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Daniel Martínez en Presidenciables: Lo que no salió al aire

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PR —Tenemos varias preguntas sobre relaciones laborales. Por ejemplo: ¿qué va a hacer en su gobierno con relación a las observaciones que hizo la OIT con respecto a las negociaciones colectivas? Y otra: ¿cómo va a manejar su gobierno las relaciones con los sindicatos? Las cámaras empresariales entienden que el MTSS ha sido poco imparcial, que ha estado como juez mucho más inclinado hacia el lado de los trabajadores.

DM —Las mismas preguntas estaban en el documento de las cámaras empresariales. Repetimos lo que hemos dicho. Primero, para nosotros la OIT es una referencia mandatoria, por lo tanto hay que cumplir. Pero no es verdad que la OIT diga que hay ciertas cosas que no se pueden hacer; lo que dice es que tiene que haber reglas de juego para ambas partes reconocidas y cumplidas antes de llegar a cualquier tipo de medida. Un poco antes de hacer con Ramón el Plan Estratégico de Energía, que ha cambiado la matriz energética del país y hace que Uruguay sea un ejemplo en el mundo de rapidez de cambio de la matriz de energía, sobre todo la eléctrica, y sobre todo de disminución de emanación de gases con efecto invernadero, el dióxido de carbono fundamentalmente, habíamos hecho un plan estratégico de industria; siempre basamos estos planes en imperativos estratégicos, que son los mandatorios y cada medida tiene que contribuir en algo a ese objetivo. Y uno era la modernización de las relaciones laborales. Luego de vivir una época en que la balanza estaba totalmente sesgada hacia el lado de las patronales, hubo un momento, a la salida de la dictadura, en que el Pepe D’Elía me decía: “¿Qué pasa, Daniel? Antes la ocupación era la última medida, ahora es la primera, ¿qué pasa? Le estamos errando en algo”. Obviamente tenemos que llegar a un punto donde cada uno con su independencia logre un relacionamiento con reglas de juego, con etapas a ser cumplidas antes de llegar por ejemplo a una medida extrema, una ocupación o lo que sea. Y dentro de eso poner todas las reglamentaciones de la OIT, estamos dispuestos a trabajar en el cumplimiento de eso.

EC —Pablo mencionaba la queja presentada por las cámaras empresariales en la OIT, pero después está en general la sensación, la opinión que tienen cámaras empresariales en cuanto a que en estos períodos del FA la balanza se ha inclinado para el lado sindical, para el lado de los trabajadores. Juntando estos dos aspectos, hay una relación compleja, complicada con las cámaras empresariales, no es la ideal. ¿Cómo van a trabajar en esa materia?

DM —Primero, lo que importan son los hechos. Uno ve con interés lo que pasa en los consejos de salarios, que son más bien acuerdos, y a veces el gobierno vota con los trabajadores, a veces vota con los empresarios y hasta hay veces que empresarios y trabajadores votan por su lado contra el gobierno. Se han dado todos los casos, habría que revisar período por período en los consejos de salarios.

EC —Pero en general hay un cuestionamiento de esas cámaras al papel del MTSS, que no ha jugado como juez imparcial, que se ha ubicado la mayor parte de las veces del lado de los trabajadores, tanto en negociaciones como en conflictos.

DM —El problema es que las apreciaciones tienen que basarse en la realidad. Un destacado empresario me dijo en marzo del año pasado “el país está en la debacle, en setiembre se corta la cadena de pagos”. Cada vez que lo veo le digo “che, ¿qué pasó con la cadena de pagos?”. Vamo’arriba, está todo bien, yo también puedo decir que nos van a invadir de Plutón, que ni siquiera es un planeta, pero las cosas tienen que basarse en una realidad. Creo que por encima de las apreciaciones uno tiene que, con bases objetivas, avanzar hacia un modelo de romper la demonización de las partes y buscar una forma colaborativa, con la independencia de clase de cada uno, la independencia de posicionamiento.

En el MIEM nosotros empezamos algo que fue interesante, que fue formar consejos sectoriales que buscaban tratar los temas; prohibido hablar de salarios, prohibido hablar de condiciones laborales, se trataba de que trabajadores, empresas y gobierno se sentaran juntos a ver de qué forma mejoraba la competitividad del sector. Empezamos con varios, se llegaron a formar 19 ternas. Eso es una forma diferente de trabajar: cada uno en lo suyo, pero no solo se discute el salario, etcétera, sino que se trabaja para ver de qué forma se mejora la competitividad. Yo lo dije el otro día en una presentación: creo que es fundamental poner el tema productividad en las negociaciones colectivas mucho más, que esté mucho más presente, y tener ciertos marcos que permitan ver qué forma hacemos más competitivo a cada sector. Pero eso implica un cambio de cabeza de las dos partes. No hay uno que se vea más adelantado que otro, estoy convencido de que las dos partes tienen que dar saltos en calidad. Hay sectores que tienen una tradición de relacionamiento, de entendimiento, de posición constructiva, y otros que lamentablemente no. Por eso tenemos que generar los canales que permitan que unos y otros se modernicen. Hay personas de los dos lados que necesitan modernizar su cabeza.

PR —Hay muchas preguntas sobre relaciones laborales, pero hay otra pregunta que tiene que ver con si es necesario para usted adecuar el marco de la regulación laboral. Todo el mundo señala que el futuro del trabajo va a cambiar notoriamente.

DM —No tengo ninguna duda. Lo hemos dicho hace poco, lo dijimos en varias presentaciones y el otro día hablando con la CUTI quedaba claro. Hoy el […] es una realidad, hoy la CUTI tiene necesidad, porque necesita miles de nuevos puestos de trabajo que no están siendo cubiertos, tiene demanda, tiene oferta, exportamos 670 millones de software y 800 y pico nacional, llegamos casi a 1.500 millones de dólares, nos falta gente y tienen que contratar estudiantes. A su vez, con la lógica, y me parece muy bien, no quieren que dejen de estudiar. Ahora bien, ¿cómo aplica los sistemas una persona que tiene horarios flexibles para hacer las ocho horas y cumplir todos los reglamentos? Con el […] del trabajo lo mismo, ¿de qué forma hacemos […] el trabajo? En ese sentido hay que adaptarse a una realidad que nos marca todos los días que el mundo cambia.

RA —Una pregunta del público sobre el tema educativo. ¿Sería posible generar una coalición con el PC en su proyecto de construir 136 liceos modelo? ¿Cuál es su posición con respecto a esta iniciativa?

DM —Primero, todos los acuerdos a los que podamos llegar en base a compromisos nación y que sean para bien del país, vamo’arriba. Nosotros hemos hecho un análisis diferente. Hoy por hoy están en proceso y nos comprometemos a reafirmar en base a la planificación de la educación y de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y a los recursos en régimen de PPP unos ciento y largos centros educativos que no son solo liceos, hay UTU, CAIF, escuelas, complejos deportivos, la globalidad. A partir de ese estudio socioterritorial uno de los temas que uno identifica que es un problema real es la guetización, la exclusión social. Son 25 zonas socioterritoriales donde se da una exclusión… Yo tengo muchos relatos porque he estado, no estoy hablando desde el académico o el político profesional, estoy hablando desde el ingeniero empresario que aparte es dirigente sindical y que aparte estuvo en los barrios, o sea que puedo contar anécdotas concretas. Muchos gurises, aparte de perder la noción de futuro, porque su tatarabuelo ya se quedó sin trabajo y estuvo fuera del sistema cuando las políticas neoliberales de Uruguay, sino que además de eso ir a estudiar a dos kilómetros… Les cuesta pensar en ir a estudiar, porque estudiar implica tener noción de futuro, pero ir a dos kilómetros, olvidate.

Entonces la cercanía, colocar centros en el entorno de estos 25 lugares de exclusión socioterritorial es importante, por lo tanto agregamos alguno más. Dentro de esos 200 centros hay 45 liceos y 15 UTU. Creo que en los lugares donde hay más exclusión hay que tener mucho mayor respaldo. De repente hay barrios que no requieren tener todo ese seguimiento integral pedagógico, social, de cómo está integrada la familia, qué trabajo tienen, dónde viven, si tienen calle o no tienen calle o es barro. Eso en algunos barrios casi no es necesario, en otros tiene que tener mucho mas refuerzo. Habría que ver concretamente, hicimos esa foto y determinamos que son 200, porque agregamos algunos que nos permitían cubrir algunos de los 25 espacios socioterritoriales que no estaban cubiertos. Hay que verlo con nombre y apellido, no me pidan ahora, porque es un número. Nosotros lo hicimos en base a un estudio real.

RA —Básicamente Está de acuerdo y la propuesta de ustedes va por un lado similar.

DM —Hay que tratar diferente a los que están en situaciones diferentes. Si es modelo, coincidimos. Hay que ver a qué se refiere. Pero llegar a acuerdos, si decimos lo mismo, ¿qué importa quién haya sido el padre de la criatura? Lo importante es que la criatura crezca.

RA —Lo último respecto a la educación: ¿cómo se imagina que sería en un eventual gobierno suyo la relación con los sindicatos de la educación, teniendo en cuenta que en los últimos años ha costado llevar a cabo algunas reformas respecto a las cuales en general en el sistema político hay consenso, como puede ser el sistema de elección de horas, por resistencias del sindicato? Cuando le trasladamos esta pregunta a Lacalle Pou y a Talvi, ellos decían “vamos a escuchar, vamos a tener una instancia de diálogo, oídos abiertos, pero llegado el momento quien gobierna y el presidente está para eso y va a tener la decisión final”. ¿Usted comparte eso? ¿Se va a parar igual?

DM —Creo que no es un tema de autoridad, no solo quien gobierna. Repito, me parece perfecto capacitar, lograr que siga creciendo, porque queda claro, clarísimo que el salario docente es el que más ha crecido a nivel nacional. Creció un 59 % el salario real promedio, y el de los docentes más, y está bien, porque estaban recontraenterrados. Algunos dan cátedra de educación y hacían que los profesores y los maestros se quisieran ir, había que ser heroico para estar en el sistema educativo. Todo bárbaro, negociación y diálogo, pero la síntesis ya la dije: el centro de la educación, el objetivo de todos los desvelos tiene que ser el educando. O sea, aplicar las medidas que sean necesarias para tomar como base… Una de las cosas que decimos es hacer amigables los centros educativos y con comunidades educativas mucho más estables. Con eso estamos respondiendo bastante. Lo que importa es el objetivo para hacer las cosas mejor para los gurises, eso es lo primero. Si hay un corporativismo que frena, que va en contra de eso, no va a tener que ser considerado.

EC —No va a tener que ser considerado… Pero ¿cómo se lo va a manejar? Está la experiencia de este período de gobierno. Hubo un intento del presidente Vázquez, un paso que dio, que dentro del FA mismo resultó controvertido y ni que hablar complicó de ahí en adelante la relación con los sindicatos. Me refiero al decreto de esencialidad.

DM —Lo tengo clarísimo, cada situación es cada situación, y cada uno responde […] responde. Te pongo un ejemplo clarísimo, que a mí me afectó un poquitito, porque yo voy para adelante. El Sistema de Transporte Montevideo estaba al borde de la crisis estructural de quiebre, había bajado de 300 millones de boletos vendidos a menos de 250 millones de boletos vendidos, con un servicio con una evaluación ciudadana horrible y un precio del boleto que tampoco colaboraba. Había que hacer una reforma estructural, ir hasta el hueso. Y fuimos hasta el hueso. Primero tuvimos que asumir que era imposible seguir manteniendo Raincoop a través del precio del boleto y tampoco el subsidio […], era de locos. Siempre con la opción de que nadie quedara sin trabajo. Hubo que empezar a trabajar en la mejora del servicio, no a los ruidos, limpieza, atención al público y trabajar en el precio del boleto. A tal punto que para el usuario frecuente valía 31 pesos en marzo de 2017 y hoy vale 29 y hasta fin de año va a valer 29. Casi tres años en que bajó el precio del boleto al usuario frecuente. ¿Qué pasó en el medio? Parte del gremio del transporte acordándose de mi familia en la puerta de la Intendencia. Y nosotros hicimos lo que teníamos que hacer, estábamos convencidos de que era una visión corporativa, que no entendían lo que estaba pasando y que el sistema del transporte público no podía basarse en un eventual mal servicio y en el precio del boleto. Fuimos para adelante y cumplimos, bancamos lo que hubo que bancar, algunas cosas me pueden haber dolido, yo fui dirigente sindical, que algunos examigos o amigos estuvieran acordándose no muy bien de uno, hicieran comentarios, en broma. Pero cuando uno sabe lo que tiene que hacer y quiere hacerlo, lo hace. Así que respondo con la práctica, con lo que he aplicado en mi vida.

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Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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