EnPerspectiva.uy

Entrevista central, jueves 14 de diciembre: Jorge Barrera

Facebook Twitter Whatsapp Telegram

EC —Entre 2000 y 2005 fue diputado por la Lista 15 del PC, pero después decidió alejarse de la política. ¿Por qué?

JB —Una, por el resultado electoral…

EC —Porque la gente no le renovó el mandato.

JB —Me faltaron 137 votos, y esos 137 votos cambiaron radicalmente mi vida. Frente a esa realidad, pensé que ese ciclo se había terminado y que uno puede servir a la sociedad de varias maneras, a través de la actividad política, a través de la actividad social, a través de la actividad privada. Creo que la política es una forma más de servicio, no la única. Es una forma buena, yo no soy antisistema, antipolítico, valoro muchísimo a quienes dedican su tiempo, que pudiéndose dedicar a otra actividad privada en la que obtienen más rentabilidad; indudablemente, yo no hubiera podido tener el desarrollo económico que tengo hoy si me hubiera dedicado a la política. Pero les tengo mucho respeto a quienes en cualquier partido, en cualquier circunstancia, en cualquier ideología entienden la política como una forma de servicio público. Así que yo no soy de los que creen que hay una dicotomía entre el sector privado y el público, unos buenos, otros malos. Hay muy buenos legisladores y muy buenos servidores públicos en la actividad política y hay muy buenos empresarios y trabajadores, la gente no se mide por la profesión que tiene sino por cómo realiza esa actividad.

EC —Ahora, en cambio, no está en el PC, ahora está apoyando a Edgardo Novick.

JB —Desde el sábado a las 23.30 soy el presidente de Peñarol y el presidente de Peñarol, que representa a más de la mitad de los uruguayos, de distintas corrientes político-partidarias, lo que tiene que hacer es dar afirmaciones en cuanto a su vida, como es esto, pero no me parece bueno que tenga actividad o pronunciamiento político-partidario.

EC —¿Sigue sintiéndose batllista? Eso sí…

JB —No dejo de ser el que soy por tener hoy la responsabilidad de no inmiscuirme en la vida política. Evidentemente que con todo lo que te he hablado de mi historia de vida, mi padre se crio al lado de Luis Batlle, le tiene admiración y cariño, si empezamos a analizar históricamente todos tenemos una tradición de un partido o de otro, porque los que hoy tienen mi edad nacieron con todos los partidos hoy existentes. Edgardo Novick es un gran amigo, una persona que tiene una historia de vida muy parecida a la mía, él con mayor éxito económico que yo, pero valoro mucho lo que hace por la sociedad. Pero un presidente de Peñarol no puede dar opiniones político-partidarias, me parece que le hace muy mal al club.

EC —Le preguntaba si sigue sintiéndose batllista porque resulta que usted al mismo tiempo que era diputado por la Lista 15, formaba parte y sigue formando parte del Opus Dei. Eso puede llamar la atención, un batllista, con toda la huella anticlerical que el batllismo arrastra en el Uruguay, participando del Opus Dei. ¿Cómo es eso?

JB —Primero soy católico. Tengo muy claro en mi vida el sentido de la trascendencia, soy católico y por lo tanto creo todas las cosas que la Iglesia católica en general cree y predica, y las organizaciones de la Iglesia tienen un punto en común, que es que somos católicos. Dentro de la espiritualidad de la Iglesia católica sigo lo que predica San Josemaría Escrivá de Balaguer, que es la santificación a través del trabajo, pero soy católico. A veces uno dice “pero es de tal lugar”, pero vayamos a la base y a la matriz, soy católico. Dentro de la Iglesia católica hay distintas espiritualidades, usted tiene los franciscanos, los jesuitas, el Opus Dei, hay una cantidad de organizaciones que tienen algo en común: somos católicos. Tenemos al papa, a Francisco, que creo que ha generado una transformación excepcional y es alguien que el mundo entero mira más allá de si es católico o no. Mi hijo se llama Juan Pablo por Juan Pablo II, porque tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, de estar con él, de charlar con él, y realmente fue alguien que transformó mi vida. Yo no practicaba la religión católica de la misma forma que lo hago hoy, Juan Pablo II fue un hombre clave en mi vida. Así que sí, soy católico, y se puede conciliar perfectamente, la doctrina social de la Iglesia es muy compatible con cualquier tipo de pensamiento político-partidario que no niegue a Dios. Nunca se me generó ninguna dificultad, ni práctica ni teórica, por haber sido legislador de un partido político y católico. Si vieras la historia del PC, de Bauzá para acá muchísimos dirigentes importantes fueron católicos. Así que no soy una excepción, soy uno más.

***

Comentarios