
La comida forma parte de nuestras vidas de una manera tan cotidiana que a veces olvidamos todo lo que puede contar sobre nosotros. En la literatura, pocas veces aparece solamente como alimento: muchas veces es memoria, identidad, deseo, nostalgia y hasta una forma de decir aquello que las palabras no alcanzan a expresar.
En esta nueva edición de “La Sobremesa”, la conversación gira alrededor de esos libros donde los sabores, los aromas y los rituales de la mesa tienen un papel fundamental. Para compartir este recorrido llegan Vero y Virginia, integrantes de “Desenfrenadas por la lectura”, el club de lectura que reúne a lectoras apasionadas y que propone encuentros alrededor de distintas obras literarias.
Ambas invitadas son grandes amigas y compañeras de lecturas, una complicidad que promete enriquecer la charla, aunque con una advertencia: habrá que estar atentos para que esa conexión no deje afuera a la audiencia. La recomendación es clara: tener a mano un cuaderno o el bloc de notas del celular, porque las sugerencias de libros serán muchas.
Las “Desenfrenadas por la lectura” comparten en sus redes la dinámica de su club, los títulos elegidos y las próximas propuestas para sus socias.
Cuando un sabor abre la puerta de la memoria
Uno de los grandes ejemplos de la relación entre comida y literatura aparece en Marcel Proust y su célebre magdalena en En busca del tiempo perdido. En la primera parte de la obra, Por el camino de Swann, el protagonista moja una magdalena en una taza de té y ese sabor desencadena una serie de recuerdos de su infancia en Combray.
De allí surge la conocida expresión “la magdalena de Proust”, utilizada para describir esos momentos en los que un aroma o un sabor nos transportan inmediatamente a otro tiempo de nuestra vida.
La literatura latinoamericana también encontró en la cocina una forma de narrar emociones. En Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, la protagonista Tita convierte sus sentimientos en parte de sus platos. La comida se transforma en un lenguaje capaz de transmitir amor, tristeza y aquello que no puede decirse abiertamente.
Asados, cafés y rituales rioplatenses
En la literatura del Río de la Plata, la comida aparece muchas veces como una expresión de identidad y encuentro.
En el Martín Fierro, de José Hernández, el asado representa mucho más que una comida: es un espacio de sociabilidad gaucha, una marca de pertenencia y una expresión de libertad. El asado con cuero y las dificultades que atraviesa el gaucho también muestran las desigualdades y condiciones de vida de la época.
En Rayuela, Julio Cortázar construye una relación permanente entre París y el recuerdo del Río de la Plata. Los cafés parisinos donde se encuentran Horacio Oliveira y la Maga conviven con la nostalgia por sabores conocidos, como el café o un buen bife, que aparecen casi como una presencia más dentro de la novela.
También Mario Benedetti retrató la relación entre comida y vida cotidiana montevideana. En La Tregua, el café tomado rápidamente en el centro, los almuerzos de oficina y los pequeños rituales diarios reflejan una ciudad y una forma de vivir. Pero también aparece el asado familiar como un momento de conexión, donde los personajes pueden abandonar por un rato sus rutinas.
La cocina uruguaya como parte de nuestra identidad
La literatura uruguaya contemporánea también encuentra en la comida una forma de retratar estados de ánimo y personajes. En la obra de Mercedes Estramil, por ejemplo, aparecen la comida, la falta de apetito, el ayuno o los cafés montevideanos como elementos que ayudan a construir mundos interiores con una mirada crítica y ácida.
Además, la cocina forma parte de nuestro patrimonio cultural. Desde antiguos recetarios hasta textos de autores como Hugo García Robles, la gastronomía uruguaya aparece ligada a la memoria colectiva: las tortas fritas, el mate amargo y las comidas familiares también forman parte de nuestra forma de contarnos.







Libros donde la comida es protagonista
Durante la charla, las invitadas recorrerán una amplia lista de obras donde la gastronomía ocupa un lugar central o funciona como puerta de entrada a otras historias:
- Dorayaki, de Durian Sukegawa.
- Budín del cielo, de María Luque.
- La cena, de Herman Koch.
- Kitchen, de Banana Yoshimoto.
- En busca del tiempo perdido, especialmente Por el camino de Swann, de Marcel Proust.
- Como agua para chocolate, de Laura Esquivel.
- Lecciones de química, de Bonnie Garmus.
- El festín de Babette, de Karen Blixen.
- Afrodita, de Isabel Allende.
- El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy.
Nuestras Invitadas

Virginia Arlington ( @virarlington)
Virginia Arlington es una destacada periodista, editora y comunicadora uruguaya, reconocida por su trabajo en el ámbito literario y cultural. Es cofundadora de Palabra Santa Editorial, un sello dedicado a la publicación y difusión de autores, y conduce el programa Desenfrenadas por la lectura en TV Ciudad, un espacio dedicado a los libros, los escritores y el intercambio en torno a la literatura.
Desde su trabajo periodístico y editorial impulsa distintas iniciativas vinculadas al fomento de la lectura, generando espacios de encuentro entre lectores, autores y nuevas propuestas literarias.
Verónica Correa Bove (@verocorreabove)
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Practitioner en Programación Neurolingüística (PNL), Verónica cuenta con experiencia en comunicación, periodismo y producción de contenidos.
Desarrolló parte de su trayectoria profesional vinculada a la industria farmacéutica, trabajando con productos éticos tanto desde la jefatura de producto como en la comunicación de los mismos con la prensa y sus públicos específicos.
Cuenta además con experiencia en la producción, realización y edición de contenidos periodísticos, con un perfil creativo, proactivo y una gran capacidad para generar vínculos y construir relaciones.
Junto a Virginia Arlington integra Desenfrenadas por la lectura(@desenfrenadaspor la lectura – virarlington.com/desenfrenadas), un proyecto que reúne lectores a través de clubes de lectura y encuentros donde los libros son una excusa para compartir ideas, experiencias y nuevas miradas.















