armados en oportunidades comerciales y plantea la necesidad de recuperar mecanismos políticos y diplomáticos capaces de contener la escalada de la violencia internacional.

Los siete de Évian

La cumbre del G7 se desarrolla en Évian, en la que probablemente sea la última reunión del grupo organizada por el presidente francés Emmanuel Macron. Aunque la agenda oficial estaba centrada en los desequilibrios económicos globales, los acontecimientos internacionales terminaron imponiendo otras prioridades.

El primer foco es Irán. Esta semana Washington y Teherán anunciaron un memorando orientado a cerrar la guerra iniciada en febrero. Sin embargo, la situación en el frente libanés continúa abierta y comienza a instalarse una pregunta de fondo: si la histórica alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel ha alcanzado su límite.

El segundo tema es Ucrania. Coincidiendo con la apertura de la cumbre, la Unión Europea inició formalmente el proceso de adhesión del país, una decisión que representa un punto de inflexión político para el continente. Mientras tanto, desde Moscú se filtran documentos que sugieren la preparación de un relato destinado a presentar una eventual derrota militar como una victoria estratégica.

Sobrevolando ambas cuestiones aparece el desafío que el G7 evita abordar de manera explícita: la relación con China. La incógnita es si todavía existe margen para construir una posición común frente a Beijing o si las divisiones internas de Occidente son ya demasiado profundas para permitir un consenso efectivo.

El fin del interregno

El 15 de junio, mientras comenzaban las sesiones del G7 en Évian, la revista Foreign Policy publicó una edición especial titulada "El fin del mundo tal como lo conocíamos". El número reunió diez ensayos dedicados a analizar las transformaciones del orden internacional contemporáneo.

Tres de esos textos sostienen, desde perspectivas diferentes, que han llegado a su fin tres pilares que durante décadas parecieron estructurales: el neoliberalismo como contrato social dominante, la alianza especial entre Estados Unidos e Israel y el vínculo transatlántico como comunidad ideológica compartida.

Más allá de la coincidencia editorial, lo relevante es que los tres diagnósticos parecen narrar una misma historia. No se trata solamente de la crisis de instituciones o acuerdos particulares, sino de la erosión simultánea de los consensos que organizaron la política global durante la segunda mitad del siglo XX.

La pregunta central ya no es únicamente qué elementos del viejo orden están desapareciendo, sino cuáles serán las bases sobre las que se construirá el sistema internacional que emerja de esta transición.

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